Comedias con tonalidad melancólica
El filme Dos hermanos que se estrena hoy es una coproducción realizada el año pasado entre Dinamarca, Gran Bretaña, Suecia y Francia, que bajo la dirección de Lone Scherfig se constituye en una comedia de tono melancólico con dos hermanos treintañeros que apenas sobreviven atendiendo una pequeña librería familiar. Desilusionado y pesimista Wilbur (así se llama uno de ellos), quiere suicidarse pero fracasa sistemáticamente. Por su parte, su hermano Harbour es un optimista visceral que intenta alentarlo para que encuentre un sentido a su vida.
Luego de mudarse a un pequeño apartamento ubicado en la planta superior de la librería, la gris existencia del protagonista comienza a cambiar, fundamentalmente cuando irrumpe Alicia, una joven madre soltera que se enamoró de Harbour.
A partir de esta trama anecdótica, la cineasta danesa Lone Scherfig establece una dulce y conmovedora investigación sobre el amor y los sentimientos, a través de una mirada profunda y reveladora. Sencilla, directa y sincera, la propuesta se convierte además en una elocuente reflexión sobre el libre albedrío y el derecho a ser diferente.
Por otra parte, la comedia Dúplex que también se estrena hoy en varias salas devuelve a Danny de Vito como director luego de varios años.
Los protagonistas son una joven y ascendente pareja neoyorquina: Alex Rose (Ben Stiller), escritor con futuro y un segundo libro en camino, y Nancy Kendricks (Drew Barrymore), editora de una revista de modas. Los dos buscan un lugar aparente para convivir sin alejarse de su modus operandi.
Entonces su agente inmobiliario Kenneth (Harvey Fierstein) los lleva a Brooklyn, donde consigue para ellos un dúplex antiguo y refaccionado, lugar que se ajusta a su presupuesto y a su radio de acción.
Pero una vez que se instalan se topan con una molestia de lo más inesperada: la señora Connelly (Eileen Essel), su vecina del piso de arriba, una apacible viejecita que tiene un papagayo como mascota y no mata una mosca, se convertirá en su pesadilla al pedirles una cosa tras otra.
Hasta que empieza a rondar una idea por la cabeza de los nuevos inquilinos: eliminar a la anciana para librarse de ella. Y así el plan se pone en marcha. *
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