LA SEMANA PROXIMA SE ESTRENARA "KINSEY", UN CONTROVERTIDO FILME REALIZADO POR BILL CONDON

Una mirada que desnuda al sexo

En realidad, la bomba que tiró Kinsey en la sociedad estadounidense tuvo que ver con los informes sobre el comportamiento sexual de hombres y mujeres («Sexual behavior in he Human Male» y «Sexual behavior in he Human Female»), textos publicados a fines de la década del 40 y comienzo de los 50 que -a partir de miles de entrevistas realizadas a lo largo y ancho de los Estados Unidos de América- removieron de cuajo las bases puritanas de una comunidad acorralada por los tabúes.

A través de una operativa científicamente meticulosa (Kinsey, graduado en Harvard en entomología, había trabajado anteriormente con insectos en un estudio de corte obsesivo donde llegó a coleccionar unos dos millones de ejemplares), las preguntas interrogaban -por ejemplo- sobre frecuencia de la masturbación, homosexualismo, experiencias extramaritales, probables perversiones, fantasías sexuales y otras «escandalosas» indagaciones íntimas que fueron meticulosamente registradas, analizadas y clasificadas para su estudio. Dicho trabajo, en definitiva, no era otra cosa que un cuadro estadístico pero el tenor del asunto hizo que se convirtiera, en forma acelerada, en un bestseller que -hoy por hoy- ha llegado a ser considerado el puntapié inicial en la liberación sexual de los 60.

La película de Condon se interesa, más que nada, en dos aspectos esenciales; uno de ellos precisamente es el sacudón que esta revolución informativa sobre el sexo produjo en el seno de una sociedad supuestamente moralista que negaba con el silencio y/o estigmatizaba todo tipo de práctica ajena a lo convencionalmente aceptado. Por otra parte, el filme también profundiza en la vida privada del científico (magistralmente interpretado por Liam Neeson quien obtuvo el Premio como Mejor Actor de la Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Angeles) y las posibles contradicciones de una existencia partida al medio entre el adoctrinamiento religioso de su familia, la bisexualidad y una espinosa promiscuidad de su vida en pareja. En este sentido, el retrato de Kinsey no resulta benevolente sino verdaderamente ambiguo en el sentido más literal del término. Bill Condon no juzga ni absuelve; sólo se limita a presentar una serie de hechos puntuales que, en ciertos momentos, pueden desconcertar al espectador de esta bio-ficción que, sin embargo, no deja de tener el sello hollywoodense en su formato.

De todas maneras, el filme cuenta con varios puntos a su favor a la hora de decir las cosas por su nombre y advertir que, después de todo, hoy en día todavía sigue existiendo bastante hipocresía y falsa moralina sobre el placer físico, la diversidad sexual y todo aquello que se relacione con el saludable Eros. En fin.

Kinsey (Estados Unidos   Alemania; 2004). Escrita y dirigida por Bill Condon. Producción: Gail Mutrux y Francis Ford Cóppola. Edición: Virginia Katz. Dirección artística: Richard Sherman. Música: Carter Burwell. Con Liam Neeson, Laula Linney; Chris O’Donnel, Peter Sarsgaard, Timothy Hutton, John Lithgow, Tim Curry y Oliver Platt. *

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