Tiene la palabra

Carta abierta a la ciudadanía

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Compatriota: El próximo 31 de octubre la ciudadanía participará en una instancia electoral decisiva para definir el destino de Uruguay y de los uruguayos. Un largo período de deterioro ha desembocado en un verdadero cataclismo económico y social que casi paralizó al país y extendió, a límites desconocidos, la pobreza y la incertidumbre. Ante esta triste realidad, surge como única alternativa y esperanza de cambio el Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría con Tabaré Vázquez como principal referente y candidato a la Presidencia de la República.

Para contribuir a la impostergable reconstrucción del Uruguay y con el objetivo de lograr la «unión de todos los orientales honestos», tal como lo proclamó el General Seregni, es que acompañado a Rodolfo Nin Novoa hemos conformado la Alianza Progresista, Lista 738. Desde entonces hemos trabajado con empeño, impulsado proyectos, promovido investigaciones y denuncias, atentos a las necesidades del país y en contacto con la población.

Nos duelen los niños desnutridos recorriendo tachos de basura, nos duelen las familias desgarradas por la partida de los jóvenes, nos duelen las madres adolescentes poblando cada día más esquinas del país para criar sus bebés, nos duele la impotencia de las mujeres y hombres sin trabajo y las familias sin ingresos, nos revela que se extienda la falta de esperanza en la tierra de Artigas. Basta, debemos cambiar. La oportunidad es ahora. A construir el Uruguay que merecemos. Todos hacemos falta, requerirá de mucho trabajo, responsabilidad y entusiasmo. Me comprometo ante usted a dar todo de mí para lograrlo.

Sume lo suyo y acompáñenos…Afectuosamente,

VICTOR ROSSI – REPRESENTANTE NACIONALALIANZA PROGRESISTA – LISTA 738

 

Mi experiencia con los tupamaros

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Conocí al «Pepe» Mujica en 1995 cuando ambos pasamos a integrar la Cámara de Diputados hasta 1999. La sensación que me producía el «Pepe» cuando hacía uso de la palabra era la de estar escuchando a una especie de filósofo que hablaba por encima del bien y del mal y al que toda la Cámara, repito toda la Cámara prestaba atención en el más absoluto silencio, lo que todos sabemos no es usual. En el 2000 conocía a su compañera Lucía Topolanski cuando asumió como diputada. Desde ese año vengo trabajando en equipo con ella y Margarita Percovich y apoyadas por tres arquitectas que nos asesoran de temas de vivienda y ambiente. Lo que rescato de la actuación de Lucía en estos años es su compromiso con los problemas de la gente y su espíritu constructivo siempre tratando de encontrar alguna solución paliativa al desagravio a que la mayoría de nuestra población fue sometida por las políticas llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos blanqui-colorados. Me consta que muchas veces ella visitó al ministro de Vivienda y a otras autoridades para lograr alguna solución concreta a estas situaciones, demostrando con ello su confianza en las autoridades democráticamente constituidas. Confieso que yo he perdido esa confianza hace tiempo, ya que estas autoridades nos niegan información a nosotros, representantes nacionales, no contestando nuestros reiterados pedidos de informes y hasta negándose en este año 2004 a concurrir a dar explicaciones a las comisiones del Parlamento. Me resultó muy gracioso, si no fuera impresentable la invocación de los integrantes del Foro Batllista, al derecho que tienen los ciudadanos a informarse. «¿De qué derecho me hablan si precisamente en organismos en que el Foro tiene conspicuos representantes se registran irregularidades que no podemos esclarecer porque se niegan a rendir cuentas ante los Representantes Nacionales?». Y me estoy refiriendo al BHU y a OSE, cuyos directorios estaban tan ocupados en este año electoral que no pudieron venir a las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Vivienda, Territorio y Medio Ambiente a dar las explicaciones que en nombre de nuestros representados estábamos solicitando. Y de la responsabilidad por estas situaciones no escapan ninguno de los partidos que integran estos directorios porque bien es sabido que si bien el Partido Colorado tiene mayoría en los mismos, el Partido Nacional mantiene hasta ahora representantes en ambos, y tampoco escapa a esa responsabilidad el ministro respectivo que se autoproclama ¡no partidario! Si queremos hablar de democracia actuemos como demócratas y no neguemos a los representantes de la mayoría de la población la posibilidad de recibir toda la información necesaria. De lo contrario no puede menos que pensar que como bien decía un compañero de bancada: «Nosotros creíamos que el Estado éramos todos nosotros, pero estábamos equivocados, el Estado era de ellos y como ahora temen perderlo se lo están levando para su casa».

