Por los caminos del poeta
Es que Neruda encarna el ideal perfecto de intelectual latinoamericano fuertemente comprometido con su tiempo, con su época y con su pueblo. Y claro, la industria del disco no permaneció ajena al festejo y ya hace seis años se colocó en las bateas del continente el disco Marinero en tierra, que ahora tiene su secuela, aunque con otras voces.
Con el auspicio del español Víctor Manuel, aquella edición tuvo la participación, entre otros, de sus coterráneos Ana Belén, Joaquín Sabina y Miguel Bosé, pero también contó con el aporte del cubano Pablo Milanés y la mexicana Julieta Venegas. En ese universo variopinto, además sonaban Milton Nascimento, los argentinos ultra cool de Babasónicos y los chilenos de La Ley, lo que de alguna manera daba cuenta de que los más jóvenes saben reconocer el fuego eterno que nace de la prosa del trasandino. Alguien podrá decir que además es un regocijante y oportuno negocio.
Es así que con la edición de este volumen dos de Marinero en tierra, se aprecian algunos aportes ibéricos, como La oreja de Van Gogh («Soneto XLIV») e Ismael Serrano («A callarse»), compatriotas del poeta, como la banda Lucybell («Agua sexual») y Alvaro Enríquez («Oda al gato»), el grupo Bacilos una suerte de seleccionado latinoamericano llevado adelante por un brasileño, un colombiano y un puertoriqueño («Pobres muchachos»), pero a ellos se le suman algunos nombres bien mayores, como María Rita («Tus pies»), el panameño Ruben Blades («Alturas de Machu Picchu») y el argentino Pedro Aznar (Regreso).
Pero, y acá viene la sorpresa, el disco cuenta también con la participación de algunos créditos locales, como Jorge Drexler, La Teja Pride, Jorge Nasser y Sórdromo, quienes logran algunas de las musicalidades más interesantes de esta edición. Los últimos, que hoy se encuentran en Chile grabando lo que será su nuevo disco, realizan una sutil y feliz interpretación de «Poema 12″.
Por su parte, la habitual sobriedad de Jorge Drexler le da ese toque de qualité con la que suele envolver a sus trabajos y lo evidencia con su versión de «Oda al tomate».
A todo esto, no es menor lo que se atreve a hacer la banda hiphopera de La Teja, dejando establecido que su gran disco debut no fue casualidad. Se trata de gente extremadamente talentosa y para muestra sirve «Poema 20″.
Por su parte, el ex cantante de Níquel, devenido en un atinado experimentador donde el folclore y el formato canción son su guía de ruta de la actualidad, realiza una emotiva lectura de «En ti la tierra».
Se trata de un disco refrescante, por momentos sorprendente y deja establecido un reconocimiento a la figura de un Pablo Neruda real, de carne y hueso, el mismo que pasó a ser leyenda justo antes de que la noche pinochetista dejara caer su carga de odio y pillaje sobre un país que cambiaría su fisonomía para siempre. *
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