LA COLUMNA DEL PEREJIL

Alegría y lo otro

Empecemos por el final. Estaba por Atlántida a la una de la madrugada, de un martes cualquiera, fin del invierno y me encuentro andando despacio por las calles un patrullero con dos policías y al rato otro auto más con dos policías adentro, dando vueltas por Atlántida, o sea vigilando. Me impresionó bien eso, también pensé ¿cómo debe andar la cosa como para que un día cualquiera anden tantos policías por la calle? Pero se ve que están haciendo un buen trabajo por el balneario. Lo que ocurre también con eso es que los ladrones se corren a zonas más alejadas y lugares despoblados. Lo sé porque me pasó que la noche anterior, cuando llegué a mi casita de la playa, tres ladrones que estaban dentro huyeron y escaparon por donde habían cortado el alambrado. Seis veces me entraron este año, sin contar esta vez que no se llevaron nada, excepto mi bronca por verlos ahí.

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