Cine uruguayo: poco, pero muy bueno
Como ya se sabe, el largometraje tuvo su bautismo de fuego en Cannes donde logró el Premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) y el Premio Mirada Original, otorgado por el jurado oficial del Festival (a nivel nacional, ya había sido premiado por el FONA 2002 e internacionalmente, resultó ganador del concurso de guiones Sundance NHK Estados Unidos-Japón, por Latinoamérica) para continuar arrasando en otros festivales que lo distinguieron por unanimidad, incluyendo el prestigioso Festival Internacional de La Habana.
A esta altura, en definitiva, los premios obtenidos suman más de quince si tenemos en cuenta la resolución de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay que designó a Whisky (y no por ser el único largometraje en carrera) como el mejor filme nacional de 2004. Dentro de esos lauros no está de más recordar que la película de la dupla Rebella y Stoll ganó el Primer Premio del Festival Cinematográfico Internacional de Tokio donde también fue galardonada la actriz Mirella Pascual con el Premio a la Mejor Actuación Femenina Protagónica. Una larga lista que incluye además de la reciente nominación para competir por el Goya- otras premiaciones como la de Mejor Guión y Mejor Actriz en Lima, Mejor Actriz en Gramado y Mejor Película en Chicago, entre otros.
Mientras tanto, el documental Palabras verdaderas de Ricardo Casas sobre Mario Benedetti testimonió el entrañable periplo de una existencia dedicada a la literatura y el compromiso, intentando rescatar, además, un espacio perdido que apenas se intuye en antiguas filmaciones de las calles de Montevideo.
Esa contextualización visual redimensionó todo un mundo donde las palabras del propio Benedetti adquirieron el espesor mágico necesario para borrar cualquier límite.
Pero el trabajo de Ricardo Casas no se agotó en empalmar imágenes que apoyaran los recuerdos, también promovió, palmo a palmo, una reconstrucción puntual de escenas imborrables en un metódico esfuerzo de investigación. Esa macrohistoria se conjugó, en el documental, con la anécdota personal del autor de La tregua y las instancias singulares de su vida, dándole al trabajo un tono muy particular y emotivo.
Los cortometrajes también existen
La importancia de los cortometrajes no resultó menor en la presente temporada y muchas propuestas fueron de una originalidad desopilante como el caso de Fábrica de enanos de Diego «Parker» Fernández, exhibida en el Tercer Festival de Cine de Montevideo como parte inicial del programa de Difusión de Realizadores Uruguayos (corto + largo), destinado a la difusión de cortometrajes de producción nacional, con el apoyo de la Intendencia Municipal de Montevideo.
La realización que plasma las vivencias y desazones de unos auténticos enanitos de jardín recibió hasta el momento diversas distinciones como Mejor cortometraje de ficción, Festival de Cortometrajes de La Pedrera 2004; Premio Especial del Jurado, Florianópolis Audiovisual Mercosur 2004 e integró la Selección del Festival Internacional de Cortometrajes de San Pablo (Brasil) y Reencuentros de Cine Latinoamericano de Biarritz (Francia).
Por su parte Bregman, el siguiente de Fernando Veiroj retrató con tono mesurado e inusual certeza el pasaje a la adultez de un tímido adolescente según el ritual judío. Fue, por cierto, otra pequeña joyita que cerró el Festival de Montevideo con una perspectiva diferente de lo que se está filmando en la actualidad en estos pagos.
En último término, un subrayado especial para En la plaza de Enrique Buchichio, que se quedó con el premio mayor del Festival de las Escuelas de Cine, además de obtener una mención en la Tercera Muestra de Cortometrajes de Punta del Este. En dicho festival, otros títulos como Oscura noche de Federico Peretti, Lo llevo en la sangre de Pablo Pérez, e Informes de Gustavo Hernández continuaron demostrando que la producción audiovisual uruguaya es una utopía cada vez más posible. Enhorabuena. *
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