ESCRIBANA RAQUEL BARREIRO – REPRESENTANTE NACIONAL  – EP-FA-NM

 

Nuestra Arca de Noé

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Es posible que no exista sobre el planeta tierra, y en los que giran adornando la inmensidad del espacio, sitio habitado por seres inteligentes, donde la intensidad de las pasiones por es menester que los griegos llamaron política, alcance magnitudes semejantes. Ese sitio, ese país, pequeño en dimensiones geográficas pero único en el planeta, se llama Uruguay. Es posible y es hermoso porque, si no poseemos el poder que otorga la riqueza material, poseemos sí, la fuerza imponderable del pensamiento y la imaginación que nos sitúa sobre el mapa de las naciones como un pulso que marca la aceleración del órgano motriz puesto por Dios en el pecho de los hombres: su corazón. Nos aprestamos, los orientales, a decidir el próximo 31 de octubre sobre el asunto que nos exalta hasta el delirio: el delirio de gobierno. Y debe ser este día el hito más alto de la historia política, en cuanto al fragor de una lucha sin cuartel por la más elevada magistratura. Ni el poeta, ni el filósofo, ni el santo, siendo uruguayos, se sienten deslindados o inalcanzados por el filo de esa pasión que parece penetrarnos desde el roce mismo con nuestra tierra. Son colorados; blancos; azules, blancos y rojos. La gama de matices tiene relación directa con cada lado de esa figura geométrica que constituye una personalidad multifacética, absolutamente definida y diferenciada en el concierto de los pueblos; la personalidad del uruguayo, del oriental o del charrúa, como quieran llamarnos. ¡Salud! a esos hombres indomables que se agitan como abejas a punto de tomar asiento sobre el peñón de su destino. ¡Salud! a quienes resulten vencedores y a los que sean vencidos; ambos serán, simplemente, mástiles airosos de esa Arca de Noé que es nuestro Uruguay querido, surcando incontenible, el diluvio de los tiempos.

PLINIO BERRUTI – (RIVERA)

 

Recibido de Julio Luis Sanguinetti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me veo nuevamente en la obligación de aclarar situaciones y conceptos en virtud de las declaraciones difamatorias e injuriosas hechas por connotados dirigentes tupamaros. Digo difamatorias porque se atribuyen hechos e intenciones sin presentar ninguna prueba documental o testimonial o de cualquier tipo amparándose en el fuero parlamentario. Digo que una de las razones por las que no me presento a ningún cargo electivo y retorno ahora a la vida profesional es justamente despejar cualquier duda sobre la injusta sospecha de que estuviera buscando un fuero parla
mentario para preservarme de algo, cuando nada tuve ni tengo ni tendré que esconder de mi vida. Digo también que he comparecido en calidad de testigo ante la Justicia todas las veces que ha sido necesario con relación al diferendo entre particulares y de los que fui circunstancialmente asesor mucho antes de ocupar cualquier cargo político. Aclaro, como consta en la Justicia, haber conocido al señor Ricardo Moll con posterioridad a la fecha en que se le adjudicaron los permisos de pesca por lo que mal podría haber hecho alguna gestión al respecto. Esta imposibilidad material también corre con respecto a la «merluza negra» ya que no tengo idea de lo que están hablando y los difamadores no aportan   porque no pueden  la menor prueba al respecto. Y ni hablar de la situación actual del mismo señor Moll, aparentemente agredido, y sobre lo cual no tengo más información que la de prensa y sólo alguien con una mente muy enferma puede vincularme a ello. Deseo recordar que también concurrí a la Justicia cuando se me intentó vincular a una supuesta grabación que escuché en la sede judicial. Ya aclaré en su momento que no la reconocí ni la reconozco, que por otra parte era inaudible y que los supuestos participantes dejaron claro lo mismo. Pasaron meses y nunca apareció nadie ni nada que corroborara tal evento por lo que la Justicia sin más mérito archivó el expediente. ¿Era la eventual prueba legítima o válida? No. ¿Tenía la Justicia todas las potestades? Si. ¿Se amparó al diputado en el fuero? No, como consta en acta judicial y en la sesión parlamentaria; sólo se asistió del derecho que tenía como cualquier ciudadano. ¿Apareció algún otro indicio o prueba que corroborara el evento supuestamente denunciado de una situación estatal? No. En una palabra, no había hecho presuntamente ilícito en que se sustentara la presunta grabación. ¿Debe el diputado sumase al show mediático que se intentó montar en su momento? No. ¿Se siente el ciudadano Sanguinetti con plenas y totales garantías? Sinceramente, no, cuando se nos trata de hacer víctimas de un linchamiento. Para terminar, quiero decir que creo comprender la base lógica del criminal. Primero, pretende movernos a todos a su mismo nivel moral, segundo, la democracia, la Justicia y los principios legales que hoy tenemos no son los que él cree y funda su acción. De allí surge una pregunta, como corolario de la pormenorizada explicación hecha por las señoras Topolanski en el documental sobre las ejecuciones sumarias: ¿se busca que aquel viejo expediente archivado termine en «ejecución»? ¿Podrá seguir la Justicia decidiendo libremente o el «eventual presidente» hará como en Durazno un reclamo público, con turba en la puerta del Juzgado, para liberar al «preso político» que desfiguró a un ciudadano? Mi padre ya lo dijo y yo lo reitero: no tuvimos miedo cuando mataban desde la sombra y todos esperábamos que volviera vivo nuestro padre de trabajar; menos lo tenemos hoy ante un cobarde desborde verbal en que se intenta enlodar sin nada en la mano más que la sospecha irresponsable, tratando de herir la vida decente y honrada de quien solo ha vivido de su trabajo. Agradezco la publicación de estas líneas.

JULIO LUIS SANGUINETTI

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