Tiene la palabra

Cambio de profesión

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Estos últimos días de campaña nos están demostrando cuán visionarios son los principales líderes de los partidos tradicionales. Estos sabios políticos  que bien saben cuál será su suerte  ya están acomodando el cuerpo para lo que inevitablemente les deparará el próximo 31, que no será ninguna bendición ciudadana.

He ahí el caso del doctor Sanguinetti. Su forzosa y tardía reaparición pública de estos últimos tiempos, en nada ha ayudado a mejorar la magra chance electoral de su colectividad. Ha ocurrido todo lo contrario, y esto es a pesar de que el ex presidente pone su mejor esfuerzo en hacer lo que mejor sabe: agitar miedos y tratar de ensuciar adversarios. Por esto, y dado su fracaso, parece que está ensayando, desde ya, nuevas actividades. Ahora se dedica a la crítica de cine y promover la exhibición de alguna película, recortada y montada a su antojo, que no es precisamente la última de Harry Potter. Es la empeñosa defensa de la difusión de tal filme, no deja de citar a la Ley de la Propiedad Intelectual. Pero la única propiedad intelectual que indiscutiblemente debería defender el doctor Sanguinetti  como también deberían hacerlo sus principales socios, el doctor Batlle, y el doctor Lacalle y el doctor Larrañaga  es la penosa concreción de este ruinoso Uruguay que han acuñado con sello exclusivo blancos y colorados durante sus gobiernos de los últimos 20 años. Desde la gobernabilidad que Wilson dio a Sanguinetti en 1985, hasta la última coalición Batlle-Lacalle-Larrañaga, de este triste presente que debemos padecer en carne propia todos los orientales. Pero también dentro de las filas del Partido Nacional ya se comienzan a vislumbrar iguales actitudes. Sin ir más lejos, detengámonos un poco en el doctor Ramírez, quien fuera integrante del gobierno blanco junto a hombres como De Posadas, Ramón Díaz, Raffo y el ex ministro de Economía que terminó preso por el caso de la venta del Banco Pan de Azúcar. También fue la época de Grenno y Cambón en el Banco de Seguros del Estado, para hacer un poco de memoria. Pues sí, Ramírez, que fue el hombre elegido por Lacalle para ser el candidato por el Herrerismo, de entonces, y que luego, los avatares de la vida política lo llevarían en la elección siguiente, a ser su peor enemigo, cuando debió enfrentarlo en una encarnizada interna blanca que Ramírez perdió. Esa derrota lo confinó al más oscuro de los ostracismos. Pero para asombro de muchos, luego de pasado un largo tiempo reapareció a la luz pública, y nada menos que coqueteando con la izquierda. Comenzó alabando el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, y posteriormente se detuvo a criticar sesudamente las inocultables injusticias de este modelo neoliberal, del cual él mismo fue ministro y adalid durante tantos años. Pues bien, esa pasajera sed de justicia social le produjo una intensa fiebre que lo llevó a decir toda esa clase de delirios. Claro que, por su parte, una vez encontrado su lugar dentro del Partido Nacional, todo volvió a los cauces de la normalidad. Y para convencernos de que es así, y dijeron bien tranquilos, su rancia estirpe afloró en toda su dimensión en un acto en Carrasco de estos últimos días. Así fue, luego de una sarta de juicios que atentan contra la inteligencia ciudadana -mucho más el tono de García Pintos que al suyo propio- culminó asegurando que el programa del EP-FA-NM estaba totalmente vacío de contenidos, que era totalmente hueco. Se nota que no se percató que muy poco antes el doctor Larrañaga había denunciado al EP-FA-NM por haber copiado su programa. Así que de acuerdo a las propias palabras de Ramírez, el programa del Partido Nacional también debe de carecer de todo contenido, debe ser también totalmente hueco. Pero allí no terminó todo, y en una emocionante muestra de vocación mística se encomendó al señor suplicándoles que impusiera la Gracia Divina para impedir el triunfo progresista. Por suerte, no existe nada más humano y enaltecedor que la política, cuando ésta se ejerce con honestidad, desinterés y solidaridad haciendo foco en los más necesitados, cosa que no han sabido lograr ni blancos ni colorados, por lo menos, durante sus últimos cuatro gobiernos, por más que se hayan encomendado a Dios. Los progresistas, en cambio, lo comenzaremos a concretar a partir del próximo 31, pero encomendándonos a la vigorosa ayuda de todo un pueblo esperanzado en cambiar su destino luego del aplastante triunfo popular. Pues bien, a partir de ese día el doctor Ramírez, y ya recibido el contundente mensaje del Supremo, del Supremo pueblo uruguayo, sin duda que deberá renovar su vocación religiosa en una suerte de nueva profesión, que tal vez, como predicador o como pastor le vaya a rendir mejores frutos, que los que ha cosechado durante su paso por la política. Y nosotros daremos gracias que así sea. Ahora, ¿cuál será la nueva profesión del presidenciable Larrañaga luego del próximo 31? Ha sido tan errática su actuación de los últimos días que termina por despistar a todos. Incluso ha preocupado a sus propios correligionarios, como Lacalle, Gallinal y Lara que ya se quejan. Tal vez dedique su tiempo al estudio de la debatología, o tal vez busque un posgrado en el viejo oficio de guapo. Realmente nadie lo sabe. Pero lo que sí sabemos, la mayoría de los uruguayos como un hecho revelado -aunque debamos seguir pagándole el subsidio que desde julio viene cobrando- es que a partir del 1º de noviembre, seguirá estando desocupado para la mejor suerte de nuestro país.

