Tiene la palabra

La Facultad de Medicina y otros monstruos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Era como demasiado bueno para ser verdad, ir de una y salvar ese examen, era demasiado bueno para ser verdad…

Todo el año estudiando como una bestia, no miento, todo el p… año estudiando, invierno, primavera, otoño, verano, y todas las estaciones de nuevo, no me importa nada, por que fue lo que yo elegí, porque desde de chiquito quise y quiero ser médico, no importa cómo, desde de chiquito quiero ayudar a la gente de alguna forma, y creo que curándola o tratando de hacerlo para mí es la mejor forma. Pero ¿sabes lo que pasa? No depende solo de vos, la facultad aunque no quieras ver es un gran monstruo (que pisa fuerte), que te pone una cantidad de trabas impresionantes todo el tiempo, todo el maldito tiempo, acá nada es un mar de rosas, a veces parece todo espinas. Exámenes y cursos faraónicos, muchas veces cero apoyo de cualquier tipo de autoridad, profesores que van y otros que no tanto. No me importa, estudio, y estudio; toda mi vida se resume a esto, a todo esto, estoy metido hasta las manos en una túnica blanca y no quiero salir.

Y te vas bancando todo calladito la boca, ojo con perder la calidad de estudiante… ¿calidad de estudiante? ¿Y la calidad del que enseña, de la institución, dónde está? ¿Dónde están los teóricos, dónde está el temario, quién nos ayuda a nosotros, los estudiantes, eh? Basta de no querer enseñar, basta de dar una educación nota 1 y pedir en los exámenes una enseñanza nota 12. Basta de una universidad enferma, incompetente, incongruente, que no quiere formar médicos; realmente no sé qué quieren formar, creo que lo que quieren es gente que esté acostumbrada a que lo pasen por encima, que aprendan cosas que no las van a usar nunca… quiero aprender y exijo que me enseñen, en mi facultad pública.

No me importa si lo robaron, si fue incompetencia de las personas que tendrían que custodiar nuestro examen, mi examen, no me importa, pero lo que me enoja es la injusticia y la falta de apoyo que tenemos todos y cada uno de los estudiantes del país.

Todo se va yendo a pique, pero sigo con ganas inmensas de algún día ser médico, es lo mismo que me saquen todos los días un poco de mis ganas, un poco del alma, aunque suene fuerte, pero agradezco que tengo una familia, novia y amigos que me dicen que vaya para adelante aunque la Facultad y este sistema caótico me eche todo el tiempo para atrás.

Gracias por absolutamente nada.

DIEGO CAPURRO – CI: 4.168.811-4

 

No los queremos ver pero existen

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ya es hora que alguien se ocupe de los invisibles y simpáticos carritos. Invisibles porque no hemos querido verlos durante años. Simpáticos porque suenan como carruajes pero son la herramienta de trabajo de miles de familias y por eso los llamamos «carritos» (como se llamó «corralito» al robo del siglo), cuando en realidad son un espejo del lado más siniestro e inhumano de todos y cada uno de nosotros, espectadores de semejante atropello y maltrato a gente humilde, niños y animales. Todo en uno. No nos falta nada para llevarnos el título mundial de pueblo salvaje.

Alguien va a tener que enfrentar este problema ético, por tratarse de una violación del derecho a un trabajo digno, además de ser un problema de inseguridad y contaminación.

DOLORES FERNANDEZ VIEITES

 

Montevideo: un recurso sin aprovechar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Montevideo se debería promocionar turísticamente por su arquitectura y su vida artística.

No hay ciudad más heterogénea ni «art decó» en el mundo, gracias al boom económico y demográfico de los años 30.

Cada lugar tiene lo suyo. Miami: el agua y el clima. Montevideo: sus calles arboladas, arquitectura y vida artística, lo cual es el complemento ideal para negocios y convenciones todo el año.

Hasta ahora no hemos logrado aprovechar la costumbre que tiene la gente de «salir a conocer otras culturas», que nada tiene que ver con el calor, el sol y las vacaciones escolares. Tengamos eso en cuenta, si queremos hacer dinero, grandes y chicos, 12 meses al año en Montevideo. También hay mucho por hacer todavía, para tener la ciudad y sus edificios en buen estado.

JUAN AGUIRRE SALGADO

 

Terminar con los abusos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En primer término corresponde aplaudir al Dr. Tabaré Vázquez por las medidas de austeridad que adoptará a partir del 1º de marzo en los diversos Ministerios.

Es de esperar que los nuevos directores de Entes Autónomos y Servicios Descentralizados apliquen similares criterios en cada empresa pública. Porque cada vez que se transita -por ejemplo- por la calle Río Negro y Soriano, por las puertas del Codicen, y allí están estacionados los coches que usan los directores y a los respectivos choferes, esperando durante horas para trasladar a los jerarcas a sus respectivos domicilios, resulta una provocación.

En este Uruguay, que hay tantos niños que sobreviven en condiciones miserables, locales escolares y liceales en ruinas, maestros y profesores que cobran sueldos indignos, el lujo de los autos constituye una vergüenza nacional.

Y lo que decimos del Codicen se repite con todas o casi todas las instituciones públicas.

Una buena medida a tomar, sería que los nuevos directores dispusieran la inmediata venta de todos los coches, y su producido lo volcaran al Plan de Emergencia Nacional.

Y en cuanto a los choferes desocupados, pasarlos en Comisión al Ministerio o dependencia a cargo de la ex senadora Marina Arismendi.

Seguramente que estos trabajadores se van a sentir más útiles, colaborando en el dicho Plan de Emergencia, que con las anteriores funciones. Porque aparte de la lógica satisfacción que brinda la percepción de un salario, para la conciencia de un trabajador es muy importante saber que se está cumpliendo con una función social.

Hasta ahora, los uruguayos estábamos como adormecidos. Observábamos en silencio los despilfarros, los inútiles viajes, las tarjetas de crédito -que pagábamos nosotros- y no denunciábamos a los responsables.

Pero el 31 de octubre más del 50% de los uruguayos dio el buen paso, y ahora muchos del otro casi 50%, todos juntos, no permitiremos más esas prácticas abusivas.

DR. JOSE PEDRO GIANERO

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