Tiene la palabra

Jubilados bancarios: ¡festejen!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La verdad que, como uno más de este agobiado pueblo uruguayo, ante el magnífico triunfo electoral alcanzado que augura un cambio real en su destino, lo veníamos haciendo con mucha alegría hasta… ¡enterarnos del «leonino» descuento en nuestras pasividades por parte de la caja!… dicen que para subsistir… y aún no se colmó nuestra capacidad de asombro al enterarnos que, a los activos, de sus buenos sueldos, aguinaldos, etcétera. ¡Nada! son ellos, por supuesto, los futuros beneficiarios del organismo y de ninguna manera y por ninguna razón, pueden quedar exceptuados de ayudar a la refinanciación de su caja. La ley establece una absurda discriminación castigando (¡cuando no!) al sector más desprotegido, a los que con sus aportes de casi 40 años fueron los verdaderos sostenes de la (hasta hace muy poco) resplandeciente Caja de Jubilaciones Bancarias. Ellos no cuentan para nada, no tienen derecho a protestar, no pueden hacer paro, tienen sobre sus cansados hombres el enorme delito de haber llegado a viejos… La infame ley les reinstauró el salvaje IRP solo a ellos, total van a sufrirlo muy pocos años (sus últimos).

P.D. Por supuesto que el nuevo «saqueador» impuesto se suma al vigente para financiar el seguro de paro de los activos.

UNO MAS EN LA MAYORIA   SILENCIOSA – C.I: 515.281-9

 

No tenemos constitucionalidad

Señor Director LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En la página 5, de la edición de hoy, del diario de su digna dirección, aparece artículo, firmado por don Roger Rodríguez, relacionado con el problema de la «Constitucionalidad» de la llamada ley «de caducidad» Nº 15.848. Como todos, los de la autoría de tan calificado periodista, resulta serio y muy bien planteado. «El problema» que me mueve a escribirle, dice relación a lo que puede ser calificado como «cuestión de fondo» relacionada con la existencia misma de la Constitucionalidad en nuestro «No país». En efecto, carece de sentido jurídico, reclamar sobre la «constitucionalidad» o no, de una norma legal, cuando lo que no tenemos, es precisamente: Constitucionalidad. Y, la mejor y más clara demostración de lo que vengo sustentando, desde hace (24) veinticuatro años, está paradójicamente, en la página ocho de la misma edición. Allí, se recuerda, que «Hoy se conmemora oficialmente en todo el país el triunfo del NO en 1980″. Ahora bien, cabe preguntar ¿qué significa, lo que se conmemora? Pues, la respuesta es muy simple: «Que el pueblo rechazó la Constitución que se le propuso» pero, como consecuencia, surge otra pregunta: Si se rechazó la Constitución, ¿quedó alguna? Sin hesitar, señor Director: No. Al operarse el «golpe de Estado» a partir del 27/VI/973 , desapareció la Constitución, como consecuencia lógica de su violación. «El poder» se pudo «tomar por la fuerza» pero, resulta imposible devolverlo por la fuerza, no hay, que ni a quién «forzar». Por lo tanto, señor Director, como «lo primero es lo primero» lo que se debe demostrar, en primer término es: ¿Qué Constitución nos rige, desde cuándo y por qué razón? Y, recién luego se advertirá, de manera automática, de la inexistencia de la debida institucionalidad constitucional, por lo que también en forma automática, devendrá que la tal «ley de caducidad» es imposible de que haya sido dictada por el «legislador transitorio» que en el Uruguay ha sido y es desde la entrega del poder, como consecuencia y por vía del llamado «acto institucional Nº 19″. En efecto, para que haya «Constitución» se necesita la manifestación de voluntad expresa del Pueblo de la Nación. No puede haber «Constitución» de manera «implícita» o por «eliminación», pero sí puede haber lo que tenemos, es decir «democracia» sin Constitución, lo que nos ha llevado a una «democracia inconstitucional». Por ende, señor Director, lo que se debe reclamar no es, por manera alguna, que se declare la «inconstitucionalidad» de una «no ley» como la que nos ocupa, sino que se nos diga, con claridad y precisión: ¿qué Constitución nos rige, desde cuándo y por qué razón? Como no la tenemos, no se puede pedir declarar la «inconstitucionalidad de una ley» ya que no hay Constitución = Son todas inconstitucionales. Por último, señor Director, el contenido de la llamada «ley de caducidad» está fuera del poder de pronunciamiento de cualquier legislador, más aún de uno «transitorio» como el que hemos tenido y tenemos = Sin darnos cuenta = (menos yo) = pues a Ud. le consta que lo que aquí sostengo es una constante «desde siempre» = Pertenece a la manifestación de voluntad de «El Pueblo» en una imprescindible y necesaria: Asamblea Nacional Constituyente. Algún día se lo tendrá que entender. Por último señor Director, esta cuestión la plantee, en el año 1985 al Dr. Sanguinetti, en carta personal que le llevé a la casa en que residía, por aquel tiempo, en la calle Luis P. Ponce. Le hice notar que «su gobierno» era transitorio y por un año, según el mandato del «acto institucional Nº 19″ y una lógica y racional interpretación de la necesaria «reinstitucionalización» para «volver» del «facto» a la institucionalidad. No me contestó. En el año 1990 hice lo mismo con el Dr. Lacalle. No contestó. En el año 1995 volví a insistir con el Dr. Sanguinetti. Sin respuesta. Y a partir del año 2000, insistí, muy claramente, con el Dr. Batlle a quien le hice notar, en cinco cartas diferentes la necesidad de su renuncia. Lo único que obtuve fue un llamado de una secretaria del séptimo piso del Edificio Libertad, quien me reprochó por mi «osadía» y a la que creo haberle dado la explicación del caso, pero, como ha sido una constante a través del tiempo, oficialmente nada, por lo tanto, la «respuesta» la dio «El pueblo» el 31/X/04. Empero, señor Director «el caso» es que parecería que va a volver a suceder lo mismo, por lo que me he dirigido al señor Presidente electo, a quien le he pedido entrevista, a fin de hablar del problema nacional de que se trata que, sin la menor duda, a todos nos involucra. Espero ser atendido para poder ser entendido. Si se siguiera por el «gobierno electo» la misma «no política» de los anteriores Gobiernos, obtendrá la misma cosecha… y como consecuencia perderemos todos, pues perderá el país. Hay más, mucho, muchísimo más, pero si fuera preciso tener que repetirlo y hacerlo notar, resultará inútil el trabajo igual que hasta ahora. Saluda muy atentamente,

