Tiene la palabra

El hombre abusa de seres indefensos como el caballo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por este medio, haciéndole saber a sus lectores, le pido perdón a Dios por haber sido hasta ahora un testigo indiferente del sufrimiento de los caballos en el tráfico ruidoso, en el asfalto duro y caliente. Aquí obligamos a estos animales, fieles servidores del hombre de campo, a salir de su medio, pasar sed y cargar la pesada basura de la vía pública, sin ningún tipo de atención. Los caballos no saben hacer política, pero por eso no los vamos a condenar a una eterna tristeza. Le pido a Dios que nos dé valor para frenar este abuso de seres indefensos que nos denigra y deshumaniza. Gracias.

FLORENCIA RODRIGUEZ – [email protected]

 

De Arambel SRL

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Doctora Nancy Arambel, por garage Arambel SRL, en calidad de asociada a la Unión de vendedores de nafta del Uruguay (Unvenu), expresa: Ante versiones publicadas en la prensa de que la firma Red Ceibo SA, se encuentra interesada en el envasado y/o distribución de garrafas de trece kilos de supergás utilizando nuestras bocas de venta, solicita por este medio a todos los asociados de Unvenu, para que nuestra institución cumpla con el artículo 2 de los Estatutos e invocando el apartado g) inicie directamente las gestiones frente a las autoridades pertinentes para de ese modo obtener mejores propuestas que las derivadas de una empresa que no persigue las finalidades de defensa mutua. Eliminando el intermediario, nuestras empresas tendrán mejores ofertas que se traducirán en mayor ganancia así como el producto ofrecido tendrá mejor aceptación el público consumidor. En virtud de que el Consejo Directivo en nuestra institución no ha tomado cartas en el asunto (ante un eventual conflicto de intereses) por el artículo 36 de los Estatutos de la Unvenu, es necesario la celebración de un Asamblea General Extraordinaria debiendo ser solicitada por el 20% (veinte por ciento) de los socios activos, razón por la cual se solicita por este medio a los asociados que se comuniquen con Garage Arambel SRL en la persona de su representante doctora Nancy Arambel en su domicilio de Montevideo, Joanicó 3615, Teléfono (02) 508 9234, mail [email protected] para solicitar informaciones así como recabar la adhesión a la solicitud que se cursara a la Unvenu, a los efectos de que se cumplan los estatutos sociales. Sin otro particular, saluda a usted muy atentamente.

DRA. NANCY ARAMBEL – CI: 1.425.810-0

 

¿Estará Dan Brown en la literatura como Bush en la política?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* (El Código Da Vinci de Dan Brown)

Mucha propaganda se le hizo a este libro, más de la merecida. Sin duda es un libro gordo (por la cantidad de páginas), y de peso (por la bronca y el odio que tiene a la Biblia, a la Iglesia, recordando a un grupo de viejos y típicos masones), con una excepcional fantasía para delegar responsabilidades, cargando a artistas, cuadros, símbolos, secretos, de una intencionalidad arbitraria, negativa, con una abundancia de prejuicios llevados de los pelos y con un veneno entre ingenuo y vulgar, agrediendo a toda la sociedad actual, pretendiendo un retorno a un paganismo total, a una pseudo liberación moral, apuntando a una sociedad totalmente librada al instinto, al placer, sin reglas, ni principios, ni cánones.

Busca la «eliminación» de los conceptos tradicionales de Dios, de persona, de sexo, de familia, de sociedad, de religión, etc. Pone esta búsqueda como en un complot entre lo vigente y lo misterioso. La realidad están, según el autor, basada en la falsedad y en la mentira de la

Biblia (invención de la Iglesia), del Cristo (inventado, tergiversado, camuflado por la Iglesia), y de la Iglesia (comodín del imperio romano al servicio del poder), principio y origen de todo mal. Hay que descubrir el secreto, desenmascarar el terrible complot de la sociedad, volviendo al paganismo total, eliminando a la Iglesia con la masonería, el machismo con el feminismo, el sexo con el nuevo concepto de «género».

La sociedad tiene muchos cambios que enfrentar. El descubrimiento del santo grial será el entierro de la Iglesia con todo lo suyo.

La familia con un proyecto suelto, libre y totalmente dependiente de la fantasía de cada uno. La mujer que no solo busca y quiere ser igual al varón, sino que busca liberarse de su rol y de su vocación asignada por tradiciones, costumbres, mentalidades y tareas y formación biológica.

La religión lo ha echado a perder todo con prejuicios y manipulaciones de grupos de privilegiados, escondiendo al Cristo verdadero (simple hombre dominado por la Magdalena a quien deja embarazada), y fabricando uno a su servicio: el del evangelio, idealizado, divinizado, inventado. El principio vital está en lo femenino. Lo femenino debe volver a inspirar a la sociedad y con la simple «sofía». Nada de fe, religión, creencias, iglesias, tradiciones, normas… Volvemos a la vieja teoría de la «diosa razón».

Declarar que todo fue un sueño, es libre opción del autor. No se arreglan ni las calumnias, ni los malentendidos con el despertar de un sueño al final del libro. Si la libertad nos permite usar y abusar de ella, el flechar los juicios con los prejuicios significa manoseo tanto del pensamiento como de las personas.

