Tiene la palabra
El orejano coronel Malán
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* De mi mayor consideración y admiración: Creo que usted fue y es buen testigo, espectador u observador de lo que yo llamo mi positiva y/o feliz evolución ideológico-política. Desde aquella visita suya a mi casa por los años 68-69 en que yo reafirmé mi voluntad de responsabilizarme ante la «Justicia militar» por las expresiones publicadas por alguno de aquellos diarios que, por supuesto la dictadura o predictadura le clausuró en su encomiable y larga lucha republicana.
Por aquellos tiempos yo, como muchos oficiales superiores latinoamericanos me manifesté adherente al «peruanismo» de Velazco Alvarado. Y también para muchos fue el primer paso contra el cipayismo de las FFAA del Sur, ideología que no se continuó, no se completó o no se dejó prosperar; a mi juicio por dos principales razones: (1) porque su formulación básica no tenía la fortaleza suficiente para resistir las adversidades que eran de prever, y (2) el naciente imperio no podía permitir tales heterodoxias en su «patio trasero». Llevando sus avatares transcurrió el tiempo y con él mi evolución con una autocondición permanente: -es de orates no cambiar cuando el intelecto descubre y asume que hay algo mejor. Y en ese camino fui «wilsonista».
Pero del Wilson de antes, y mejor y más que yo no reconozco a nadie que por él se haya jugado más la vida, aquí y en la Argentina y no en sentido figurado. Defraudado luego por su «ley de caducidad» me hice «orejano». Mi punto culminante lo ubico integrando activamente la Comisión Nacional Pro-Referéndum. El implacable Cronos me siguió favoreciendo con años y experiencias y así he llegado a la edad en que la vida nos da la oportunidad de las últimas definiciones, de la síntesis o resumen final y rendir el examen del provecho o desperdicio que cada uno haya hecho en su vía. Será el concepto que le habrá de sobrevivir y que dejará de herencia para orgullo o para vergüenza de sus familiares, amigos o contemporáneos. La edad de «to be or not to be», la de no desdoblarse en dos personas distintas u opuestas, alternando o conjugando acciones de aliado y de adversario. Como del de Wilson de antes y el de después. Con una parte para el homenaje, la calle con su nombre y el monumento y la otra para el olvido y algo más. Una para poner en el florero y perfumar y la otra para el estercolero. Y aún desde mi pequeñez y mi insignificancia yo no quiero terminar como él. Sin nadie motivado para continuar su edificio más querido: «Movimiento Nacional por la Patria». O borrando con el codo lo mejor que escribió con la mano. O perdiendo al final perdiendo al final del trayecto «las mejores pilchas del apero». Quiero que sigan habiendo más pero mejores «orejanos» como yo. Que cada paso que deje atrás sea superado por el siguiente. Y al «apero», más que conservarlo, incrementarlo y engalanarlo cada día hasta que el cielo, Gadu o las circunstancias decreten el final. Escribo esto finalizando el 2004 y en oportunidad que le hago llegar un ejemplar de esa «hoja» de distribución casi familiar llamada «El Orejano» más un agregado necesario posterior. Y todo queda a su libre disposición. Además también podrá ser testigo del próximo paso. Y como creo ser de los primeros suscriptores de LA REPUBLICA me gustaría saber si como tal y cómo estaré registrado. ¡Gracias! Fraternalmente.
WALTER MALAN CARRO
Las cosas por su nombre: la violencia hacia las mujeres atenta contra sus derechos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* A los/as periodistas y comunicadores de todos los medios. En la sección judiciales de LA REPUBLICA, del domingo próximo pasado, fue publicada una nota cubriendo el asesinato de Elizabet una mujer de 40 años, odontóloga, muerta de dos balazos en la nuca a manos de un hombre agraviado por ser su ex pareja. Titulada «En la casi invisible frontera entre el amor y el odio» la crónica de lo sucedido volvía a ubicar en términos de «Crimen pasional» lo que la ley de nuestro país y la sociedad han difundido como delito. La violencia perpetuada contra las mujeres es un atentado a los derechos humanos y no hay relato posible que pueda confundirla con el terreno de los afectos y menos aún con una confusión de fronteras entre el amor y el odio.
