Cine francés de excelente calidad
Se trata del mayor empeño de producción y uno de los filmes más exitosos del cine francés del año pasado. A nivel puramente físico, el esfuerzo implicaba toda una búsqueda de locaciones y despliegue de escenografías, vestuario y objetos para recrear los tiempos de la Primera Guerra Mundial y la inmediata postguerra durante los cuales transcurre la acción.
Sobre ese fondo se desenvuelve un elenco de primeras figuras, en medio de las cuales el director Jean-Pierre Jeunet ha vuelto a colocar a su preferida Audrey Tautou, quien protagonizó su anterior y exitosa Amelie.
La historia proviene de una novela de Sebastien Japrisot, autor frecuentemente adaptado al cine pero por lo general a partir de sus asuntos policiales. Aquí se trata empero de una mujer (Tautou) que se niega a admitir que su prometido pueda haber muerto en el frente de guerra, y sale a buscarlo mucho tiempo después de su desaparición.
El director Jeunet declara haber leído el libro de Japrisot en 1991 y haber quedado «encantado con él», y especialmente con sus posibilidades dramáticas, que le permitían a su juicio combinar realismo con fantasía.
No es por cierto casual que el libro se inicie con un epígrafe que es en realidad una cita de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Como Alicia, la protagonista tiene la capacidad de ver más allá, o de ver algo donde otros no ven nada.
La protagonista está convencida de que tiene la razón contra todos, e incluso en momentos de duda encuentra fuerzas para convencer a los demás y ganárselos.
Como Amelie Poulain, que también tenía algo de Alicia perdida en un mundo fantástico (y autoinventado), el personaje de Tautou se permite fantasear a pesar de la dureza de la realidad que se le opone: ese prometido que busca ha sido sometido a una de las formas más duras de castigo por indisciplina en el ejército francés de hace casi un siglo (ser abandonado sin armas en territorio enemigo), pero nuestra heroína se niega a aceptar que todo puede haber acabado.
La búsqueda se extiende por ciudades y antiguos campos de batalla, con cierta amplitud de relato y la posibilidad de atender a la multiplicidad de personajes secundarios (encarnados por algunas de las figuras más notorias del cine francés) que se cruzan con la protagonista, en base a los cuales se arma también la estructura en flashbacks que articula el relato.
Alguien ha dicho también que ello permite al filme redondear algunas de las más convincentes escenas de la guerra de trincheras que el cine haya proporcionado desde los tiempos de Sin novedad en el frente.
La repercusión que la película está obteniendo en Francia confirma que el director Jeunet continúa afirmándose en la industria.
El espectador uruguayo ha podido seguir su carrera desde que hiciera con Marc Caro la negra sátira futurista Delicatessen, y conoce sus posteriores Alien resurreción y Amelie.
A estas alturas, Jeunet es por lo menos un enorme profesional capaz de armar un relato caudaloso y complejo. *
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