"Considero que la teoría es muy importante en la formación"
-Tu formación responde a distintas vertientes has estudiado arte y actualmente filosofía, ¿cómo se refleja esto en tu producción artística?
-De mi formación en Bellas Artes: Seminario I y Seminario III, me marcaron en mi forma de percibir el arte y la manera de pensarlo, fue con Norberto Baliño y Fernando Martínez, y también me formé con Guillermo Fernández antes de eso. En cuanto a la profundización desde el punto de vista teórico surgió de una necesidad personal y casi te diría que como autodidacta incursioné en pensadores como Deleuze, Michel Foucault y Nietzsche. Considero que la teoría es muy importante en la formación de un artista. No creo en la idea de genio, iluminado, considero que las condiciones para crear una obra pasan por múltiples instancias, relacionadas con lo personal, lo social y el saber.
En ese sentido existen temas que me han interesado desde siempre como el cuerpo, la palabra, o analizar el arte como instrumento de poder, y al poder mismo. Siempre traté de interiorizarme en la historia del arte, en particular en los aportes de las vanguardias. Dentro de estas considero fundamental la obra de Marcel Duchamp, principalmente en mi posición como «creador». Ese referente me permite no encasillarme en un lenguaje, sino utilizarlo como un medio y tomar objetos distintos para ideas diferentes. Esas mismas características están presentes en otras obras, como las de Joseph Beuys o Cildo Meireles.
-¿Cuáles son las dificultades con las que se enfrenta en general un artista en nuestro medio actual?
-Creo que lo económico siempre te condiciona, hay ideas que no se pueden llevar a cabo por falta de recursos. También sería bueno que los artistas tuviésemos la capacidad de buscar alternativas para que esas ideas caras puedan concretarse. Es verdad que te condiciona al momento de crear, tenés que pensar la obra con dos escarbadientes y las ideas cuya realización es costosa las presentas generalmente como proyecto, en un croquis o se pierde en el olvido.
En lo que respecta a la identidad creo que nuestra visión sobre este tema no debería ser tan dialéctica, de hecho somos una cultura híbrida, donde no podemos negar el acervo de afuera ni desentenderte del propio. Quizás la riqueza esta en aceptar verdaderamente las mezclas. Otro de los temas que me preocupa es el tema de la exclusión, en el momento en que alguien clasifica algo esta segregando otra cosa, a otro, incluso si hablás de identidad.
-Has intervenido tapas de revistas de arte como Art Forum o textos de críticas, en los que hablás de tu propia obra, difundiéndolas luego por correo electrónico. ¿Qué efectos buscas con este tipo de intervención?
-Me pareció interesante hablar mal de mí mismo, porque uno nunca revisa su propia obra. Generalmente parece que la crítica siempre puede ser hacia otros, pero me interesa el ejercicio de pensarme desde la otredad. Con respecto a la intervención de la revista, la idea era mostrarnos a nosotros mismos en una tapa de revista de arte internacional, de alguna manera no deja de ser un deseo ver tu nombre en una tapa con esas características. Ahí pongo de manifiesto el tema de la trascendencia y los medios de comunicación, entra en juego la ilusión y la fama.
-¿Cuál fue tu propuesta para el Salón Anual Municipal 2004?
-Concretamente propongo a diferentes artistas que hayan sido rechazados en Salones anteriores, la idea es hacer una muestra con las obras rechazadas. Creo que siempre en una propuesta hay una cuestión personal, más allá de cualquier idea trascendente va a estar lo inmanente al artista, a sus condiciones personales y a su cotidianidad. En este proyecto hablo de mi propia condición como artista excluido o incluido como parte del mismo proceso que implica ser artista. Este hecho en sí mismo no tiene nada de espectacular, lo que me parece interesante es la idea de poner de manifiesto la subjetividad curatorial que se maneja cuando se incluye o excluye una obra artística de un salón o concurso. Ahí aparece el tema de lo que queda adentro o afuera, y por supuesto que entran temas como la capacidad subjetiva de los que integran el jurado y las reglas. Desde lo personal esto tiene un impacto importante que va más allá del deseo de ser seleccionado para un concurso, tiene que ver con el lugar en que producimos arte y las condiciones en que se da. Busqué un pasaje del discurso al metadiscurso, si bien el objetivo apuntaba a una curaduría se definiría mejor como propuesta artística.
-¿Cuál es tu opinión acerca de como se posiciona el artista con respecto al curador o al crítico de arte?
-Creo que en nuestro medio estos roles deberían tener una presencia más fuerte, tanto desde la propia producción crítica como desde lo curatorial. El crítico y el curador debe vincular la obra al medio desde su posición y al manejar códigos estéticos tiene que transmitir estas ideas a un público especializado y a otro no tanto y eso, en general, casi no sucede. Este termina por ser descriptivo donde adjetiva las obras sin dejar claro el por que, esto produce un distanciamiento del público en general, en donde el rol crítico se diluye. *
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