"El cerebro más rápido que conocí"
Sontag «tenía una enorme inteligencia literaria pero también política y social», señaló Fuentes, quien dijo haberla conocido en julio de 1963, en Nueva York. «Ella fue a Vietnam y denunció la aventura de Estados Unidos en ese país. También estuvo en Sarajevo, exponiendo su vida. Fue asimismo la primera intelectual estadounidense que denunció la guerra bárbara que emprendió la pandilla de George W. Bush desde la Casa Blanca contra Afganistán e Irak», escribió el novelista y ensayista mexicano. «Susana era una intelectual muy completa, ante todo una mujer de enorme inteligencia y de gran brillo en todo lo que hacía. La extraño mucho y nos va a hacer mucha falta en el mundo que vivimos», destacó en una nota publicada en el diario La Jornada.
Fuentes evocó el día en que conoció a la escritora estadounidense, señalando que en esa ocasión vio «el ancla profunda y poderosa de su enorme capacidad para llegar con entereza intelectual a los dominios compartidos: la comunidad, la sociedad, la polis, los otros. Parecía una heroína bíblica. Muy alta. Muy morena. Larga cabellera negra. Sonrisa como un regalo que no una concesión de su fundamental seriedad. Ojos negros y perpetuamente interrogantes. Y el cerebro más rápido e intransigente que me ha cabido, en vida, conocer», escribió el autor de La muerte de Artemio Cruz en un artículo difundido por el diario Reforma.
«La inteligencia ciudadana de Susan Sontag hubiese bastado para acreditar su importancia moral», destacó. «Hubo un momento en el que entró de lleno en temas que claman nuestra atención y no la obtienen, entre otros motivos, porque carecen de atractivo estético. La enfermedad en general, y el sida en particular», agregó. Fuentes manifestó haber visto por última vez a su amiga y colega en Montreal (Canadá) en marzo de este año. «Recuperada de dos batallas contra el cáncer, me dijo sonriendo: ‘Como en el béisbol, la tercera es la vencida'», recordó. «La noticia de su muerte me retrotrae a ese diálogo reciente en Montreal, cuando Susan culminó nuestra conversación sobre agendas de nuestro tiempo con una rotunda afirmación: ‘La condición femenina, el acceso de la mujer a la dignidad, al trabajo, a la ley, a la plena personalidad, será el tema central del siglo XXI'», enfatizó Fuentes. *
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