Poderosas imágenes revolucionarias

La extraordinaria exposición del Equipo Crónica en el Museo Nacional de Artes Visuales marca uno de los momentos más significativos, poco conocido, de la historia del arte moderno.

La muestra es impecable. Un acontecimiento cultural, sin duda. Las obras seleccionadas, provenientes del acervo del Instituto Valenciano de Arte Contemporáneo (IVAM), obedecen a un agudo criterio selectivo por parte del curador Facundo Tomàs, un especialista que conoce en profundidad el tema elegido, el montaje de Jorge García (asistido de colaboradores con la mirada atenta del coordinador para el exterior Amador Grinò), exalta los diversos aspectos de una producción plástica sin rival dentro y fuera de España en los decisivos e intensos años sesenta y setenta, que proyecta su vigencia impar en la actualidad. Un libro-catálogo bilingüe, de 381 páginas, poco manejable para la lectura (acaso excesivo lujo en la óptica tercermundista), pero hermosamente diagramado con la reproducción de todas las obras exhibidas y textos de numerosas personalidades, inteligentes, con sagaces observaciones y un análisis detenido de cada cuadro. Después de una atenta lectura, casi no habría nada que agregar que no parezca una citación involuntaria de lo escrito por Consuelo Císcar, Angel Kalenberg, Facundo Tomás, Michèle Dalmace y Bárbara Rose. Cada enfoque posee atractivos interpretativos que los singularizan ya sea en la visión general del Equipo Crónica y su relación con el Pop Art, ya sea en el contexto político- social de la época franquista o la mirada analítica de los trabajos aislados. Pocas veces una exposición ha sido capaz de deparar tanta gratificación, donde no se filtra el menor espacio para la improvisación, el error o la superficalidad valorativa. Parece obvio: es el triunfo de un equipo organizador que viene elaborando, desde hace años, un concepto coherente y exigente del arte de hacer exposiciones, contando con los recursos económicos para ejecutarlo.

De los tres fundadores del Equipo Crónica, Juan Antonio Toledo (1940), se apartó a los pocos meses, quedando Rafael Solbes (1940-1981) y Manolo Valdés (1942). Surgido en 1964, en una España franquista que intentaba quebrar el aislamiento del resto de Europa con una aparente política liberal y planes de modernización económica, para disimular la férrea opresión interna y la ascendente lucha opositora de los movimientos clandestinos, el Equipo Crónica, actuante hasta 1981, con la muerte de Solbes, significó una reacción a la subjetividad del informalismo y la abstracción lírica para ingresar en el terreno del compromiso con la urgente e inmediata realidad del país y del mundo.

En la década del sesenta nació el siglo XXI: una nueva manera de entender la vida y la existencia con pluralidad de ideas, contradicciones y confrontaciones ideológicas, la inaplazable condición de cambiar, las utopías de un hombre nuevo. Las tensiones se agudizaron en todos los estamentos culturales y políticos y las protestas estudiantiles encabezaron, inspiradas en los movimientos revolucionarios latinoamericanos, un replanteo de toda la sociedad. La crisis del capitalismo burgués estalló, incontrolable, para derivar en un terrorismo de estado apoyado por los imperios de diversos signos.

El Equipo Crónica fue el sismógrafo de esa situación. Pero lo hizo con una imaginación desbordante, sin concesiones a los atractivos epidérmicos y transitorios, con sabiduría técnica e innovadora, saqueando el repertorio de imágenes de la historia del arte de ayer y de las vanguardias epocales. Algunas figuras fueron referentes emblemáticas (Velázquez, El Greco, Goya, Gutiérrez Solanas, Picasso, Saura, Arroyo) para asociarlas a las del Pop Art estadounidense (Warhol, Lichtenstein) y Hopper, Léger, Otto Dix, los constructivistas rusos e incorporar lo culto y lo popular en una lectura veloz e inédita, compleja de la imagen. Sin duda, el teórico Tomàs Llorens contribuyó para que el Equipo Crónica no fuera una manifestación circunstancial, pasajera, como tantos otros movimientos y artistas rápidamente olvidados, atrapados en la inmediatez del mensaje. Solbes y Valdés fundaron una nueva visión estética, profundamente crítica del pasado y del presente, atravesada por el humor desacralizador de mitos y mitologías.

La exposición del Equipo Crónica, que ya tiene buena repercusión en los medios y el público, coproducida por el IVAM y SEACECK (Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior) permite comparar con la respuesta del arte uruguayo de la misma época y en situaciones similares, algo para revisar en retroperspectiva y sin demora. *

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