Multitud: guerra y democracia en la era del imperio
n «Multitud: guerra y democracia en la era del imperio», los investigadores e historiadores Michael Hardt y Antonio Negri elaboran un minucioso ensayo acerca de los conflictos que se dirimen en nuestro tiempo, analizando la confrontación entre las nuevas estrategias del imperialismo global y los movimientos internacionales que se le oponen.
Los autores reactualizan los conceptos teóricos ya planteados en «Imperio», en el que abordaron el minucioso análisis del «nuevo orden» mundial que siguió al descongelamiento de la guerra fría.
En ese trabajo, que es sin dudas unos de los tratados políticos y económicos más ambiciosos de los últimos tiempos, ambos pensadores sentaron bases filosóficas que permiten interpretar la desafiante realidad del mundo contemporáneo.
En esta nueva obra, que completa las reflexiones de la anterior, el abordaje conjunto apunta a las alternativas democráticas que eventualmente se opondrían al modelo dominante.
Según los investigadores, el imperio de hoy sintetiza al orden planetario nacido del vientre de la «aldea global», en un paisaje mundial gobernado por las corporaciones que han pulverizado literalmente la soberanía de los estados-nación.
Las multitud a la que refieren Michael Hardt y Antonio Negri es un vasto segmento humano caracterizado por la diversidad multicultural y la heterogeneidad de clase social, raza, credo y hasta opción sexual, que intenta situarse y sobrevivir en los tiempos de la globalización exacerbada, fase superior del capitalismo transnacional.
Este nuevo fenómeno mundial despojado de direcciones o jerarquías, difiere radicalmente de los conceptos y nociones tradicionales, como pueblo, clase obrera o empresariado.
Según los ensayistas, aunque hoy los centros de poder mundial se han fortalecido, hay una fuerza que está creciendo en forma silenciosa, que contradice la lógica de la masa oprimida. En ese proceso -paradójicamente- ha jugado un papel preponderante el acceso a las nuevas tecnologías.
Este extenso libro de más de cuatrocientas páginas, se organiza en tres grandes ejes temáticos que hacen a la construcción del pensamiento filosófico de los autores: guerra, multitud y democracia.
Los tres bloques, ordenados como secuencia, atañen a la globalidad de un problema que afecta nuestros destinos compartidos, más allá de experiencias transformadoras regionales o locales.
En el capítulo titulado «guerra», que está a su vez dividido en varias secciones, los ensayistas afirman que la humanidad del siglo XXI vive en un estado de perpetua guerra global, que excede los meros parámetros del conflicto convencional, constituyendo la impronta de una modernidad tan trágica cuanto turbulenta.
Ahora, según Negri y Hardt, la lógica de confrontación se dirime en los dominios del imperio -tan vastos como la geografía de todo el planeta- y las causas son casi siempre exógenas a los eventuales disensos locales.
En ese contexto, la obra analiza los denominados estados de excepción originados, por ejemplo, en los acontecimientos que siguieron a los atentados a las Torres Gemelas de setiembre de 2001.
Abordando una caracterización explícita de este fenómeno, el razonamiento de los escritores se concentra en la ruptura y violación de las normas de derecho internacional por parte del poder hegemónico y la suspensión de algunas garantías como parte de una supuesta estrategia para combatir al «terrorismo».
Otro rasgo del estado de guerra permanente es la indefinición del espacial del conflicto, que excede siempre a los límites territoriales y regionales.
Los investigadores reflexionan también en torno al discurso del poder imperial, en cuyo contexto se incluye -entre otros pretextos no menos falaces- la tesis de las «guerras justas», la utilización de armas de destrucción masiva y de la tecnología bélica más sofisticada y los supuestos «ejes del mal».
En este capítulo, los autores abordan los diversos conceptos de terrorismo, que, en el discurso del poder global, adquieren una impronta claramente subjetiva y divorciada de la verdad.
A los efectos de conceptualizar adecuadamente el tema, Negri y Hardt encuadran su análisis en un contexto histórico bastante más amplio, evocando el origen y desarrollo de las guerras convencionales, las guerras de guerrillas y las diversas experiencias de rebelión, incluyendo naturalmente a la urbana.
