"Canto desde el corazón, desde el alma, para celebrar la vida"
«Creo que hay un nuevo tango -nos dice tras reafirmar su convencimiento de que el dos por cuatro nunca perdió vigencia-. Por ejemplo, andando por el Interior encontramos muchos jóvenes que acá ni idea de que existen, pensando un nuevo tango, una nueva forma de proponerlo…»
«Desprotegidos, sin políticas de apoyo para la cultura»
Y entonces en la charla surge el tema de siempre, la desprotección del artista nacional, la falta de oportunidades e incluso la pregunta del cronista apunta a saber por qué entiende la propia Arlett Fernández que su nombre no es todo lo conocido y valorado que el mérito de su aporte artístico indicaría, y su respuesta es contundente: «Yo pienso que las razones son varias y que tengo parte de la responsabilidad… Uruguay ha pasado por lo que todos sabemos, momentos muy difíciles, han sucedido cosas terribles para la gente en general, para el obrero, y la cultura no es de primera necesidad en este país… primero hay que comer… estamos totalmente desprotegidos y sin políticas de apoyo para la cultura, pero además el medio es bastante difícil incluso con otros compañeros por lo que yo he tratado de andar por la vereda de enfrente…»
«Los empresarios en este país -nos sigue diciendo Arlett- apuestan al que ya tiene un nombre y saben que respaldando a ese artista van a tener un retorno económico. Nadie quiere apostar a quien no conoce nadie. Yo tengo mucha esperanza ahora con este nuevo gobierno al que hemos votado la mayoría que por lo menos se propicien los cambios, aunque no tenemos que esperar nada de nadie, somos los mismos artistas que tendremos que juntarnos y ver las formas de posicionarnos en el país en el que nacimos…»
«Buscar la igualdad de oportunidades está en nosotros, especialmente en aquellos que venimos trabajando y no somos conocidos como otros grandes nombres que monopolizan los festivales y los mejores escenarios, los de siempre. Yo he ido mucho a la Argentina y la respuesta es la misma que cuando me dan la oportunidad de estar frente a los nuestros, es impresionante, pero ¿por qué es impresionante?, es impresionante por que yo doy cosas arriba del escenario, por que doy mi mejor energía, por que no me paro para que me vean ni la pilcha ni la facha, qué no la tengo, canto de corazón, desde el alma… ¿me entendés?, para celebrar la vida, y entonces el retorno donde vaya siempre es el mismo».
«Sobrevivir, pero con el privilegio de hacer lo que nos gusta…»
«El canto me permite sobrevivir apenas, como cualquier obrero en este país, y en más de una oportunidad Alfredo Bogarín que es mi compañero en la vida y en la música a tenido que salir a hacer alguna otra cosa por que no alcanzaba. Por un lado es cierto que somos mal remunerados -sigue diciendo Arlett Fernández- pero por otro lado decimos que no podemos ser tan desagradecidos de quejarnos tanto, por que hay mucha gente trabajando en cosas horribles y muy mal paga. Nosotros por lo menos tenemos el privilegio de hacer lo que nos gusta.»
«A mí a veces quienes me escuchan y no me conocían se me acercan y me preguntan dónde estaba, y me dicen ‘¿vos no tenés que estar acá’, hubo un tiempo que eso me lo creí y después maduré y me di cuenta que si yo nací en este país que es maravilloso por otra parte, a pesar de todo, yo tengo que hacer las cosas acá y primero tengo que triunfar entre mi gente, depende de a lo que cada cual le llame ‘triunfo’. A mi juicio yo ya triunfé desde el día en que me puse a cantar, pero de ser conocida a nivel masivo, estoy empecinada, primero y tiene que ser mi gente…»
Arlett Fernández nació en Montevideo, en el Pueblo Ituzaingó, empezó a cantar allá por el año 93 y en sus comienzos su repertorio era más que nada orientado hacia el canto criollo aunque como ella misma lo dice: «Ya incluía algún tanguito entre ellas…». Poco tiempo después, luego de recorrer distintas peñas ciudadanas, fue la triunfadora del primer gran festival de la canción que se efectuó en la Estación Central General Artigas, a mediados de los noventa. Ese mismo año, en 1995,la convoca Yamandú Palacios para un espectáculo en el Teatro Solís que se denominó ‘Entre tangos y milongas’ y que resultó un éxito trascendente. Un conocido empresario de espectáculos y conductor de programas radiales y televisivos, la convocó luego para un festival y allí la vieron delegados de los organizadores del Festival de Cosquín en la provincia de Córdoba, Argentina, y se interesaron en su presencia para el próximo evento en aquel país. Sin embargo «allí se interpuso este señor, me dijo que el arreglaba todo, que no me preocupara y después me enteré que colocó a uno de sus artistas y a mi me dejó de lado» -cuenta Arlett Fernández al referir este pasaje de su historia cancionera-.
Sin embargo, varios años después, aunque concursando en representación de la Provincial de Entre Ríos, participó del festival de Cosquín y no solamente ganó el primer premio en la categoría tango, sino que fue declarada como la Revelación del Festival de ese año. En estos días acaba de aparecer en la plaza Argentina un CD de Arlett Fernández que quizás en poco tiempo más, pueda estar también en las disquerías nacionales.
En sus actuaciones Arlett es acompañada por la guitarra de Alfredo Bogarín -su «compañero en la vida y en la música» como ella misma lo define- un músico uruguayo también, descendiente de una vieja prosapia guitarrera ya que su padre, José Bogarín, marcó una época dentro de una generación de grandes intérpretes. Arlett Fernández y Alfredo Bogarín participarán en estos días de un ciclo de actividades culturales en la zona oeste del país, compartiendo escenario con otros destacados intérpretes populares de primer orden. (Ver recuadro aparte). *
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