De polleras y pantalones
No tiene complejo alguno con Rita Hayworth o Monroe, pero apostaría una ficha a que le gustaría aunque sea por un día, ser una de ellas.
Slip, tacos y un frondoso y pomposo vestido negro es lo que viste en cada una de sus presentaciones.
Nació en Tacuarembó, tigre marca su horóscopo chino y es un escorpiano de pura cepa. No es fácil trasladarse de la República del mate y el fútbol a ser un «divo» dentro de la música uruguaya.
Seguro que no sufre de vergüenza, lisa y llanamente, Dani Umpi.
–Tus trabajos, presentaciones y canciones son muy detallados y meticulosos, ¿tenés tintes histéricos?
–Sí, soy absolutamente histérico y obsesivo. Generalmente los estudios que comencé los terminé. Como estoy muy en el detalle eso me ayuda a poder hacer proyecciones a futuro. Tengo un amigo que es muy gracioso, hace diseño de moda y siempre se imagina cómo va a ser el desfile y no la ropa. Yo soy totalmente lo opuesto.
–He notado ciertos fanatismos a la hora de conversar con los medios, siempre marcando necesariamente tus afinidades o preferencias artísticas y estilísticas, ¿podrías detallarme alguna de ellas?
–Es verdad, soy muy fanático de muchas cosas. Por ejemplo de artistas que tienen como un mundo particular. Son muy dispares y muy diversos y generalmente no tienen relación. Puede ser Joko Ono, Eminem, Marilyn Manson o Xuxa.
–¿Y Gilda, no entra en esta camada?
–Me gusta, claro, no tengo un fanatismo, pero por qué no. Me gusta la cumbia de antes, la de ahora no.
–O sea que no bailarías Mayonesa.
–No, pero me encanta Mario Silva. Siempre digo que èl es uno de los músicos nacionales que más me atrae, al igual que Tabaré Rivero. Bueno, también me gusta Astroboy, Max Capote y Samantha Navarro, entre otros.
–¿Cómo definirías tu música, para así poder explicarle a las personas que no te conocen?
–Y, no sé cómo la definiría, pero siempre es muy pasional y melodramática, en un sentido de disfrute: graciosa, divertida y a la vez me gusta jugar mucho al «divo».
–Y si tuviera que explicarle a mi madre de qué se trata la música de Dani Umpi, ¿qué le tendría que decir?
–(risas) A tu madre, le tenés que decir que es como una especie de mutación entre Rafael y Carmen Miranda, y que a su vez nació en Tacuarembó.
–En la escena montevideana tuviste la oportunidad de compartir varios escenarios de cuño electrónico, ¿esto hace que como solista tengas que ampliar tu espectro artístico?
–Sí, claro, aparte me han hecho música muchos artistas y dj, por ejemplo Federico Deutsch, Nacho Benedetti (Omar), Santiago Tabera o Adrián Rivero.
–En tus presentaciones siempre aparecen performances teatrales y melodramáticas, ¿estudiaste teatro o es simplemente una táctica?
–No, siempre fui muy prejuicioso con el teatro. Lo asocié toda la vida con el fútbol, porque son las dos cosas que no me gustaban, o la murga.
–¿No te gusta la murga?
–No. Mi padre escribía canciones de murga y escuché siempre murga, tuve como un problema porque nunca pude entender claramente el mensaje.
–La incorporación de tacos y vestidos encorsetados para las presentaciones, ¿es como una especie de capricho glamoroso en el que incursionás?
–Siempre fui muy freak y me rodeé de nerds todo el tiempo. Me gusta mucho la ropa, que es de mujer, pero no tanto. No es un plan travesti. Salgo de barba, nunca me maquillo y apunto a lo bizarro del asunto. Tengo mi fetichismo con los zapatos de taco alto. ¡Me encantan los tacos aguja!
–Fetichismo que proporciona cierta seguridad que tal vez por momentos se ausente en un escenario ante muchas personas.
–Totalmente, una seguridad interior. Es como un detalle, por eso entiendo mucho a los «planchas» con los championes Nike. Es una seguridad que no se puede explicar y hasta se tilda de consumista-patológica. Y si esa postura significa ser «plancha», sí, lo soy.
–¿Te sentirías más identificado con la postura «retro» o «punk»?
–Y… las dos.
–Noto que siempre elegís por «de todo un poco».
–(risas) Me gusta lo «retro» pero no la nostalgia, soy de hacer referencia a culturas masivas del pasado. Y sí, es verdad, me gustan las mezclas.
–También proponés en tu discurso cierta amplitud sexual, ¿sos consciente de que eso vende?
–Sí. No creo que el resultado de un show sea sexual por ejemplo. Sí que un show tiene algo de sensual. Es un hombre con ropa de hombre y mujer a la vez, es una propuesta diferente.
–Tenés treinta años, socialmente la situación es distinta, ¿te marcó un antes y un después haber sido parte de la dictadura?
–Era muy diferente, políticamente había como una consciencia más acentuada de la situación en la que estaba el país y de lo que había pasado. Ahora hay como cierto desconocimiento que surge de la nada. Fue muy importante vivir eso, la alegría de volver a una democracia. Tenía amigos que venían del exilio de Francia con los padres y no se podían juntar con los otros niños que eran hijos de militares. Y de alguna forma eso claro que me marcó.
–¿Sentís que juzgan tu propuesta musical e ideológica, teniendo en cuenta nuestra sociedad?
–No, para nada. En una revista leí que el vocalista de La Vela Puerca dijo algo como que yo en otra época no hubiese podido permanecer ya que hoy día sí existe como cierta amplitud a las diferentes manifestaciones artísticas. Yo creo que a la gente le importa poco si sos homosexual o heterosexual, mientras no jodas a nadie, claro está. En cierta forma te aceptan tal cual sos. Y como la gente tampoco sabe si alguna vez va a precisar algo de vos para manguearte, entonces, por las dudas, te aceptan. Ahora, si algún día fallás, o tenés un error, ahí enseguida van a decir que sos un puto de mierda. Creo que funciona más o menos así la cosa.
–¿Qué otras actividades desarrollás aparte de la música para poder subsistir?
–Hago curadurías de muestras de arte, saco fotos, escribo para algunas revistas como Freeway y Pimba sobre arte contemporáneo, y de vuelta: ¡de todo un poco! (risas)
–Para finalizar, si tuvieras que recomendarle un disco o un libro a nuestro presidente Jorge Batlle, ¿cuáles serían?
–(risas) ¡Qué buena pregunta!, es que tengo muchos. Mirá le recomendaría un libro Yo era una chica moderna, de César Aira. Y en realidad le recomendaría tres discos, como para que se descontracture. Primero el último disco de La Tabaré que es un compilado por los 18 años, después Sin restricciones de Miranda y el fabuloso Mechanical Animals de Marilyn Manson. *
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