Tiene la palabra
Que los uruguayos no perdamos la memoria
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy una asidua lectora de LA REPUBLICA, y quiero refrescar la memoria de los uruguayos. Cuando cayó la dictadura y el doctor Sanguinetti accedió a su primera presidencia, también el gobierno departamental resultó del Partido Colorado. El Gobierno Central abastecía el ochenta por ciento del saneamiento de Montevideo. Cuando el doctor Lacalle resultó electo, el gobierno departamental correspondió al doctor Tabaré Vázquez. La ayuda del gobierno central a Montevideo para el saneamiento se redujo al cincuenta por ciento. No obstante, en las siguientes elecciones volvió a ganar el Frente Amplio, resultando electo el arquitecto Mariano Arana como Intendente de Montevideo. En el gobierno central volvió a salir electo el doctor Sanguinetti pero la ayuda al gobierno de Montevideo pasó a cero. Por supuesto, no pasaba eso con los demás departamentos donde no ganó el Frente, y no fueron tan cruelmente discriminados.
El arquitecto Arana proyectaba ampliar el saneamiento de Montevideo, y al no recibir ninguna ayuda del gobierno central, tramitó un préstamo directamente con el Banco Interamericano de Desarrollo, que le fue otorgado. Pero resultó que aunque el préstamo era directo entre la IMM y el BID debía ser avalado por el Estado uruguayo, con la firma de miembros del gobierno central. En esa oportunidad el señor presidente se negó a suscribir ese aval. Tuvo que intervenir el Presidente del BID, contador Iglesias, que concretó una entrevista con el Presidente de la República para que saliera ese aval. De ese modo muchos montevideanos se beneficiaron con la extensión de la red de saneamiento. No tuve noticias de incumplimientos de la IMM que obligara al gobierno central a hacerse cargo de esos pagos. Entiendo por este episodio, que el doctor Vázquez y el contador Astori no quieran arriesgar quedar en manos de otro partido para la resolución de un préstamo o de un trámite que pudieren considerar imprescindible para la marcha del gobierno, como sería el caso de no contar con los cuatro votos necesarios en el Banco República. Pero la vehemencia que han puesto en la discusión por dos miembros blancos en el BROU creo que es la intención que los mueve. Gracias por la atención dispensada.
ELSA ACCHINI – C.I: 520.654-2
Pido que se tenga en cuenta al personal subalterno del HCFFAA
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy madre de menores y jefa de familia, tengo 43 años de edad, y durante 25 años presté servicios en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas como administrativa del Laboratorio de Análisis Clínicos desde abril de 1980, tiempo en el cual nunca tuve inconvenientes de ningún tipo, habiendo cumplido a satisfacción todas y cada una de las jefaturas, todos los requerimientos del servicio, hasta llegado el mes de noviembre del año 2003. Durante la Dirección del coronel Luis Eduardo Lavista, que por un hecho simple e insignificante debí cumplir sanción de 5 días de arresto por haber tirado a la basura una caja conteniendo cosas extraviadas por los usuarios.
A partir de esa situación debí soportar un infierno de persecución y amenazas, como por ejemplo haberse dispuesto mi pase a comisiones médicas «para evaluar mi nivel psíquico y psicológico». Según la señora jefa de Laboratorio, doctora equiparada a teniente coronel María del Carmen Musetti, dispuesto por el señor director Técnico del Hospital doctor equiparado a coronel Gonzalo Fernández.
Pasado el examen mencionado fui examinada por los doctores Marta Siage, equiparada a teniente coronel jefa de Comisiones Médicas doctor Carlos Alvez médico equiparado a capitán y la doctora jefa de Psiquiatría equiparada a capitán Elba Scarone Meyer.
El resultado de este examen diagnosticó una «incapacidad completa», considerada no adquirida en acto de servicio ni por consecuencia del mismo siendo que yo nunca tuve otro trabajo.
Al considerar yo que no tenía nada que ver el resultado dictaminado por esa Comisión Médica con mi estado de salud, porque sólo padecía depresión, la cual no me impedía cumplir con el servicio, pedí en forma personal y por escrito una nueva Junta Médica. Se reiteró el resultado de la Comisión anterior, pero en este caso se dispone un test psicológico laboral, para apoyar ese resultado. En el dictamen final del test psicológico laboral se aconseja separarme de la tarea de atención al usuario que venía desempeñando desde mucho tiempo atrás en ventanilla del Laboratorio.
En ningún momento fui separada de mi función aun habiéndoseme declarado una incapacidad completa.
En consulta particular realizada por mí ante otra Doctora en Psiquiatría, la misma me dice que si tuve ese diagnóstico no estaba en condiciones de realizar tarea alguna, pero en mi caso aún seguía en mi tarea diaria de atención al usuario.
Solicité en reiteradas oportunidades una entrevista con el director Administrativo del Hospital Militar, capitán de Navío Tabaré Patrón habiéndose negado siempre por la jefa del laboratorio atribuyendo a que él era una mala persona, aún así logré una oportunidad para hablar con el mencionado director manifestándole los hechos que hasta aquí relato, con la posibilidad de revertir por parte del mencionado jefe la disposición de declararme incapacidad completa obteniendo su negativa total como respuesta.