En ese contexto, comienzan a definir explícitamente el concepto de multitud, como fruto de un proceso de concientización colectiva en oposición al modelo dominante.
A juicio de los especialistas, la multitud, a diferencia de la sociedad dividida en clases sociales o los sindicatos, es un movimiento reticular, sin autoridad ni poder de decisión.
Sin embargo, suele expresarse espontáneamente en situaciones muy concretas, como las demostraciones antiglobalización que se han registrado desde hace un buen tiempo en el planeta.
El desafío, quizás, sea organizar esa voluntad en redes internacionales, a los efectos de enfrentar las recurrentes y cotidianas agresiones del poder global.
Al ingresar en el capítulo intitulado precisamente multitud, Michael Hardt y Antonio Negri esbozan las diferencias fundamentales entre este nuevo fenómeno y las sociedades en general, partiendo del supuesto que todo se dirime en un escenario de globalidad que excede al mero ámbito de las geografías regionales.
En ese contexto, los autores estiman pertinente ensayar una profunda lectura en torno a la transformación de la economía, del estadio fabril a la actual fase superior del capitalismo, en la que la tecnología suele reemplazar al hombre en los procesos productivos.
A medida que muta la práctica capitalista, también se van modificando radicalmente las relaciones laborales, con la aparición de un fenómeno que quizás nos retrotrae a la era anterior a la Revolución Industrial: el trabajo precario y sin regulación.
En ese contexto, la multitud no sólo se integraría con los trabajadores explotados, sino también por otros segmentos de la sociedad, como las minorías, los discriminados de género, los segregados sexuales y los excluidos sociales.
Todos ellos son parte de ese mosaico humano caracterizado por la diversidad de proyectos e intereses, pero que comparte un lastre común: las injusticias perpetradas por el poder global y el complejo entramado de corporaciones y grupos de interés.
En el tercer tramo de esta extensa obra ensayística, Michael Hardt y Antonio Negri ingresan en el corazón de su bien estructurando razonamiento dialéctico, al abordar todo lo atinente a la construcción de lo que denominan como democracia global.
En la introducción a su tesis, los autores asumen un enfoque crítico del concepto contemporáneo de democracia, tan devaluado por discursos falaces, prácticas políticas inmorales, el estado de guerra permanente, la proliferación de la injusticia social y la corrupción.
En tal sentido, enfatizan el grave deterioro derivado del creciente debilitamiento de las soberanías nacionales, las incertidumbres y las nuevas doctrinas de la seguridad nacional impuestas por el poder unipolar.
Sin embargo, proclaman el nacimiento de la multitud como nueva alternativa de profundización de la democracia, que genera debates filosóficos entre la izquierda que combate al imperio, el liberal centrismo complaciente y la derecha más recalcitrante, que suele adherir a los postulados de la dialéctica de la dominación.
Este trabajo esboza una tesis esperanzadora en torno al futuro de una eventual democracia global, con la opinión pública mundial como protagonista fundamental de los procesos históricos.
En tal sentido, los investigadores ensayan diversas lect
uras sobre las marchas y manifestaciones por la paz, contra la globalización, la injusticia y la exclusión social y en repudio a la deuda externa asfixiante y confiscatoria.
Este extenso trabajo de investigación denuncia las prácticas hegemónicas del nuevo imperio, que se materializan no sólo en agresiones bélicas, sino también en diversas estrategias de apropiación de patrimonios y riquezas.
Los autores, que ya lanzaron un dramático alerta en su recordado «Imperio», construyen además un contundente alegato contra la guerra, la inestabilidad y las nuevas doctrinas de seguridad nacional y mundial impuestas por los centros de poder.
Sin embargo, este libro -que convoca a una profunda reflexión- articula una alternativa democrática válida, que nacerá del vientre de una multitud con voluntades diversas y heterogéneas, pero mancomunadas en la reconstrucción de los valores universales.
(Editorial Debate)
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