Tiene la palabra
Buenos deseos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Estamos en diciembre. El mes del ruido, bullicio. Todo se acelera. Todo es color, movimiento, vértigo. Un año quedó atrás. Bueno para algunos. Regular para otros. No obstante, el sueño, anhelo y la esperanza en un futuro próspero, seguro, acogedor, está en la mente y el corazón de todos. Ser felices. Ese, es el deseo. Tener trabajo. Seguro y estable. Esa, la consigna. Vivir en un mundo de paz. Para todos los uruguayos/as, auguro mucha, muchísima paz. Parece cosa fácil. Muchos no lo entienden así, en éste, nuestro planeta Tierra. La paz está al alcance de todos. Se puede lograr. Debe ser. Sí o sí. Alcanzarla, no es difícil. No cuesta dinero, (vil metal, pero necesario y vital). Es gratuito. No requiere de inversión. Produce tranquilidad, gozo, seguridad. ¡Qué bonita sensación! Ayudar, regalar, reír, abrazar, besar, decir: «Te quiero mucho». Sin falsos pudores. Es precioso querer. Amar y ser amado. Prestar servicio. Dar algo de sí, en beneficio del prójimo. Sin esperar recompensa ni aplauso. Dar, por la sola alegría que ello produce. René Trosero escribió:
Que el año nuevo
sea para ti
como la primavera
para el rosal
una oportunidad
para que florezcas
con esa flor que
todavía no mostraste…
No olvide nadie. Debemos vivir, a pleno, esta vida que nos fue obsequiada. La vida, muchas veces (demasiadas), no es fácil, pero… ya que estamos, vale la pena ser vivida. A pesar de los inconvenientes y las dificultades (creo, ruego y deseo, se irán superando, y desaparecerán), la vida tiene múltiples facetas buenas, y vale la pena ser vivida. A pesar de situaciones que no son de nuestro agrado, vale la pena sonreír, y vivir. Una frase de N.N. «Cada día tiene su noche, cada felicidad su pesar». ¡Viva la Vida! Siempre. Mis más cordiales saludos.
CARMI RAUCH – C.I: 866.784-6
Lentillas: un problema a resolver
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Esta es una «inquietud de un usuario de la salud privada». Le voy a relatar brevemente un acontecimiento muy especial que me pasó en el Casmu 2, segundo piso consultorio Nº 6 con la doctora Rosana Biscarde oftalmóloga; doctora suplente de la doctora Esmeralda Musio. Soy una paciente que me atiendo con la doctora Musio, quien me mandó una serie de análisis porque tengo que realizarme una operación de cataratas; hechos los mismos concurro al consultorio de la doctora Musio quien me dio el visto bueno para operarme el día 19/11/2004. Transcurridos unos días de la consulta me llaman por teléfono del Casmu informándome que la doctora Musio había tenido un accidente y no me podía operar.
Se me pregunta por parte de la funcionaria si quería operarme con otra profesional a lo cual contesté que no tenía problemas, solamente pregunté de quién se trataba y me dijeron que era la doctora Biscarde, quien es la segunda responsable luego de la doctora Musio.
Me citan para el día 9 del corriente para hablar con la doctora Biscarde, ya en el consultorio de la médica me pregunta si tenía todo pronto y si había solicitado a la institución la lentilla, en ningún momento vio mis análisis y eso me llamó la atención, luego me preguntó si había comprado el líquido filamento a lo que pregunto para qué era eso, ya que la otra doctora jamás lo mencionó.
Me explicó para qué servía y me dijo que había 3 clases o categorías (de $ 600, de $ 800 y $ 2.500). En todo momento se dirigió a mí de un modo poco profesional y diría que agresivo, me apuró en toda la breve consulta diciendo que estaba con poco tiempo.
La verdad que con la doctora Musio nunca sucedió esto, al contrario siempre fue muy gentil y se preocupó por mi situación cosa que la doctora Biscardi ignoró y me puso muy nerviosa
. Yo había concurrido con mi hijo mayor, por suerte, en ese momento la doctora le explica el método de operación diciéndome que no había ningún tipo de garantías de que saliera bien si mi organismo no aceptaba la lentilla y que en caso que sucediera eso habría que operar nuevamente para sacar la lentilla, para luego volver a operar cuando hubiera curado la misma; además me dijo que corría riego de vida y me presentó un papel donde deslindaba toda responsabilidad del resultado de mi operación. Mi hijo que había escuchado atentamente el diálogo con la doctora dice que sí, ese fue el momento más crítico de la consulta porque me quitó todas las ganas de seguir para adelante y además de los modos de esta profesional dejan mucho que desear.
En ese momento le digo que no deseo operarme y me retiré del consultorio muy mal junto con mi hijo.
Pienso que un profesional médico se debe a su paciente y que esta doctora faltó a la ética médica, ya que con su proceder afectó mi ánimo y confianza en la medicina, además de crearme una profunda ira y tristeza por mi situación, un sentimiento de impotencia ante una soberbia que no merece ningún paciente; quiero expresar mi queja y decir que con médicos de esta insensibilidad está plagado el sistema médico cosa que se tiene que revertir para una buena atención médica y humana, no comercial como es ahora.
Sin otro particular lo saluda atentamente y esperando ser oída porque somos muchos los que estamos en esta situación; gracias.
MARIA LOURDES GONZALEZ – C.I. 1.319.956-7
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