JOSE MIGUEL GARCIA – [email protected] – C.I: 1.210.481-0

 

De decepciones y otras yerbas…

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Corría el año 1958, era yo un niño campesino pero me interesaba ya, por el acontecer político de nuestro país; ¡cuánta esperanza, cuánta fuerza puso el pueblo oriental para promover un cambio en los 90 años de gobierno colorado! Y, detrás de un Maquiavelo uruguayo, Benito Nardone, alias «Chicotazo», el Partido Nacional, gana el gobierno y rápidamente, traiciona todos los postulados que lo llevan al poder: nos entregan atados, de pies y manos al FMI, tomando sólo medidas demagógicas. El pueblo decepcionado otra vez, llora la posibilidad de un cambio. Llega el año 1966, se propone un cambio constitucional, como si los males del país, sólo se debían al Sistema Colegiado, sin darse cuenta que la corrupción de los que gobiernan de espalda al pueblo son los causantes de tantos males. Otra vez la esperanza detrás del general Oscar Diego Gestido, militar duro, donde se agrupan las fuerzas más conservadoras del país: la ultraderecha colorada con la simpatía de la derecha blanca… Pero a los pocos meses falla el corazón del general o tal vez hongos poco comestibles, terminan con su vida. Asume el gobierno del señor Pacheco Areco, la persona más incapaz, obtusa y otras yerbas que puede haber gobernado el país. Otra vez la decepción, que culmina con el triunfo de Bordaberry en la fraudulenta elección de 1971, donde hasta los muertos votan o desaparecen decenas de urnas llenas de votos. No contento con esto, el Partido Colorado, dos años después, nos tira con el golpe nefasto de 1973, sembrando el país de tortura, cárcel y muerte… Recuerdo la mañana del 27 de junio: algunos compatriotas bienintencionados pensaban que los seudohéroes, líderes del golpe, iban a poner en marcha los comunicados de febrero, para desarrollar al país, bajar la deuda externa, disminuir la pobreza… en fin enderezar un bar
co que se viene a pique. Pero ¡qué decepción cuando estos señores, usurpadores del poder, nos endeudan en miles de millones de dólares, bajan a menos de la mitad nuestros salarios, destruyen la educación, la cultura, la salud, etcétera, en apoyo a la Doctrina de Seguridad Nacional! Llegamos al año 1984, gana quien corrían con «el caballo del Comisario», el doctor Sanguinetti, ya que sus amigos dictadores militares le sacan de la carrera al general Seregni y a Ferreira Aldunate. Recuerdo cuanta esperanza, cuantos deseos por recuperar lo perdido. Pero, este señor fue decepcionando otra vez al pueblo, destruyendo la poca industria que quedaba, trayendo défict fiscal, que sólo se cubrían con nuevos préstamos internacionales, buscando hacer de nuestro país «una plaza financiera». Otra vez los blancos con el doctor Lacalle, con una política cada vez más comprometida con los elementos más poderosos del país, escándalos de corrupción y más ¿no se acuerdan de las compras Focoex? Decepción total… decepción con Sanguinetti, otra vez y si no querían sopa, dos platos: el chistoso Batlle al poder, apoyado por «todo el Partido Nacional», incluyendo al doctor Larrañaga, que tan opositor se presenta hoy. Estamos ante una nueva