EN CINEMATECA 18 SE ESTRENARA HOY UN POLEMICO FILME COREANO

Sexo, obsesiones, sadomasoquismo y dolor

Esta película se pudo ver fugazmente hace un par de años en el Festival Internacional del Uruguay, donde obtuvo un dos premios y dio lugar a varias polémicas.

Contarlo es tramposo, pero se puede intentar. Y y J se embarcan en una odisea sexual hasta los límites de la obsesión y el sadomasoquismo. Su romance, totalmente fuera de lo ordinario, pone a prueba los límites del cuerpo y de la mente. Su relación gira en torno al dolor, el placer y las mentiras inevitables. Ella es una estudiante de secundaria empeñada en perder su virginidad antes de la graduación. Su mejor amiga, Woori, experimenta una fascinación adolescente por J, escultor, treinta y ocho años, casado. Demasiado tímida para actuar según sus deseos, Woori termina perdiendo a J a manos de Y. La pasión se vuelve adictiva, pero para la ley coreana Y es menor de edad, y su amante teme ser visto en público con ella. La relación comienza a fluctuar.

El resultado es un filme de inesperada agudeza que examina los límites de la honestidad y la deshonestidad, la confianza y la desconfianza, el coraje y la cobardía, y la puesta en primer plano de las fantasías sexuales como manera de la transgresión. También fue un desafío a la censura coreana, que comenzó intentando prohibir la novela original y se enojó luego con su versión cinematográfica, y la experiencia de trabajar con dos intérpretes no profesionales para encarnar a los arriesgados personajes centrales.

Un ciclo reciente de cine coreano en Cinemateca 18 sirvió para comprobar la vitalidad y el interés de una producción poco conocida en el Uruguay. Uno de sus ejes fue la obra del director Kim Ki-Duk, uno de los hombres más llamativos de la última generación de realizadores coreanos, pero también se vio allí Resurrección de la fosforerita (2002), una variante experimental, bizarra y muy libre de la historia de la pequeña vendedora de fósforos de Andersen que, al igual que en el original, moría de frío, pero diferenciándose de ese antecedente volvía a la vida, armada y combativa, gracias a la magia de la computación y los videojuegos.

El protagonista conectaba con ese mundo feérico y electrónico en una fantasía ultramoderna dirigida por el mismo Jang Sun-woo que antes hiciera esa Mentiras.

Se sabe que Jang Sun-woo nació en Corea en 1952, y fue encarcelado en 1980 por distribuir propaganda antigubernamental. Sus películas han desafiado con frecuencia la sociedad surcoreana, y generado varias controversias. Debutó como director en 1986 con Seoul hwangie (conocida en inglés como The emperor of Seoul o Seoul Jesus), y luego hizo Songgong sidae (o The age of success, 1988), Woomuk-Baemi ui sarang (o Lovers in Woomuk-Baemi, 1989), Gyeongmajand ganeua kil (o The road to the racetrack, 1991), Hwaomkyung (o Passage to Buddha, 1993), Neoege narul bonaenda (o To you, from me, 1994), Nappun yeongha (o Bad movie, 1998) y algunas más.

Mentiras es sin duda una de sus películas más controvertidas, y ha podido llamar la atención de la crítica internacional: cuando se la exhibió en el XIX Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay obtuvo el Premio Especial del Jurado y una mención especial de la Asociación de Críticos de Cine. *

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