De lo que estamos hablando es de la violencia de género, una violencia estructural en nuestra sociedad que sigue ganando víctimas. El señor Niver que luego de balear a Elizabet se suicidó, tenía antecedentes de violencia, acababa de salir de Comcar por haber sido procesado pro lesiones personales y violencia doméstica. Elizabet lo había denunciado, en repetidas ocasiones, por persecución y acoso en la Seccional 4ª. Sin embargo nada ni nadie actuó para evitar su muerte.
No es un asunto de que «la mató porque la quería» estamos hablando de la seguridad ciudadana, estamos hablando de que la sociedad, las autoridades y los medios de comunicación deben asumir seriamente la cuota parte de responsabilidad que les toca para que, en conjunto, se revierta esta situación de discriminación y atentado a la vida y a los derechos de las mujeres. La intención de esta carta es enfatizar -hasta el cansancio- que la violencia hacia las mujeres no es un asunto de página policial, la violencia hacia las mujeres es un asunto político que debe ser abordado con la responsabilidad que amerita. Denunciamos a las autoridades que deberían haber actuado para prevenir este crimen y no lo hicieron. Llamamos al a reflexión al conjunto de comunicadores/as del país, sobre la forma de cubrir estos hechos, apelando a su rol de formadores de opinión. Convocamos a toda la ciudadanía a sumarse a todas las acciones en todos los niveles para erradicar la violencia de género, esto nos permitirá transitar por el camino hacia la construcción de una sociedad más justa, equitativa y solidaria.
COMISION NACIONAL DE SEGUIMIENTO (CNS): MUJERES POR DEMOCRACIA, EQUIDAD Y CIUDADANIA – [email protected]
Del dueño del restaurante Casablanca sobre «El Bocón»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hay prensa que da vergüenza que exista
Muchas veces uno se equivoca en la vida, otras como lo que detallaré a continuación, no es el caso que sea una equivocación, sino una malicia y envidia que lleva al semejante a estar pendiente de la vida del prójimo, como es el caso del Sr. Jorge Bonica, director por así decirlo del semanario El Bocón. La verdad, por lo menos no equivoco el nombre, ya que por lo que lamentablemente hemos leído en la portada de su última edición y dentro de las publicaciones del mismo semanario vemos que Bocota es lo que le sobra. Da mucha pensa pensar que convivimos con gente tan baja y cobarde como este Sr. Bonica, el mismo que siempre habla de las amenazas recibidas a su persona y familia e invoca a quienes la hacen (si es que es verdad, ya que él mismo deja mucho que dudar) tildándolos de cobardes y tiene toda la razón, si es que son verdad las mismas; ya que es lo más bajo en un hombre amenazar y más aún a una familia y también es bajo y cobarde ampararse en un carné mal dado de periodista para saciar los rencores y complejos de inferioridad que vemos tiene este señor y no se anima a decirlos cara a cara. Pero vergüenza debería sentir de hablar de cobardes cuando él mismo demuestra menos hombría que los que tanto critica y basa toda su prensa sucia y chabacana en mentiras, o lo que es peor en esa envidia que caracteriza al inco
mpetente y al verdadero cobarde, que no se atreve a actuar como un hombre.
En esa edición habla basado en las mentiras que siempre utiliza su prensa sucia de una inauguración de un restaurante en Carrasco, donde según él, concurrieron muchos funcionarios del Ministerio del Interior; claro que se olvidó de mencionar todos los demás invitados de esa noche. Intenta de una forma cobarde y maliciosa difamar al dueño de ese restaurante, que es el que suscribe aludiéndolo de estafador y rapiñero. La verdad, yo tomo las cosas como de quien vienen, pero lo que realmente me molesta, es que involucre a hombres que son el orgullo de nuestra fuerza policial; hombres que este señor en su vida jamás les llegará ni a los talones.
Habla también de las motos de tránsito que se volcaron a ese evento mencionando que fueron ordenadas por el señor jefe de Policía de Montevideo, cosa que no es real y adjunto a esta carta copia del servicio de contratación de las mismas así como a sus funcionarios pagos como 222, lo que sí es verdad que como en muchas inauguraciones de diferentes comercios fueron autoridades invitadas; pero ni el dueño de ese negocio es un estafador y rapiñero, ni se derrochó el dinero del erario como pretende hacer ver el Sr. Bonica con la presencia policial. Todo lo contrario.