MARTIN BIDEGAIN SACHETTI

 

Un lector que me hizo reír

Señor Director LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En «Tiene la Palabra» del 27 de noviembre, el profesor Hugo Cassarino hace un juego de palabras con «surgir» y «balotaje» que según mi diccionario con «j» en balotaje, es un americanismo como fútbol por football, etcétera. Luego se enfrasca en números de inscriptos en vez de números de votantes, me hizo reír bastante. Pues si pensó que se estaba mofando de Ud. le salió «el tiro por la culata». Yo agregaría que «los muertos» que existen entre los habilitados para votar también habría que botarlos del librito de habilitados. Porque de esa cifra de 2.488.004 los muertos que ahí están no gozan de buena salud, ni en Uruguay ni en Francia. Excelente su nota del director.

GLADYS – C.I: 1.965.572-5

 

Lo veníamos diciendo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Tal como se preveía, puntal como de costumbre, el futuro ya está aqu
í. Llegó a la chita callando, como de puntillas, en silencio. Llegó y se puso a la vista de todos quienes quieran verlo. Es lo usual, lo que hace siempre. Que muchos no lo hayan notado es por demás comprensible. Astuto y escurridizo, engañoso e inaprensible, este maestro del camuflaje y el transformismo, muda de aspecto constantemente por lo que cuando lo descubrimos o se da a conocer no se parece en nada a la imagen que teníamos de él, ni al que imaginábamos o habíamos soñado, idealizado o proyectado y mucho menos al que nos prometieron. Proyecto inacabado, modelo incompleto, borrador, esbozo; depende siempre de nuestro concurso para su concreción aunque, justo es decirlo; no exclusivamente. Es decir: el futuro es un ideal, una idea en construcción que no es posible sin nuestra participación. Todo lo que se diga en contrario es erróneo, inexacto, falso o si lo prefiere: es mentira. ¿Cómo se llega a esta conclusión? Fácil. ¡Muy fácil! Alcanza con mirar derredor. ¡Si nos habrán ofrecido destinos prósperos, porvenires dichosos y futuros venturosos!. Lamentablemente no siempre, pero muchas veces la vida nos da revanchas. Es preciso estar atentos. No desaprovechar cada nueva oportunidad que se nos presenta. Estar allí. Ser parte de ella. Eso. Ser y estar. Ser protagonista y no mero espectador de los hechos. Este axioma, esta máxima, esta verdad total; adquiere nuevos brillos y cobra mayor valor en estos absurdos tiempos de antifaz en los que lo aparente amenaza con sustituir lo real. Es tiempo. Ahora. Hoy y no más tarde, según el bello decir de nuestra Juana de América. En una certera y aguda reflexión sobre el paso del tiempo el genial escritor irlandés, Oscar Wilde nos invita a que vivamos nuestra más bella aventura cuando dice: «La alegría de los veinte años desaparecerá. Nuestros miembros se cansarán y se atrofiarán nuestros sentidos. Nos convertiremos en horribles muñecos, atrapados por el recuerdo de pasiones que nos asustaron y de exquisitas tentaciones a las que no tuvimos el coraje de ceder». Lo veníamos diciendo. Lo que se anunciaba o presentíamos tocó puerto, llegó, está aquí. Acaso, aún sin saberlo, estemos frente a una de esas oportunidades. No la dejemos pasar.

CARLOS GEROSA

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