Tiene la palabra

Encuentro cultural Uruguay-Colombia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Al terminar el año, termina también el Programa de Alto Impacto Cultural Colombia-Uruguay 2004; una iniciativa propuesta por nuestra Embajada, con el objetivo de estrechar los lazos que unen a estas dos naciones, lejanas geográficamente pero unidas por el espíritu latinoamericano. El Programa involucró la realización de 14 actividades multidisciplinarias que incluyen música, moda, gastronomía, teatro, cine, hípica, dibujo, pintura, literatura, periodismo e historia, con las cuales se pretendió mostrar lo mejor de nuestra tierra, a partir de la filosofía simple pero poderosa en la cual se inspiró: «unir para construir, tejer para crecer y conocer para confiar». Para su realización se contó con la participación de 20 colombianos, 20 uruguayos, 2 argentinos, la colaboración directa de 91 personas naturales y jurídicas y la comunicación fluida con 57 instituciones de naturaleza educativa, artística y cultural. Además de utilizaron 10 escenarios diferentes y el apoyo y patrocinio de 28 entidades colombinas y uruguayas. En cuanto al público, se contó con una presencia aproximada de 6.300 personas, sin contar todas aquellas que conocieron del Programa a través de los medios de comunicación. A este respecto el Programa recibió cubrimiento pleno por parte de la prensa nacional, se realizaron 32 notas en diarios, semanarios y revistas, 3 entrevistas de radio y 20 notas en televisión. Este positivo balance nos motiva hoy a agradecerle profundamente por el respaldo brindado, pues es esta la mayor prueba de confianza y la muestra de que con entrega, compromiso y trabajo en equipo, todas las metas pueden volverse realidades. Esta experiencia nos ha demostrado cómo hermanar nuestras naciones, nuestra gente y nuestros sueños a través de los valores culturales, que en nuestra opinión son ciertamente, las vías más directas para trascender en aquellos ámbitos en los que se requiera voluntad y esfuerzos compartidos, ya sea nivel comercial, económico, político y social. Al terminar este año y al alcanzar este objetivo que usted nos ayudó a materializar, queremos manifestarle nuestro infinito agradecimiento, nuestra aspiración de que esta amistad se siga fortaleciendo y nuestros mejores deseos para esta Navidad y para el año que viene. Por nuestra parte, terminamos el año con la plena satisfacción de que más uruguayos tienen una mayor cercanía y una mejor imagen de Colombia. Cordial saludo.

CLAUDIA TURBAY QUINTERO – EMBAJADORA DE COLOMBIA

 

Mausoleo para Seregni

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A través de su diario (edición del día 4/12/04), tomo conocimiento del acto a llevarse a cabo en la Meseta de Artigas el día 18 del corriente, en que serían esparcidas las cenizas del general Seregni, tal cual lo pidiera él en vida.

Soy consciente de que esa fue su última voluntad, pero más bien adhiero a la solicitud de su señora esposa e hijas, de que en cambio fueran enterradas allí. Creo que la Comisión de Patrimonio podrá resolverlo con carácter de urgente, de existir la necesaria voluntad para hacerlo. Pero, si realmente, así no fuera posible, una posibilidad, entre otras, a considerar sería la siguiente: tengo entendido que en ese lugar, existe una estancia llamada El Hervidero, que según creo, es de propiedad privada. Podría gestionarse ante su propietario, la donación de una pequeña parcela de terreno, en el límite del predio más cercano al monumento, o en caso contrario, su venta. Allí se levantaría un mausoleo o lo que sea, para depositar sus cenizas. El predio, bien cercado, quedaría bien delimitado del resto de la propiedad. Estoy segura que los frenteamplistas estarían dispuestos a donar lo necesario para concretar esta idea. Hasta el momento de su traslado definitivo, sus cenizas permanecerían depositadas como hasta la fecha. Creo que es necesario hacer todo lo posible, para no tener que arrepentirnos después. Allí iríamos a rendir homenaje al hombre que fue fiel al ideario artiguista, luchando por sus mismas causas hasta el final. Sería como la ofrenda de esa vida al Fundador de nuestra nacionalidad. Recordemos que al paso de la cureña que lo transportaba, alguien entre la multitud gritó: «Padre Artigas, ahí va tu general». Ahí debe materializarse su fidelidad al prócer, en el lugar donde este gobernó a esta Provincia y a las restantes en la Liga Federal, en su carácter de Protector, título que le fuera discernido libremente por aquellas. Saludo al Señor Director con mi mayor consideración.

