La Columna del Perejil
Caminaba por la calle, mirando distraído y de pronto me descubro fijándome en los espejos retrovisores exteriores de los autos. Todos los autos tienen espejos retrovisores, vienen de fábrica. Y eso me lleva a que a mediados de los 60 no pasaba eso, más todavía, se consideraba mersa al auto que le ponían espejos retrovisores. Ni siquiera sé si actualmente existe la palabra «mersa», pero a mediados de los 60 esa palabra definía la conducta de los adolescentes. Mersa significaba vulgar, inferior, sin calidad. Por ejemplo, se aceptaba que en la música folclórica o en los boleros se cantara en español, porque era música de viejos, pero la música joven era música si era cantada en inglés. O era así o se era un mersa, que uno no entendiera un pomo de inglés no importaba. Y había que tener un cuidado bárbaro para no caer en lo mersa, porque casi todo era mersa y uno quería pasar por un joven moderno que estaba en el ruido. Para ser joven era más importante el ruido que las nueces. En fin, hoy todos los autos tienen espejos retrovisores y al final no sé si la palabra mersa logró ser aceptada por la Real Academia o quedó en el camino, pasada de moda. *
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