El mismo fue pago en beneficio a esta institución y como se diría a lo criollo «para la contra», yo doy el nombre; ya que él como buen cobarde no se animó a nombrarlo; es el Casablanca de Carrasco, pues si este pobre hombre piensa que me puede perjudicar en algo dándolo, que vea estimado Bonica que está muy equivocado y que le quede claro que yo no utilizo servicios del Estado de regalo, porque no soy como usted y su semanario que hasta hace muy poco publicaba solicitando limosna para poder seguir editando. Yo por suerte, y se lo digo no para que sufra aún más de lo que lamentablemente vemos que sufre cuando ve que alguien progresa, gano más en un día, que lo que usted ve en todo el año y no precisamente sólo con ese negocio, ya que poseo muchos más. No se los detallo para no darle explicaciones pues no creo que valga la pena y deduzca lo que le parezca.
Ya me veo venir que en la próxima edición me pondrá como narcotraficante o mercader de esclavos, porque vemos que su envidia combinada con su imaginación puede hacer maravillas, y sobre lo que dijo a cerca de que dicho negocio de seguridad no debe estar a mi nombre; en eso fue en lo único que dijo la verdad pues como usted, yo no tengo nada a mi nombre, ¿para qué están las sociedades anónimas? Sólo que en esto, como en muchas otras cosas por suerte nos diferencia algo a usted y a mí… yo lo digo públicamente porque no tengo nada que ocultar, pero le confieso que escribo esto y me da tanta vergüenza… ¿sabe usted lo que es esa palabra?…Ahora le digo que si cometió el error de tener patrimonio personal, cosa que dudo; le doy un buen consejo: no se demore en ver qué hace con el mismo porque por lo menos de mi parte tendrá que enmendar lo que hizo y no deseo ver que deje a su familia en la calle.
Pero no se preocupe, que cualquier cosa como ya lo hizo hace muy poco tiempo cuando me llamó -y tengo la grabación de esa llamada para quien quiera escucharla- me puede venir a ver para que le venda una garantía, así que en la calle no va a quedar.
Me despido de usted Sr. Bonica, con mucha pena, pero no por las sandeces que acostumbramos ver en su semanario, sino que siento pena de mi mismo, ya que en muchas ocasiones hasta discutí defendiendo su labor periodística incrédulamente pensando que realmente escribía con razón o no lo que le llegaba a su redacción, desconocía esta faceta suya de mentiroso y cobarde y antes de nombrar intentando mancillar a hombres realmente de bien, como lo es el comando en pleno de nuestra jefatura y el escribano Guillermo Stirling, compre bastante jabón para lavarse la boca.
Y debo resaltar algo muy importante, que en eso también dijo la verdad, sí son mis amigos, aunque comprendo que a usted le cueste entenderlo ya que sólo conoce esa palabra si la vio en el diccionario. Me despido de usted diciéndole que esta vez eligió mal con quién meterse, porque no me afectan todas las mentiras que pueda decir de mi, pero sí de la gente que quiero y vale de verdad. Le adelanto algo, no soy vengativo, sabe que ese no es uno de mi defectos, pero sí soy justo y dentro de muy poco me encargaré que su prensa sucia no le sea más redituable y esto va para el público en general. A los que leen su semanario, tendrán dentro de muy poco un gran beneficio ya que se les dará gratis El Bocón… sí como escuchó; pondremos una línea telefónica para el que quiera leerlo y se le entregará en su domicilio gratis, ya que con cada uno de sus semanarios haremos miles de fotocopias que serán distribuidas a quien quiera y en su domicilio gratuitamente; y como son fotocopias ni el envío les cobraremos ya que me estoy abocando a conseguir las motos para que lo repartan y busque que esos alcahuetes cobardes que tiene a su lado que le asesoran tan bien, que lo hagan en esto para que le digan en qué delito entramos dando gratuitamente su semanario. Verá que en ninguno, ya que por suerte tengo los medios económicos para hacerlo por que no tengo que pedir limosna para continuar con mis negocios como lo hacen algunos otros. Lo saluda atentamente.
ESTEBAN VLADIMIR SILVA – C.I. 1.756.644-9
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