Una fiel intérprete de la realidad
«La señora Sontag murió en el hospital Memorial Sloan Kettering a las 7.10 de la mañana» (10 horas y 10 minutos de Uruguay) dijo a la AFP Joanne Nicholas, portavoz del centro médico especializado en la lucha contra el cáncer, sin precisar las razones de la muerte. Sontag había padecido un cáncer de mamas cuando tenía 43 años y en marzo del año pasado se le diagnosticó leucemia y recibió un transplante de médula espinal. Hija de un profesor y comerciante de pieles alcohólico que murió en China cuando ella tenía apenas 5 años, Sontag nació en Nueva York en 1933, creció en Tucson (Arizona, sur) y estudió filosofía, literatura y teología en la universidad estadounidense de Harvard y en la inglesa de Oxford. Entre su producción literaria, traducida a 32 idiomas, figuran cuatro novelas -como El benefactor y Yo, etcétera– varias obras de teatro, ocho ensayos y decenas de artículos para revistas como The New Yorker y The New York Review of Books.
Su faceta más destacada era sin duda la de ensayista, con títulos emblemáticos como Contra la interpretación (1966), que la convirtió en una de las más representativas autoras de los movimientos intelectuales de los años 60, además de Estilos radicales (1969) o La enfermedad como metáfora (1977). «Los ensayos de Susan Sontag son grandes interpretaciones, e incluso culminaciones, de lo que está realmente ocurriendo», había dicho de ella el escritor mexicano Carlos Fuentes.
Sontag, conocida además por su activismo en favor de los derechos humanos y contra la guerra, presidió entre 1987 y 1989 el Centro norteamericano de PEN, la organización internacional de escritores dedicada a la libertad de expresión. En uno de sus últimos artículos, aparecido en mayo de 2004 en el suplemento del diario The New York Times, Sontag afirmaba que «la historia recordará la guerra de Irak por las fotografías y videos de las torturas cometidas por los soldados norteamericanos en la cárcel de Abu Ghraib».
Hace un año y medio, se enfrascó en una polémica con el escritor colombiano Gabriel García Márquez, al que acusó de sometimiento al régimen cubano de Fidel Castro. Durante los años 60, Sontag se opuso vigorosamente a la guerra de Vietnam y visitó Hanoi en el momento álgido de la campaña de bombardeos estadounidense de mayo de 1968, año en que también visitó Cuba.
Su reacción a los atentados contra las Torres Gemelas de setiembre de 2001 le valió no pocos reproches en Estados Unidos. «¿Donde está la aceptación de que éste no fue un ‘cobarde’ ataque a la ‘civilización’ o ‘libertad’ o ‘humanidad’ o ‘el mundo libre’, sino un ataque a la autoproclamada superpotencia mundial, emprendido como consecuencia de las acciones y alianzas específicas estadounidenses?», escribió en un artículo para The New Yorker. «En lo que respecta al coraje (una virtud moral neutra): se diga lo que se diga de los autores de la matanza del martes, no eran cobardes», agregó.
El único hijo de Sontag, David, es también un escritor de renombre. La escritora se casó en una ocasión, con Philip Rieff, un profesor de teoría social, en 1950 y se divorció ese mismo año.
Entre las distinciones recibidas a lo largo de su carrera están el prestigioso galardón norteamericano National Book Award en 2000 por su obra In America, el Premio Príncipe de Asturias 2003 de Letras junto con Fátima Mernissi y el premio de la Paz de los Editores y Libreros alemanes, que se otorga en la Feria del Libro de Francfort. *
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