oportunidad de cambio, pero en serio. Si queremos que sigan gobernando el doctor Sanguinetti, el doctor Lacalle, el doctor Batlle y todos los que nos llevaron a la más profunda crisis de la historia patria, votemos al doctor Larrañaga… Si queremos que los dineros públicos se gasten en contratos de obras, en sueldos principescos a parientes, amigos, etcétera, votemos al doctor Larrañaga… Si queremos que las obras públicas se paguen a precio de oro, sobrevaluadas al máximo, para que algunos senadores y diputados, se hagan cada vez más ricos, votemos al doctor Larrañaga… Si queremos que la educación del país, solo prepare súbditos obedientes y repetidores del sistema y no seres pensantes, votemos al doctor Larrañaga… Si queremos que los niños se nos sigan muriendo de hambre, o crezcan con carencias irreversibles; o que los ancianos se nos mueran, porque sus jubilaciones o pensiones son una vergüenza y una violación a los más elementales derechos humanos, si queremos que nuestros jóvenes llenen los aeropuertos para irse del país, o caigan en la desesperación del alcohol, la droga o la cárcel, ¡votemos al doctor Larrañaga! Si queremos que nuestras empresas públicas sigan perdiendo dinero, mal administradas por políticos fracasados blancos y colorados; si queremos que la política sea de parientes y amigos, de políticos que buscan, como hasta ahora, el bien personal y no el de la nación: ¡Votemos a los doctores: Larrañaga, Sanguinetti, Lacalle, Batlle! Si no somos capaces de lograr un cambio en serio, donde nosotros, Pueblo Oriental, Pueblo del General Artigas, asumamos con eficacia, honradez, solidaridad, nuestro propio destino, no se quejemos después. Hay un pueblo humilde, trabajador, solidario, que no puede soportar una nueva decepción, una nueva tragedia de cinco años. Seamos orientales, obreros de nuestro futuro: nosotros tenemos un enorme potencial; no dejemos que aquellos que nos han llevado a la ruina, destruyendo nuestras familias y matando nuestras esperanzas, sigan con su gobierno de pocos y para pocos… Después del 31 de octubre, si nos equivocamos como 5 años atrás, compatriotas, ¡a llorar al cuartito! Le saludo atentamente y al mismo tiempo, le agradezco todo lo que hacen por la libertad y la pluralidad en el país, donde hasta hace pocos años atrás, sólo los poderosos y oligarcas tenían derecho a expresarse. ¡Siga adelante con su auténtico espíritu combativo, en bien de la democracia y la unidad e nuestro pueblo y nuestra América Latina!

JUAN RAMON SUAREZ – C.I. 3.693 574-0

 

«Tristeza merecida»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Narración

Las escuadras blancas se alejan;

con miras a desaparecer.

Y la pobre colorada; ja;

no ve el amanecer.

Gran tristeza merecida por los

ciento y pico de años

tan mal administrados.

 

Los nidos, abandonando van,

como emigración de patos.

Lástima que lo de las plumas,

cortadas o despuntadas; ya no vuelan

cansados de mentir;

ya no ven más votos.

Y se quedan para no regresar jamás;

un adiós les aceleramos, con

descanso eterno y sin mandatos.

 

Una corriente de aire sopla y de frente

en el «Cerrito de la Victoria»

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