CON GABRIEL PELUFFO, CANTANTE DE LOS BUITRES

El periplo de una banda rantifusa

Recién llegados de España, hacia donde fueron como músicos para luego regresar como portavoces de la diáspora uruguaya desperdigada por aquellas costas, acaban de editar «Periplo», un título nada casual.

El material se descubre como un imprescindible puñado de temas, algunos de los cuales son revisitados, mientras que otros aparecen apuntando hacia ese formato canción que cada vez le cabe mejor al grupo.

Como si fuera poco, la presentación estética del disco es por lo menos inigualable en nuestro medio. «Con una presentación así no podíamos darnos el lujo de hacer un mal disco», reconoció Gabriel Peluffo a LA REPUBLICA.

El cantante, además adelantó que el año que viene, a veinte años del arranque de Los Estómagos, se editará un lujoso libro con imágenes de Rodolfo Fuentes, fotógrafo que retrató como nadie la historia rockera de aquellos años febriles. Tampoco se descarta alguna novedad discográfica de la banda más emblemática del rock nacional posdictadura.

Pero volviendo a Periplo, en él se destacan nítidamente las versiones de algunas antiguas canciones de la banda, como «El cazador», «Llorando por vos» o la emocionante «Afuera la lluvia». También se rescató «¿Quién mata a los niños?» desde el último disco de Los Estómagos. Dentro de los nuevos temas, tanto «A cartas vistas» como «Ojos», así como «Jinkana» y «El tercer deseo», muestran a unos Buitres aplomados y explorando un camino musical en el cuál no tienen competencia a la vista.

-¿Como les fue en España?

-Creo que fue una experiencia buenísima. Hicimos cinco shows en los que casi siempre tocamos para uruguayos. El resultado fue ambiguo ya que por un lado está la importancia que tiene el grupo para más de una generación. Pero por otro lado, terminamos asumiendo lo que es la diáspora en este país. Mucha de la gente con la que teníamos contacto nos reclamaba que dijéramos acá que los están tratando mal y que les hacen sentir que son extranjeros. Esa gente se siente excluida y extraña muchísimo el país. Todos ellos se fueron porque se quedaron sin lugar en el Uruguay.

-Este nuevo disco cuenta con varias canciones «viejas», que fueron reescritas y acondicionadas a la actualidad. Algunas de ellas, como «Afuera la lluvia», parecen haber ganado en ese proceso.

-El problema que hemos tenido en nuestra carrera es que si bien hicimos buenas canciones, sólo quedaron en la intención. Muy posiblemente debido a nuestra precariedad en el conocimiento del trabajo en el estudio. También creo que yo cometí errores de interpretación en algunas y no quedaron como debieron quedar. Siempre las canciones pueden dar más.

-Curiosamente, la elección de canciones no incluyó éxitos.

-Es verdad, en esta recorrida histórica priorizamos algunas canciones que sabemos son preferidas por nuestro público, pero que nunca tuvieron difusión.

-¿Por qué eligieron «¿Quién mata a los niños?» (de «No habrá condenado que aguante», el último disco de Los Estómagos), quizás una de las canciones más crudas de esa etapa?

-Habría que ver como fue la selección de los temas. Nosotros no tenemos una idea uniforme de lo que fuimos y de lo que somos ahora. Yo pretendía que se pudieran colmar los deseos de cada uno de nosotros. Al mismo tiempo queríamos hacer una recorrida sobre los diferentes modelos compositivos que tuvimos. Acá estamos desnudando nuestras propias carencias en forma artística. Estamos mostrando las canciones con sus problemas de estructura. Y lo que nos pasó con «¿Quién mata a los niños?», como con otras canciones de Estómagos, es que no nos resultó fácil encontrar algunas, que respetando la estructura y el tono de la canción, tuvieran un buen rendimiento en el año 2004. Esa canción la tuvimos que mezclar tres veces para que quedara como deseábamos.

-¿Como ves la marca que dejó Los Estómagos a veinte años de aquellos días tan particulares, donde recién se salía de la dictadura, todo era más incierto aún y el rock era un elemento casi extraño en nuestro país?

-Creo que en todo esto hay una continuidad. Hubo una circunstancia importante como la dictadura, que fue algo que arrasó con toda la cultura, además de otras cosas. Muchos músicos emigraron y se dio un corte. Los Estómagos fueron, en parte, los responsables de generar una visión diferente sobre la música. En esa época, si bien el panorama estaba dominado por buenos músicos, digamos que los jóvenes no se involucraban mucho. Había mucho contenido conceptual y poco contenido corporal.

-Se ha rumoreado que el año que viene podría darse una serie de «sorpresas» respecto a Los Estómagos. ¿Qué hay de cierto?

-Va a salir un libro, aunque el asunto de juntarnos no lo hemos manejado entre nosotros tres (con Gustavo Parodi y Fabián «Hueso» Hernández) y especulamos con sacar algún material discográfico que reúna algunas canciones viejas. Pero no queremos excedernos. Nos conformamos con este libro, que será de gran calidad de impresión y con el trabajo de Rodolfo Fuentes.

-¿Creés que se están acercando a ese formato canción que tan bien les cabe y que comenzarán a profundizar con la aparición del disco Rantifusa?

-Me parece que nos estamos aproximando a eso. Yo creo que «Mientras» (el disco anterior) tenía un montón de cosas valiosas, ahora parece que se están concretando. Lo que se puede decir es que en el estudio hemos mejorado, ahora sabemos muy bien lo que queremos. Antes eso no ocurría. *

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