Ante todas estas situaciones adversas y encontrándome ante la posibilidad de ser dada de baja por las causas mencionadas y teniendo que afrontar la responsabilidad de conducir un hogar con dos menores a cargo solicité una entrevista con el director general del Hospital Militar coronel Luis Eduardo Lavista, la cual fe concedida y debí concurrir ante el mismo acompañada por la jefa del Laboratorio, la doctora María del Carmen Musetti. En dicha entrevista le pregunté a ambas autoridades si en algún momento hubo alguna queja o reclamo por parte de autoridades o usuarios del Laboratorio sobre mi actuación y hacia mi persona. Ambos me manifestaron que no.
Aprovechando esta cita y ante versiones de que no se me permitiría firmar un nuevo Contrato de Servicio una vez finalizado el vigente, se lo consulté al Director por qué no iba a firmar nuevo Contrato de Servicio y éste me dijo «Porque yo no quiero», dijo esto en presencia de la jefa de Laboratorio y del jefe ayudante del director teniente coronel Juan López, dando por finalizada la entrevista y sin dejarme hablar.
En determinado momento de esta situación le digo a la doctora María del Carmen Musetti de quien yo pensé que era una buena persona y estaba de mi lado, ya que nunca había tenido ningún tipo de problema ni discusión: «Yo no me voy a quedar quieta y voy a dirigirme al Ministerio de Defensa Nacional a presentar mi caso» y la misma en actitud de amenaza y no de buen consejo, me dijo que no hiciera nada de eso porque me iban a mandar a un cuartel arrestada y sin ver a mi familia.
Aunque la amenaza de no renovárseme el Contrato de Servicio no se cumplió, el día 1º de junio de 2004 fui notificada por escrito de mi pase a situación de retiro obligatorio por incapacidad completa no adquirida en acto de servicio ni por consecuencia del mismo.
Al saber esto me dirigí al señor ministro de Defensa Nacional Yamandú Fau personalmente y me contestó que no podía solucionar ni intervenir para nada con la decisión tomada por las autoridades del Hospital, demostrando su poca capacidad resolutiva y su adulación hacia los mandos que le deben subordinación.
Según
resolución de fecha 1º de setiembre de 2004, inserta en el Boletín del Ministerio de Defensa Nacional Nº 10609 y publicada posteriormente en la Orden del Hospital Central de las Fuerzas Armadas Nº 9510, el 30 de setiembre de 2004 fui dada de baja.
Aclaro que hasta el día que se me determinó la baja de servicio cumplí mis tareas todos los días con la mejor disposición atendiendo al usuario como lo hice siempre, sin tener ninguna deferencia conmigo de parte de las autoridades.
El día 21 de enero de 2005 a la hora 10 concurrí a cita médica en Psiquiatría con la Doctora Gabriela Wolcan como lo venía haciendo desde tiempo atrás. En esta oportunidad no se encontraba la mencionada profesional por estar con licencia médica.
¡Oh sorpresa! Que en sustitución de la referida doctora ausente la auxiliaba en la función quien es la Jefa de Psiquiatría del Hospital Central de las Fuerzas Armadas Doctora Elba Scarone Meyer equiparada a Capitán a quien menciono en renglones anteriores como la firmante de los resultados de las Comisiones Médicas de Psiquiatría de las que hago referencia al principio de la presente.
Aprovechando esta oportunidad le pregunto «por qué razón había avalado y firmado el diagnóstico final de las actuaciones de las Comisiones Médicas sobre mi estado psíquico y psicológico sin haberme tratado nunca y no tener referencia de mí. La doctora Elba Scarone Meyer jefa de Psiquiatría me contesta en forma verbal: «Esto vino cocinado de Sanidad», haciendo referencia a Sanidad Militar, arreglado entre la doctora María del Carmen Musetti, jefa del Laboratorio y el doctor equiparado a coronel Guillermo Frocht, director Técnico de Sanidad Militar, los cuales siguen cumpliendo sus funciones.
Me aclaró además que se habían retirado los profesionales que componían la Comisión Médica que dictaminó el infame diagnóstico que determinó mi pasa a situación de retiro obligatorio por todo lo que he comentado anteriormente.
Según la versión verbal de la doctora Elba Scarone Meyer estos médicos se retiraron de sus funciones cansados de verse obligados a firmar diagnósticos que no estaban de acuerdo porque eran falsos y para nada se ajustaba a la realidad.
Estas infamias sobre el personal subalterno siguen existiendo y cobardemente cesan del servicio a muchos funcionarios que simplemente cumplimos nuestros deberes como trabajadores de la salud y dejan en situaciones difíciles a muchas familias con el deseo de estos señores de conformar y adular a las autoridades de turno.
Al retirarme de la consulta la cual fue solo sobre este tema ella me dijo: «Señora, yo a usted no le dije nada» como acto de lavarse las manos sin darse cuenta el daño que me habían causado entre todos los superiores por gusto y gana.
Pido que por favor se tenga en cuenta al personal subalterno del Hospital Central de las Fuerzas Armadas porque son manejados por cuanto superior se siente disminuido, ya que mis compañeros siguen trabajando sin tener en cuenta que el Hospital funciona por la actividad que ellos realizan y no sólo los superiores que son los que llevan los méritos.
ANA MARIELA OLIVERA BILLAR – C.I: 1.745.646-6
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