"Juan no María" en la sala La Morena
Habría que prohibir por algunos años algunos lugares comunes predilectos de nuestros escenarios.
El primero es la impuntualidad; el segundo la veneración de los tiempos muertos, en los que nada pasa, en particular el tiempo de los actores que se visten y desvisten ante un público que se desinteresa segundo a segundo; el tercero las inexpresivas máscaras, que suelen servir tanto para Bali como para Bagdad; el cuarto la veneración de los payasos, a los que es de rigor llamar «clowns»; el quinto el «teatro dentro del teatro» y el sexto el intento de intimidar al público con palabras «fuertes» o «transgresoras».
Juan no María, un título tan incomprensible como exento de misterio, abruma con su empezar a deshora, su aburrir al espectador y su decir rastrero. Es un espectáculo del curso de postgrado de la escuela Anglo Umbú, de Ricardo Beiro, Ana Pañella y Marianella Morena, escuela de la que esperábamos algo mucho mejor. Hemos aplaudido con entusiasmo la labor de egresados como Javier Mazza y Christian Zagia («La extraña desaparición de Lorna Mac Kay») y apreciamos una correcta presentación de alumnos en diversas obras cortas de O’Neill en el teatro del Mercado; este «Juan no María» es un penoso paso en falso.
El lugar es inadecuado para teatro. Se accede por larga y mugrienta escalera, de un mármol que conoció tiempos mejores, con un enrejado que rodea la caja de un ausente ascensor; los sitios para el público son unos bancos, adecuados sólo para la sala de espera de una comisaría; faltan elementos de seguridad contra incendio; una pieza de una casa habitación es convertida por decreto en escenario, sin más trabajo que descascarar sus paredes. Los espectadores merecen otra consideración; pero estas molestias no son lo peor. Los actores ensayan unos bailecitos, más bien meneos, que no corresponden a ninguna coreografía ni aun a personas con rudimentos de ballet. Llega el texto: vacío, escaso de vocabulario, sin imaginación ni vuelo, un psiqueo de entresueño que corre a rueda libre: la autora (Marianella Morena) cree que es audaz porque los actores dicen pija, culo, teta. «Transgresor», no lo discutiremos; pero glacial, sin una gota de erotismo.
Es difícil que haya un actor donde no hay un libreto. Respecto de Daniel Garín y Leticia Scottini haremos un compás de espera hasta verlos en una obra de teatro. *
JUAN NO MARIA, de Marianella Morena, con Leticia Scottini y Daniel Garín, dirección de Marianella Morena, en La Morena, Piedras 542.
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