UNA FRENTEAMPLISTA MAS

 

¿Nuevos jubilados por Caja Profesional?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El 7 de enero de 2004 se promulgó la nueva Ley Orgánica para la Caja de Jubilaciones Profesionales No. 17.738. En ella se incluyó por parte del Poder Ejecutivo y lo votaron los tres Partidos Políticos mayoritarios, un Capítulo por el que se les computa a determinados funcionarios judiciales el tiempo trabajado como magistrados como si hubieran hecho ejercicio libre de la profesión de abogados.

Con esto se buscó solucionar la injusticia de los famosos topes. Un afiliado al BPS aporta por un sueldo más o menos alto, y después cobra una reducida jubilación. En el caso de algunos jueces que aportan por 40.000, 50.000 o más pesos, después de 30 o 40 años de trabajo, les pagan alrededor de $ 20.000 de jubilación. Con esta ley, a su pasividad por Caja Civil de $ 20.000, se le agrega una segunda jubilación por la Caja Profesional. La Asociación de Afiliados a dicha Caja -en su momento- se movilizó visitando a todos los sectores políticos explicando los inconvenientes de la creación de esa ficción, pero fue inútil. En la Cámara Alta lo votaron 24 senadores en 25 presentes, y en Diputados, lo votaron 59 en 74 presentes. Sostenemos que la solución a esa tremenda injusticia de los topes, se tiene que dar dentro de la órbita del BPS, y para todos los trabajadores. Nuestra Asociación conjuntamente con otras gremiales universitarias, está luchando para que se derogue de nuestra Ley Orgánica ese Capítulo y se solucione el tema de los topes para los jueces y para todos los trabajadores afectados, pero dentro de la Institución donde hicieron sus aportes, que no es otro que el BPS. Sin embargo el Poder Ejecutivo con fecha 17 de noviembre de 2004, envió al Parlamento un proyecto de ley por el que se incluye a otros funcionarios en este régimen tan particular. Es de esperar que en esta oportunidad el Parlamento no se equivoque nuevamente.

QUIMICA FARMACEUTICA LIOBEL VISCAINTS – SECRETARIA

DOCTOR JOSE PEDRO GIANERO – VICEPRESIDENTE EN EJERCICIO DE LA PRESIDENCIA

 

El Aguila y sus verdaderos constructores

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «El Aguila de Atlántida – Un error, pero no el único. Un ‘árabe’ que no lo es y méritos… que no lo son». Se lee en LA REPUBLICA jueves 25, noviembre de 2004 Comunidad/ Página 34. Reconstruyen El Aguila en Atlántida.

La singular construcción El Aguila, mandada a construir en 1945 por un empresario egipcio en honor a su novia, peligraba derrumbarse. Por lo cual, el Ministerio de Turismo en coordinación con la Intendencia de Canelones decidieron refaccionarla. Bueno… ilustremos al columnista de LA REPUBLICA: el «árabe» se llamaba Natalio Mic
helizzi, que había nacido en el sur de Italia (Calabria) pero residía en Buenos Aires, donde representaba a la compañía fabricante de las máquinas impresoras marca Planeta.

Hacia 1944, Natalio Michelizzi (cuya historia no viene al caso ahora pero vale conocer por todo lo que hizo por Atlántida) había logrado que el balneario Atlántida progresara notoriamente a pesar de la recesión generada por la guerra. Cierto día, recorriendo los pinares que llegaban hasta el mismo borde de la escarpa costera, advirtió un altozano frente al mar, que se hallaba como protegido por dos moles acantiladas: entonces concibe la idea de construir una gruta en aquel lugar, donde se colocaría una imagen religiosa. Esta gruta no llegó a realizarse, porque surgieron nuevas ideas. Se comenzó la construcción de una capilla, pero terminada ésta, más que un lugar de culto de una imagen que nunca se llegaría a colocar, se advirtió que era un refugio ideal para leer un libro a solas o realizar una charla con los amigos. Entonces brotó de su imaginación lo que hoy conocemos como La Quimera. La construcción se lleva a cabo sin la intervención de arquitectos o ingenieros. No se elaboraron planos ni complicados cálculos de materiales. Sólo existía una idea que se debía corporizar, mucha imaginación y muchísimo sentido común. El constructor fue un hombre inteligente formado en la zona rural de las cercanías: Don Juan Torres, un apreciado amigo que -hasta donde sé aún vive-. De la «novia del árabe» no hablaremos ahora pues la nota se haría por demás extensa, pero no era una odalisca sino una «Señora» (con mayúsculas): Doña Marcela. Asumimos que la campaña financiera de LA REPUBLICA no ha permitido costear un boleto de Copsa para que el columnista pudiera conocer «de primera mano» esta historia que cualquier niño de escuela pudo contarle; por otra parte, sabemos que de El Aguila o La Quimera (como realmente se llama), hay mil historias que la hacen símbolo y leyenda, pero esta de LA REPUBLICA... ¡en fin!

