SE CUMPLEN HOY CUARENTA AÑOS DE LA MUERTE DEL MARAGATO FRANCISCO CANARO

Pirincho: el triunfo de la tenacidad

Había nacido en la ciudad uruguaya de San José de Mayo el 26 de noviembre de 1888, hijo de inmigrantes italianos, sus padres, junto a sus nueve hermanos, se trasladaron cuando él era un niño a la ciudad de Buenos Aires.

En la ciudad porteña comenzaron una seguidilla de estrecheces económicas. El trabajo no abundaba y su padre conseguía esporádicas changas en calidad de albañil. Francisco Canaro a quien ya apodaban Pirincho se tuvo que convertir en cacique de la casa y concibió un plan de actividades que consistía en vender diarios, lustrar zapatos y cargar bolsas en los mercados.

A principios de 1900, era el comienzo del tiempo del tango en las ciudades porteñas. En las barriadas humildes se sentía el ruido de las tangueadas y esa música era un misterio y una convocatoria tentadora y atrevida, especialmente para los jóvenes.

El tango amanecía en las veredas después de haber trasnochado en los burdeles y boliches y se entreveraba en las conversaciones de los laburantes que caminaban rumbo a la rutina diaria. El pibe Canaro observa todo esto mientras debajo de su brazo lleva el fajo de diarios o el cajón de lustrabotas.

Poco a poco, el joven Canaro fue acercándose a la música, encontrando en ella una forma de aliviar las penurias de su familia y con un violín que él mismo se fabricara comenzó sus estudios con un tano zapatero remendón quien le dio los primeros conocimientos del pentagrama.

 

Canaro en París

Para no faltar a los mitos tangueros de la época, comenzó tocando en prostíbulos y cafetines de mala muerte, integrando tríos. Recién en 1910 formó parte de un conjunto dirigido por Vicente Greco y luego con el pianista Vicente Martínez, integraría una orquesta que sería la base de los conjuntos orquestales que presentaría en el futuro.

Recién en 1925 se traslada, en el vapor Alsina, a la ciudad de París para actuar en la Exposición Mundial de las Artes Decorativas. Luego se trasladaría a otras ciudades europeas y sería éste el punto de partida de una actividad que lo convertiría en ser reconocido, junto con Carlos Gardel, como uno de los músicos de mayor prestigio que tuvo el tango en el viejo continente hasta el comienzo de la segunda Guerra Mundial. En esos años llegó a tener tres orquestas estables en diversas partes del mundo y para ello confió la dirección a sus hermanos Humberto y Juan Canaro.

 

El sonido de la orquesta

Mucho se discute y aún se habla, entre los tangueros, sobre el sonido y el estilo musical que Canaro le imprimió a sus diferentes conjuntos, instrumentistas y cantantes que participaron a lo largo de casi cincuenta años de actividad.

Horacio Ferrer define de esta forma la orquesta del maestro Canaro: «Su estilo orquestal procedió en lo capital en la modalidad creada por Vicente Greco. Impuso a ésta el cambio de la base rítmica que se operó en todos los conjuntos entre 1915 y 1920 por la estabilización del compás tanguístico en un movimiento uniforme de corcheas. Destinada a la danza, su labor quedó desde 1925, junto con la de Fernando Aieta, Francisco Lomuto, Edgardo Donato, a la cabeza de una corriente interpretativa apegada a los cánones tradicionales».

Pero la orquesta tiene en los años cuarenta un marcado cambio y una destacada evolución cuando se incorpora el talento de Mariano Mores, quien, desde el piano, le impone un estilo y una calidad de sonido de acuerdo a las corrientes musicales de esos años. Retirado Mores del conjunto, la orquesta vuelve a caer en viejos vicios que llevan un desmedro a su calidad.

 

El creador

Francisco Canaro fue un creador permanente del tango como espectáculo. Realizó infinidad de comedias musicales junto a Ivo Pelay, con ellas actuó en varias oportunidades en Montevideo para memorables veladas en los desaparecidos teatros Artigas y 18 de Julio. Fundó una compañía cinematográfica llamada Río de la Plata y llevó adelante una permanente lucha sindical en defensa de los derecho de autor, hasta concretar la fundación de Sadaic.

Compuso alrededor de trescientas piezas que se encuentran entre lo mejor de la historia del tango. «Sentimiento gaucho», «La Tablada», «Tiempos viejos», «Pinta brava», «Halcón negro», «Destellos», «Nobleza de arrabal» son algunas de sus obras más destacadas y difundidas.

Los años lo llevaron a transformarse en un mito del tango. Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 14 de diciembre de 1964. *

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