Serrat, radiante aunque débil, volvió a presentarse en público

Seis días después de dejar la clínica en la que fue operado de un cáncer, ayer, el cantautor español Joan Manel Serrat, sonriente y con buen aspecto, afirmó que, parafraseando a Katharine Hepburn, «me encuentro perfectamente, sin entrar en detalles».

«El día que esté bien, estaré en el escenario», prometió el músico catalán en una multitudinaria conferencia de prensa que convocó él mismo, «porque prefiero estar aquí y no que estén presionando para saber cómo estoy».

Serrat se presentó en el estrado de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) visiblemente recuperado, aunque naturalmente debilitado, Serrat se sometió a una lluvia de flashes sin perder la sonrisa y el carisma que lo han hecho triunfar en los escenarios de medio mundo.

El autor de «Mediterráneo», que dijo recibir muchos «cariñosos mensajes y llamadas» de Latinoamérica de amigos, personalidades y admiradores, agradeció las muestras de afecto y apoyo de familiares y amigos.

El pasado 25 de octubre fue el propio Serrat, de 61 años, quien anunció que debía someterse a una operación de un carcinoma de vejiga y que por lo tanto se había visto obligado a suspender la gira que tenía previsto hacer por América Latina.

«Es muy importante saberse querido en momentos tan difíciles», dijo, pero aclaró que su vida «sigue igual», porque «no hay ni un antes ni un después. No tengo esa sensación porque creo que no es excepcional. En este momento debe haber mucha gente que está recibiendo la misma noticia que un día me dieron. Fue un accidente. Fui al taller y me repararon», bromeó.

Si bien se declaró incapaz de saber cuándo podrá volver a los escenarios, el «Nano del Poble Sec» lució todo el tiempo una sonrisa relajada, buen aspecto físico, aunque con el aire de debilidad que comporta cualquier convalecencia.

«Quiero ante todo agradecer el apoyo que yo y mi familia hemos recibido estos días por parte de amigos y también desconocidos y numerosas maneras de transmitirme cariño», dijo emocionado.

Al ser preguntado de dónde sacaba fuerzas en su estado convaleciente para presentarse ante casi un centenar de periodistas, fotógrafos y camarógrafos, Serrat respondió sencillamente: «de la madre naturaleza».

Al insistírsele sobre cuándo veía posible su reaparición en los escenarios explicó que «el envase me lo indicará. Este envase frágil dentro del que uno vive dirá, con la sabiduría de la naturaleza, cuándo estaré listo», añadió.

«También mantendré un diálogo con él (envase) para imponerle también un ritmo que evite caer en la tentación que siempre brinda la pereza», bromeó.

Serrat consideró que su enfermedad fue «un accidente de la vida. Lo que me pasó a mí le pasa a un gran porcentaje de la humanidad y hay que saber enfrentarlo», afirmó. Sin embargo, admitió que «no hay un antes y un después en cuanto a condiciones de vida».

«Creo que hay cosas que marcan más en el alma que estas cicatrices en el cuerpo», ilustró.

Serrat se despidió diciendo que se sintió «muy querido» y que era difícil recompensar «tanta gratitud con las respuestas que pueda dar, incluso personalmente». Como si se tratara de un concierto, los periodistas presentes arrancaron en un aplauso cuando Serrat se despidió con palabras cariñosas y llenas de sentido común. *

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