Y volviendo al presente… lo de los méritos sí, se reconstruyó El Aguila. Recibí la invitación para cubrir el evento… pero no asistí.

Dudo que alguien me haya extrañado, pero fue -a mi manera- «una protesta sorda» y con mucho de «solidaria bronca» porque de todo cuanto escuché, vi o leí acerca de esta restauración tan deseada por Atlántida, en ningún caso escuché, vi o leí, el nombre de quien «se puso esa causa al hombro». Cierto es que el Ministerio de Turismo y la Intendencia hicieron sus aportes, pero no menos cierto es que lo hicieron porque hubo alguien que les «picaneó», les «aguijoneó», les «recordó compromisos» y dedicó mucho de su tiempo y energía -durante años- a «la causa» de rescatar para Atlántida una imagen que la identifica. Esa persona se llama Carlos González y es el editor del Semanario Gaceta – Canelones del Este.

Estoy acostumbrado a ver que al momento de «cortar la cinta» siempre se diga «hicimos»; pero me molesta -y mucho- que no se tenga la hidalguía (o cuando menos, la decencia) de reconocer méritos. En lo que a mí respecta, el Ministerio de Turismo y la Intendencia, hicieron lo que debían hacer. Bien por ellos y para eso les pagamos. Pero si El Aguila sigue en pie, orgullosa y símbolo de Atlántida, como lo es de esta Web… el mérito, es todo tuyo, amigo Carlos «Charly» González.

VICENTE D. GRUCCI

 

Nota de Redacción:

Da cierta gracia descubrir, sobre el final de la nota que nos remite el puntillista lector, cómo se explica el exceso de agresividad hacia el pobre columnista de LA REPUBLICA, que en definitiva no hizo más que reproducir lo que el propio ministro de Turismo contó en la conferencia de prensa respectiva. Casi que hasta habríamos preferido que el error de nacionalidad señalado hubiese sido pergeñado aquí mismo, en un alarde de inventiva sorprendente para un suelto de apenas 19 renglones, y así poder sumarnos a la condena hacia el periodista, pero con un poco de mejor humor. Pero, no. La hipótesis del constructor egipcio es lamentablemente de cuño personal y único del ministro de Turismo. Tampoco puede hacerse cargo el columnista de LA REPUBLICA de la forzada interpretación que hace el ahora menos puntillista lector, en el sentido de que las novias de los egipcios tienen necesariamente que ser «odaliscas» y no «Señoras (con mayúscula)». Se dijo que el egipcio tenía novia y que la honraba, no que fuera odalisca y no señora, interpretación que esconde cuando menos un sentido de la discriminación que no compartimos. Pero, lo que más queda claro de la réplica recibida es que el lector canaliza hacia el columnista de LA REPUBLICA su enojo con las autoridades intervinientes en la reconstrucción de El Aguila, enojo que lo llevó a desairar la ceremonia no compareciendo. Habríamos preferido enterarnos de la supuesta injusticia cometida para con el verdadero impulsor de la iniciativa, de forma un poco más cortés, en un envase que nos descalificase menos y nos pusiese más a su orden. De todas maneras, se agradece en mucho el aporte realizado por el lector, en todo lo que tiene que ver ya no sólo con la subsanación del error cometido, sino con toda la otra información adicional que enriquece la noticia y que no creemos que a ningún «costo de boleto» para el columnista se hubiese podido obtener.

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