Los Bush y los Saud

Mientras hoy nuestro país vive una histórica y crucial consulta electoral, los ciudadanos estadounidenses también se preparan para acudir a las urnas y designar a quien ocupará el sillón presidencial durante los próximos cuatro años.

Obviamente, las elecciones norteamericanas no tienen un mero interés doméstico, por tratarse de la primera potencia económica y militar del planeta.

En efecto, muchas de las decisiones que adopta el inquilino de turno de la Casa Blanca tienen una particular incidencia sobre la suerte y el futuro de terceros países, particularmente luego de la descongelación de la denominada guerra fría.

Estados Unidos de Norte América es hoy el más importante centro del poder universal, luego de la ruptura de la bipolaridad que lo transformó en una suerte de amo y gendarme.

La consulta tiene empero un condimento adicional que no puede ser soslayado: es la primera vez que el electorado se pronuncia en las urnas, luego de los atentados contra las Torres Gemelas, la invasión a Afganistán y la ocupación de Irak.

El presidente republicano George Bush, responsable de sendas agresiones a dos países soberanos, se someterá al veredicto de los electores, que deberán optar entre renovarle el mandato o confiar el gobierno al aspirante demócrata John Kerry.

Los tres debates que enfrentaron a ambos candidatos a través de los medios audiovisuales, marcaron claramente una diferencia de estilos, entre el maniqueísmo cuasi visceral del actual mandatario y la actitud bastante más sensata y racional de su desafiante.

En «Los Bush y los Saud», el periodista Craig Ungler ensaya una profunda y minuciosa lectura sobre los acontecimientos recientes, mediante una reveladora investigación.

Obviamente, el tema central de este trabajo es la relación entre la familia a la que pertenece el actual presidente norteamericano y los magnates saudíes.

Partiendo de diversas hipótesis de firme sustento, el autor reconstruye los vínculos entre dos de las dinastías más poderosas del mundo: los Bush y la familia real que gobierna Arabia Saudita.

El investigador elabora su pesquisa a partir de un episodio sorprendente: la partida de un avión con ciento cuarenta saudíes a bordo, apenas dos días después de los trágicos atentados perpetrados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Muchos de quienes viajaban en el aparato, que despegó con autorización de la Casa Blanca y los servicios secretos, eran familiares directos de Osama Bin Laden, sindicado como responsable de la masacre del 11 de setiembre de 2001.

Si bien buena parte de la información aportada es conocida, resulta sorprendente comprobar el alto grado de implicancia entre ambos grupos económicos, que mantenían relaciones comerciales hace más de veinte años.

Como otras obras de análogo tenor, este libro aporta valiosos elementos de debate en torno a los ataques perpetrados contra objetivos financieros y militares situados en el propio territorio norteamericano, así como las posteriores invasiones de Afganistán e Irak, que renovaron la violencia y la tensión mundial en los primeros tramos de este convulsionado tercer milenio.

(Editorial Planeta)

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