En una botellita de Coca-Cola uno puede vender muchos venenos, que no dejan de serlo por la etiqueta de la Coca-Cola. El autor puso en venta, mejor dicho, regaló, mucho veneno que produjo un «buen negocio». Puede que Judas también haya hablado de «buen negocio». Yo no daría unos pesos a semejante libro aunque le haya dedicado un tiempo. «El código Da Vinci» de Dan Brown, no tiene nada que ver con Leonardo da Vinci, que sí es un genio. Nada que ver con la civilización occidental y cristiana calumniada a muerte y sin reemplazante. Dan Brown enchastró arte, historia, y cuanto tocó. Se trata de un libro que vale poco y cuesta mucho. Lo más caro es el moño y la bandeja que sirven para vender. Al desprevenido le pueden vender y hasta le pueden hacer daño, cosa que no ocurre con una Coca-Cola. Si tengo que elegir entre ese libro y una Coca, me quedo con ésta. Los inventos no se arreglan con la afirmación final de que se trata de un sueño. Voltaire decía con respecto a la Iglesia: «Â¡Calúmniala, calúmniala, algo quedará!» Ella quedará porque uno más importante que Voltaire dijo:
¡No prevalecerán!», y además quedará con su Cabeza (Cristo), buscándolo con los brazos abiertos. Ella, la Iglesia, sabe que «no hay mal que por bien no venga». Seguro de que se trata de un best seller a la altura de la «nueva era» con mucha y pobre fantasía preocupada de vender confusiones.

RODOLFO BONCI – C.I: 4.517.910-3

 

Carta abierta a Marina Arismendi y Eduardo Bonomi

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Desde hace años, los recolectores informales de basura han venido haciendo el trabajo de la IMM. Esto puede resultar muy económico pero es inmoral.

La IMM tendría que ser la única responsable del traslado de la basura y además tendría que anotar en el BPS y pagar un jornal mínimo a todos los clasificadores registrados, siempre y cuando éstos sean mayores de edad, manden a sus hijos a la escuela, hagan la clasificación en determinadas zonas (para no contaminar el medio ambiente), no anden a caballo en plena ciudad provocando accidentes, ni sean quienes recojan la basura de los contenedores. Esta s
ería una buena manera de atender la emergencia social sin estar regalando plata a cualquiera.

FEDERICO RAMIREZ

 

¿Por qué no cierran el Correo de una buena vez?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como miles de uruguayos, varios de mis hijos están en el exterior. Otros, fuera de mi departamento (Maldonado). En estas fechas, quise enviarles tarjetas postales musicales (tan de moda). Fui al Correo, y allí empezaron las sorpresas: se admiten tarjetas musicales únicamente sin pilas. Me parece que no tendría mucho sentido enviar una tarjeta musical que no se pueda escuchar, ¿no? Pero, sigamos: vivo en una zona rural, donde abunda la planta conocida popularmente como carqueja, que se utiliza comúnmente en el mate amargo para los problemas de circulación.

Mi hijo mayor vive en España, y más que nada para matar un poco la «saudade», me pidió le enviara algunas hojitas de la citada planta. Y otra sorpresa del otrora cumplidor Correo: se puede mandar, ¡pero acompañada de un certificado fitosanitario!

La funcionaria, muy correcta y simpática, no tenía idea de dónde se podía obtener un certificado de ese tipo. Así que descarté los envíos internacionales. Pero insistí en los envíos nacionales.

Debido a mi menguada jubilación, debía adquirir sobres de baja calidad, prácticamente sin goma de pegar. Así que recurrí, por seguridad del envío, a la cinta adhesiva. Pues, ¡no pueden ir con cinta adhesiva!

A esta altura de los acontecimientos, entré a creer que era objeto de alguna «jodita para Tinelli». Esperaba al oso Arturo y a las cámaras en cualquier momento. Así que, por curiosidad, se me ocurrió preguntar qué otras cosas no se podían enviar. Entre otros elementos, por ejemplo, no se pueden enviar por Correo… reactores nucleares.

Así como lo lee. Y se lo aseguro, porque cuando la funcionaria me lo dijo, largué la carcajada.

Ella se ofendió y me enseñó la orden de servicio de sus superiores. No lo podía creer. ¿A quién podría ocurrírsele enviar un reactor nuclear por Correo? Pero atenti, si usted está pensando en pedirle a los Reyes Magos un buen regalo, sepa que por Correo no se pueden enviar, por ejemplo: aviones, barcos o naves espaciales. Me refiero a aviones, barcos o naves espaciales de verdad, no de juguete…

¿Se imagina abrir la puerta de su casa y encontrarse con el cartero que le trae una nave espacial? Parece cosa de locos ¿no?

Pero quiero salvar la responsabilidad de los pobres funcionarios, a quienes «mandan a la guerra con un tenedor». Porque tienen que impedir, por ejemplo que se envíe polvo de zinc, película de nitrato de celulosa, peróxidos orgánicos, deflagradores, especímenes entomológicos inocuos, etc. En fin, parece ser que para ser ventanillero del Correo, hay que tener más o menos los mismos estudios que un profesor grado 5 de la Universidad, ¿no?

Pero más allá de que me lo tuve que tomar en «solfa», salí bastante amargado rumbo a una empresa privada, que aceptó todos mis envíos sin chistar y me cobró la módica suma de $720. Señores del Correo: lo del título: ¿Por qué no lo cierran de una buena vez?

JUAN EVARISTO GOICOCHEA ANDRADE – C.I: 923.456-0

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