ESTA MEDIANOCHE LOS ROQUEROS DE ASTROBOY SE PRESENTAN EN EL PUB BJ

Automática: un debut muy auspicioso

Son el grupo del momento. Un momento en el que el rocanrol uruguayo brilla, vibra, vende y convoca. No tenían editado aún su primer disco, y con un demo llamado ***** estrellas fueron elogiados en la Rolling Stone argentina, y llenan locales en cada presentación. Aúnan un vigente espíritu retro o vintage. Y aunque juran que no lo tienen elaborado, una escena sexy y poderosa. Pese a su cortísima trayectoria  se conformaron como banda recién en 2002  fueron uno de los grupos más aplaudidos en el reciente Centenariazo que reunió a la plana mayor del rock vernáculo. Y vieron allí y entonces la primera bandera de Astroboy, empuñada por un espectador que no era ni amigo ni pariente. Cosa que los emocionó.

¿Qué tiene Astroboy para haberse impuesto en tan breve lapso, con tanta contundencia? El quinteto de veinteañeros sin estudios musicales, se juntó en la Colonia natal de sus guitarristas Juan Luis Perrault, Leandro «Tuco» Boné, Francisco Risso y el bajista Javier Vaz Martins, con el montevideano Pablo Fiallo en batería; y con Martin Rivero, voz y blanco sensual de las miradas en escena, ex alumno del liceo Santa Rita, compositor de la mayoría de las canciones, de sus letras, varias de ellas en inglés, y portador de una desafiante actitud escénica que enloquece a las chicas y hace insinuar a algún que otro envidioso «testosterónico» que  por ahí no es tan viril  (por cierto: los cinco se declaran heterosexuales). Es que ser coquetos, en este aquí y ahora posmo, es sexy y masculino.

Tienen una marcada referencia setentera y en concreto sajona que inspira sus riffs, breaks, melodías, acentos y asimismo la estética. Especie de tabú en la por mucho tiempo rígida costumbre uruguaya de no atender a la escena, vestuario o look de los artistas, como si ello no comunicara desde el escenario de acuerdo a un todo integral. Ellos no se definen como intérpretes virtuosos, ni caracterizan por la letrística pomposa, trascendental y definitoria del mundo cara a otros rockeros uruguayos. Sí reconocen a Beatles, The Who, The Strokes, Oasis, Blur, y hasta Mockers (aunque están medio hartos de que los comparen) como aguas en las que bebieron. Suenan, tanto en este trabajo en estudio como en vivo, con una inusual energía, prolijidad y cohesión. Automática es un trabajo sorprendentemente correcto, al que aportan la producción artística (grabación en Montevideo y mezcla en Buenos Aires), de Mariano Esaín, la producción ejecutiva de Andrés Sanabria, y un excelente arte de tapa y fotografía y gráfica en general de Níspero.

La propuesta de los Astroboy no va de discursos nacionalistas marketineros, populistas, o demagogos, de los tradicionalmente asociados al rock latino o hispano. Llenan boliches, inspiran respeto y ganas de escucharlos con temas propios. Tienen el descaro de componer en inglés, alguien dijo que con todo derecho, invirtiendo el hecho de que nórdicos eminentes como David Byrne compongan merengues, y figuras póstumas como Nat King Cole, se hayan cebado con los boleros.

Toman su nombre de uno de las primeras series de animé japonesas exitosas en Occidente (creada en 1952 por Osamu Tezuka), pero poco aluden a ello como banda. «Somos muy chicos, la verdad que no veíamos la serie Astroboy», confiesa el bajista Vaz Martins, que sorprende con un discurso maduro, y franco, común a la banda. El lugar común de sexo/droga y rocanrol tampoco conecta con estos chiquilines de camperitas de plush, cortes de pelo setenteros y jeans caídos que revelan tanto insinuante ropa interior, como incipientes pancitas de cerveza (como burbujitas, que no les quedan nada mal).

«Nos emociona más un señor de cincuenta que llora por una de nuestras canciones que una quinceañera calentona que chille», afirman.

Y una les cree. Porque deberían ser demasiado buenos actores para conmover como lo hacen desde el escenario, y desgarrarse en interludios donde la emoción más genuina del rock hace su comunión de cada toque. Eso, en especial, en temas ya clásicos de la banda como «Burbuja»; el que dice: «Y si estábamos rodeados/porque yo estoy tan solo», y en su estribillo, «Puede ser que hoy todo está mejor/ puede ser que el sol no brille para vos». O El gran escape, que enuncia «parece que termina la fiesta/y no me importa nada si las luces dejaron de brillar…/mejor acelerar…mejor acelerar».

Así avanzan. A mil. Preludian llegar lejos, y a buenos puertos.. Esta medianoche podrá comprobarse en BJ (Soriano y Andes). *

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