La música como inspiración del alma
De su música emana una energía tan fuerte que nos recuerda a un volcán en plena erupción.
Ciertamente, su osada visión para abordar el universo sonoro con sus experimentos y la fidelidad a sus raíces culturales, marcó la música brasileña para siempre, cuando transformó los ritmos nativos del lugar donde nació como el baião, el xaxado, el maracatú y el forró, en una forma más elaborada de música. Si a mediados de los años 40 el inolvidable Luiz Gonzaga llevó los ritmos de su pueblo a todo Brasil, casi sin modificarlos, Hermeto, al contrario, tomó esos mismos ritmos y los fragmentó, universalizándolos y llevándolos a conocimiento del mundo entero. Esto es verdad. En este concierto en que se presenta solo, Hermeto brilla en el piano desarrollando composiciones de su más reciente disco Eu e Eles, en el que toca todos los instrumentos.
Además de ejecutar instrumentos convencionales, para este disco creó también músicas con pequeños botellones de gas, muñecos y bocinas, teteras, máquinas de costura y mucha agua. Sus presentaciones como solista son marcadas por el arte de improvisar y mucha magia, lo que torna cada concierto siempre único. Nacido en Lagoa da Canoa, en la ciudad de Arapiraca, Alagoas, el 22 de junio de 1936, su familia de acordeonistas lo acostumbró a escuchar música desde pequeño, y en la calma de su pueblo, el joven gustaba de improvisar sonidos con una flauta hecha de tallo de enredadera, o pasar las horas entretenido mirando el paseo de las hormigas en la tierra. Como todo albino su deficiencia visual es compensada por audición excepcional; de esta manera los sonidos de la naturaleza siempre lo fascinaban.
A los ocho años comenzó a tocar «sanfona» (acordeón), de ocho bajos, que le regala su padre, con la cual practica junto a sus hermanos en casa. Con el tiempo pasó a una sanfona de 32 bajos presentándose con su hermano, el pandeirista José Neto en «forrós» (música y baile regional del nordeste), ferias y fiestas nordestinas.
Se mudó para Recife en 1950 firmando contrato con Radio Tamandaré. Después de la crítica del director de la emisora, señalándole que «no tiene facilidad para la música», se mudó a Caruarú empleándose en la radio local por cuatro años. Retornó a Recife para trabajar en radio Jornal do Comércio. En esta época descubrió el piano.
Formó un trío con otros dos albinos, su hermano y el ya famoso Sivuca. La idea no funcionó por tener ellos estilos muy diferentes. Se mudó para Rio de Janeiro en 1958, integrando el Regional de Pernambuco do Pandeiro y posteriormente a los conjuntos de Fafá Lemos y del maestro Copinha.
Atraído por el mercado de trabajo se radicó en San Pablo en 1961, para tocar en diversas casas nocturnas.
Formó el grupo Som Quatro con Papudinho en pistón, Dilson en batería y Azeitona en bajo. En esta época retomó el interés por los instrumentos de viento como la flauta. Después de cierto tiempo integró el Sambraza Trío, con Cleiber en bajo y Airto Moreira en batería, participando de shows en boites y casas nocturnas.
Con el florecimiento de los programas musicales de televisión creó en 1966 el Quarteto Novo, con Heraldo do Monte en guitarra, Théo de Barros en bajo y Airto Moreira en batería,, participando de los principales festivales de música y programas de TV Record, que en esa época difundía lo mejor de la música popular brasileña. Al año siguiente graba el LP Quarteto Novo para Odeón, donde registra su composición O Ovo, en parcería con Geraldo Vandré. Lo demás es historia conocida. El reconocimiento universal a su música lo ha transformado en uno de los grandes de todos los tiempos. *
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