Ni Dios permita y Cielo de Bagdad
Esta oportuna reedición, que está compuesta por dos novelas cortas publicadas en el año 2001, resulta propicia para ensayar una relectura o conocer por primera vez estos relatos, en los cuales el exitoso narrador uruguayo Tomás de Mattos construye personajes protagónicos aparentemente antagónicos.
Sin embargo, estas criaturas de ficción son -en cierta medida- complementarias, porque ambas coadyuvan a retratar elocuentemente a nuestra sociedad.
El protagonista de «Ni Dios permita» es un odontólogo de extracción socioeconómica aristocrática y de ideología recalcitrantemente conservadora, que representa un paradigma de la intolerancia.
El facultativo narra la historia de la decadencia de su matrimonio con una colega, al tiempo que relata -mediante breves pinceladas- el clima político y social de la época de la dictadura.
Con su solapado pero firme apoyo al régimen autoritario, el protagonista es un fiel representante de una clase que contribuyó, desde diversos ámbitos de nuestra sociedad, a sostener a un régimen ilegal y prepotente.
A través de las memorias de este personaje, podemos evocar amargamente, el apoyo y la complicidad de muchos civiles que colaboraron con los usurpadores uniformados que detentaron el poder absoluto durante once años.
Irónicamente, el soberbio y conservador profesional, corroborando su desprecio hacia los estratos socioeconómicos más humildes, responsabiliza a su empleada doméstica de su ruptura conyugal, en una suerte de paranoia fascista.
El autor sabe dotar a su personaje central y a todos los que le rodean, de una sensación de cotidianidad, de esa frescura en el discurso literario que los torna verosímiles y fácilmente reconocibles.
En la segunda novela breve que compone el cuerpo de la obra, Tomás de Mattos presenta un personaje diametralmente opuesto. En ello reside evidentemente, el acierto de reunir a ambos relatos en un único volumen.
«Cielos de Bagdad» narra la historia en primera persona de un humilde maestro, quien, por una fatalidad del destino, experimenta un agudo deterioro de su posición económica y de su vida afectiva, cuando naufraga dramáticamente su matrimonio.
Su situación se torna particularmente incómoda cuando se le acusa de ser responsable de un accidente y debe rendir cuentas a la Justicia. Como si no fuera suficiente, su vínculo conyugal se hace añicos.
En una virtual encrucijada económica por las derivaciones de lo sucedido y separado de su familia debido al infortunado incidente, el atribulado docente, que es un ser sencillo y humilde, debe reconstruir su vida desde la derrota y la frustración individual.
Sin embargo, logra conseguir un bien remunerado puesto de trabajo como empleado de una casa de citas. A pesar de la vergüenza que siente por tener que desempeñar dicha actividad siendo un maestro de carrera, el hombre experimenta una sensación extraña, cuando advierte que su posición mejora y comienza a reconstruir su deteriorada vida afectiva.
Gracias a que el trabajo le permite mayor holgura económica, el protagonista vuelve a ser el sostén del presupuesto de su hogar, lo que genera una mejora en su autoestima y en la relación con su ex pareja y sus hijos.
Aunque el maestro es un hombre principista que desarrolla una actividad laboral que lo avergüenza en su condición de docente y de padre de familia, asume que debe seguir adelante para colaborar con el sustento de su familia y así lograr que sus seres queridos recuperen el respeto y la confianza que le tenían.
En el curso de la narración, el autor retrata el hondo y doloroso dilema que enfrenta el protagonista, entre sus más profundas convicciones y la acuciante necesidad material que le obliga a abdicar de muchos de sus valores. Tomás de Mattos logra también dotar a este personaje de un lenguaje propio, sencillo y coloquial, el cual nos permite compartir las vicisitudes de un hombre común, cuyo bien más preciado y única fortuna es una sólida formación moral y ética.
(Ediciones de la Banda Oriental)
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