ENTREVISTA CON LA ACTRIZ ALICIA VIGNALE

Cuando el destino está en manos de las tablas

«Buenos días Don Jacobo», es la frase que repica una y otra vez cuando viene a la mente un largometraje de trazo minimalista, con una estética que acorrala y otorga esa dinámica opaca, gris y depresiva que significa la laureada Whisky (de la dupleta Rebella & Stoll). Y no resulta tarea fácil, despojar en el cajón de los recuerdos a la poética desoladora en la que incursiona la dulce y «onettiana» (una especie de Eva agrisada, Nadja bretoniana, calladísima con rostro de ausencia, cuando está en presencia o La Maga cortazariana que plantea ordenar sus espacios y el de los otros), Mirella Pascual. Resulta, que en el ajetreado «training» que viene devorando a nuestro teatro, a veces, se pasa por alto a intérpretes (como el caso de Mirella), que nunca cesaron de brillar. Alicia Vignale es una escorpiana de pura cepa, tiene 63 años y nació en Montevideo. Padece de un continuo humor, desprendido del enorme histrionismo que la envuelve. Y para no quedarse con antojos, es humana y sus ojos advierten transparencia. Lisa y llanamente, vale la pena conocerla.

-¿Cuándo y dónde fueron tus inicios en el teatro?

-Empecé por el año 1991, con Jorge Triador de la Comedia Nacional, e hicimos varias giras por el Interior en aquel momento.

-O sea, que empezaste a conocer el ritmo teatral ya de adulta

-Sí, todo comenzó cuando mi hija, que era muy pequeña, tomaba clases justamente con Triador. Después de varias veces de asistir a los ensayos Jorge me dijo: «Negra, ¿por qué no empezás a hacer teatro? Y yo pensé en ese momento: ¡este tipo está loco! En ese momento mi vida se resumía a: mamá, casa, nenes y torta a las cinco de la tarde.

-Pero, finalmente cediste a incursionar en las tablas

Claro, como decía anteriormente, estuve cuatro años con Triador y cuando éste lamentablemente fallece me conecté con Eduardo Cervieri. Además de ser buena persona, Eduardo tiene una virtud que es confiar y dar oportunidades a quienes las necesitan. En 1995 hicimos «Tuyo Federico» de García Lorca, después vino «Tierra gitana», «Sepia», dirigí una obra para niños titulada «Piel de asno» hasta que llegamos finalmente a realizar versiones adaptadas por Cervieri del brasileño Luis F. Verissimo con «Comedias de la vida privada».

Finalmente este año surgió nuevamente interpretar a Verissimo, pero con otros cuentos. Así es como surgió «Sexo en la cabeza». Estamos sábados y domingos en la sala 1 del Teatro Circular con Xabier Lasarte, Lupe Mesa Deus, Marcelo Rocca, Carlos Rodríguez y Virginia Villa.

-¿La obra intenta reflejar mediante un humor ácido escenas de la vida cotidiana?

-La obra tiene un humor muy fino, son escenas cotidianas que el autor las tiñe de absurdo. El público se ríe mucho y por supuesto que eso genera en nosotros una importante adrenalina. Y se presta para la reflexión, es inevitable que con alguno de los cuentos no te identifiques. Con este espectáculo estamos invitados para interpretarlo en Argentina y Brasil.

-¿Cuál es la obra que perdura en tu memoria y te gustaría interpretar nuevamente?

(risas) Mirá, me pasa con todas las obras, cada pieza y cada personaje tiene su magia y a medida que va pasando el tiempo también te vas enamorando de cada uno. Creo que a medida que pasa el tiempo cada vez lo vas disfrutando más.

-¿Te han quedado cuentas pendientes laboralmente, a lo largo de tu carrera?

No. Simplemente mi anhelo es poder seguir haciendo teatro

-¿Cuál es la próxima obra que se viene?

-Estamos ensayando con Gustavo Bouzas «El Cartero» de Neruda. Bouzas es un director muy joven que dirigió con mucho éxito la obra «HDP» y el elenco está conformado por Walter Rey(Neruda), Horacio Nieves(El Cartero) y Andrea Martínez, se estrena en abril.

-¿Se puede sobrevivir con el teatro en nuestro país?

-No, sólo algunos pocos. Bueno, en La Comedia Nacional obviamente cada uno tiene su sueldo. Pero en teatro independiente, sí, es muy difícil. Justamente, se puede sobrevivir.

-En estos intensos quince años, ¿se te ha postergado algún sueño por esta profesión?

-(risas) Sí. En verdad lo que más se ha postergado en mi vida fueron mis amistades. Mi familia y mis amigos están en el mismo nivel y a veces me han quedado algunas cuentas pendientes con amigas, y llegado el momento duele porque son situaciones que se postergan y no vuelven más.

-¿Qué actor o actriz tenés como predilectos o tal vez te gustaría trabajar en un futuro?

-Y…para soñar, puedo soñar…

-De Niro por ejemplo…

-(risas)Claro, De Niro. En verdad con quien me gustaría trabajar es con Jorge Bolani.

-¿Qué fue lo mejor que te ha dejado esta profesión?

-Me permitió despegarme un poco de la vida cotidiana, de la rutina que mata. Y el teatro me gratifica en su totalidad, desde lo que trasmito hasta lo que me da el público. Si pienso por ejemplo, que en un futuro no podría hacer más teatro por algún motivo en particular, me muero…el teatro es mi vida.

-Arriba de un escenario, ¿es más fácil abordar la risa o el dolor?

-Siempre se dice que hacer reír es más difícil que hacer llorar. Creo que es parejo. El llanto es más difícil por que se provoca sutilmente, sin ahondar y sin exagerar. También es importante y gratificante llegar a una risa desde un gesto, una pose o una actitud.

-Para los que recién están ingresando en el mundo teatral, ¿cuáles son las tres cualidades que debe tener un buen actor?

-Ganas, paciencia y siempre en mi caso, le doy una enorme importancia a la voz, creo que la voz debe ser educada. Y una premisa que siempre me acompaña es que el teatro en parte, es dar, sin pensar en recibir. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje