El fallecimiento de Luis Charamello

Actores, autores, críticos y aficionados al teatro fueron sacudidos por la repentina muerte del actor y director Luis Charamello, víctima de una enfermedad tan breve como fulminante en la madrugada de ayer, 29 de noviembre. Nació el 11 de noviembre de 1953 en Sauce, departamento de Canelones, se radicó en Montevideo, donde fue durante toda su vida profesor de inglés del Instituto Cultural Anglo Uruguayo, cuyos alumnos y directores elogiaron y apreciaron sus cualidades para la enseñanza. Sería el teatro, no obstante, la actividad por la que se hizo conocer del público. Comenzó en Teatro Uno con Alberto Restuccia y Luis Cerminara en «Haciendo Capote», más adelante participaría asiduamente de la programación del Anglo, en particular como actor en las comedias musicales de Omar Varela. Su triunfo en la escena ocurrió con el más sorprendente éxito de público de todos los tiempos en nuestro teatro, «¿Quién le teme a Italia Fausta?» de Magno y Almeida, con Petru Valenski, obra que permanecía en cartel, a su muerte, luego de dieciocho temporadas. El éxito llevó la pieza a los Estados Unidos (1989), a Caracas, Venezuela (1995), a Buenos Aires (Paseo de la Plaza), Argentina, donde estuvo en cartel seis meses y a Asunción del Paraguay, donde se representó cuatro años. Además de este extraordinario éxito, que se debía en buena parte a la gracia de la «maestra» que componía Charamello, fue director de «Inéspéctáculo olvidable» refinado debut del grupo «Toccata y fuga», que habría de triunfar en el género cómico-musical durante años. Luis Charamello era de un carácter afable y de un hablar en voz baja, tenía una vaga pero irresistible sonrisa que no dejaba nunca su fisonomía y que parecía asentada en una inconmovible sabiduría. No solía exhibir su inteligencia, aguda y penetrante, que sobrevenía como una chispa en medio de uno de sus inesperados rasgos de humor: un humor serio, que los franceses llaman de pince – sans – rire y que despertaba ideas y reflexiones cómicas en sus interlocutores, todo ello en un tono menor, como si lo que decía no fuera importante. La muerte de Luis Charamello es una pérdida para el teatro uruguayo que no podrá ser suplida. *

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