Tiene la palabra

Una experiencia que me marcó

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Fue en el año 1958, siendo yo una niña de tan solo ocho años, que sufrí la experiencia más traumática e incomprensible, y cuyas huellas dolorosas te marcan para toda la vida. A tempranas horas de la mañana, mi sueño fue interrumpido ante los aullidos de mi perrita, Laika era su nombre, en homenaje a la perra que la Unión Soviética enviara a tan cruel muerte en una nave espacial. Salto de la cama descalza, y veo unos hombres que la agarran con un lazo desde el portón de mi casa, y a pesar de mis ruegos, la introducen dentro de una camioneta azul; también se llevan a rastras un perrito, que ante los aullidos de mi perra y mis desesperados gritos, el pobre animal sale de su casa ladrándole a los malos hombres, quienes no vacilaron ni un instante en atraparlo. El nombre del perrito no lo recuerdo, pero jamás olvidará a Luisito su dueño, amiguito de juegos que vivía frente a mi casa. Luis, por ser el hermano «del medio» (entre tres hermanitos) tenía un problema y fue precisamente el médico que recomendó a sus padres que tuviera una mascota. Las condiciones económicas de Luisito eran de notable pobreza, pero eran honrados y trabajadores, su madre se desempeñaba como limpiadora en varias casa, y su padre era albañil. MI padre, de profesión mecánico, y en momentos que estaba probando un vehículo, fue la brutal agresión que narro al comienzo del escrito, llegando enseguida, se desespera ante lo sucedido en lo que no tenía consuelo alguno. Un vecino le proporciona la dirección de la antipopular perrera (del MSP) en calle Leguisamón. Llegamos primero que ellos, y mientras esperábamos el arribo de los arrebatadores de perros, me introduzco a través de un portón dentro del predio, y veo una gran cantidad de perros encerrados, la impresión que me causó las rejas y la desesperación de los animalitos que al verme, trataban con sus patitas de abrir esas espantosas rejas, cuando el hombre guardián de la perrera se percata, me agarra fuertemente del brazo; la sensación que sentí fue espantosa, un escalofrío corrió por todo mi cuerpo, claro, yo de tan solo ocho años no podía entender que esa horrible sensación sentida era el producto de un total rechazo ante la barbarie, estaba entrelazado: el miedo, el horror y el espanto, y creo que puede decirse también «odio»… ¿Puede un niño de ocho años sentir odio?, supongo que sí, puesto que jamás olvidaré es lúgubre, negativo, y maldito lugar. Cuando llega la camioneta que se había llevado mi perra, los siniestros hombres bajan los canes pateando al que quería escapar; corro hacia mi perrita, pero estos me lo impiden y la traen de arrastro con una cuerda y un largo palo. Mi padre discutió duramente con los hombres de la perrera; yo suplicaba me dieran también el perrito de Luisito, pero negaron la petición, dijeron que tendrían que venir los dueños y pagar la «multa». Mi padre no tenía el dinero para pagar por los dos perros, apenas pudimos salvar la nuestra.

Recuerdo que vine llorando abrazada de Laikita todo el camino, mis padres trataban de consolarme, pero lo vivido por mí en ese triste y lúgubre lugar, me marcaron dejando tristes huellas de dolor imposibles de olvidar y borrar. El perrito de Luis, jamás volvió… A los pocos días festejaron mi cumpleaños, Luis estaba triste, retraído, se abraza de mi perra e irrumpe en un llanto, sale corriendo para su casa, lo seguimos y todos compartimos su dolor. Decidimos vengarnos de la «perrera», y todos los días nos levantábamos tempranito, «armados de piedras», para tirarles cuando ésta pasara, nuestro punto de acción era la azotea de Graciela quien se unió en la noble causa; era una cuestión de honor (pacto de niños). Así pasaban y pasaban los días, hasta que se nos dio una situación increíble, la vemos arribar, y se para de golpe precisamente enfrente nuestro, primero nos asustamos, se bajaron dos hombres y le solicitan a mi padre ayuda, ya que se les había roto; mi padre lo insulta… jamás había visto a mi papá tan enojado, y fue nuestra oportunidad ante la decisión tomada (era una forma de protestar), y una de las piedras dio en el blanco perfecto para nuestra noble y justa causa. Los hombres vieron de donde venían las piedras, y el policía se baja para detener a los delincuentes: Luis, Graciela y yo (ocho años los primeros y yo recién nueve cumplidos). Los vecinos se aglomeraron contra los funcionarios de la perrera, y tallaron en nuestra defensa, fue en Suñer y Capdevilla, casi Vázquez Cores. Enseguida apareció un guinche del MSP y se llevó el maldito vehículo. ¿Fue obra de Dios? No me cabe la menor duda que sí. Un vecino muy bueno, nos trae una revista llamada «Al rojo vivo», allí se realizaba un concurso premiando al lector que escribiera sobre «El héroe del año», entre ellos se citaba: policías, bomberos, y una perra que había salvado un niño. (El nenito había caído a un pozo y gracias a los ladridos, idas y venidas de la perra alertando, rescataron a la criatura con vida). Enviamos nuestra carta, resaltando que policías y bomberos salvaban vida pero percibían un sueldo por ello, en cambio el perro lo hacía por lealtad, amor, y sin pedir nada a cambio. Antes de enviar la carta se la leímos a la maestra, quien nos felicitó y corrigió algunos errores. El problema que teníamos era el miedo atroz que nos causaba el policía de la perrera, y decidimos enviarla con diferentes nombres. Que satisfacción fue la nuestra ¡ya que habíamos ganado el concurso, y si bien no pudimos acceder al premio, los titulares de la revista fueron: «El perro es el mejor amigo del hombre y compañeros leales de los niños, su fidelidad y lealtad son incomparables» – (leer página tres). Nuevamente Dios estuvo presente. Saluda atentamente.

E.B. – C.I: 1.218.045-4

 

El gobierno protege a los obreros

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Esta es una gran verdad y lo voy a demostrar: galletitas danesas, argentinas, chilenas, caramelos, dulces, etcétera, etcétera. ¡Los obreros extranjeros protegidos! Championes de China, Malasia, ropa de Corea, vaqueros del Paraguay, EEUU. telas de la India, Pakistán, mantas españolas, etcétera. Protegemos a esos obreros textiles. Mármoles y granitos de Sud Africa; ayudemos a esos obreros africanos. Pan argentino, vinos de todas partes (de EEUU, españoles, etcétera) aceites. Ayudamos a esas industrias y sus obreros. Platos, vasos, cerámicas, muebles, colchones, jabones, etcétera, etcétera. Ajos de china, morrones de Brasil, papas de Holanda, manzanas, uvas, etcétera. El gobierno ayuda a los campesinos del mundo. Heladeras, cocinas, griferías y todo artículo de construcción, etcétera. Así ayudamos a las fábricas del mundo. Pero todo, todo, esto lo hacían los obreros uruguayos: textiles, zapatos, championes, cerámicas, vidrios, galletitas, vinos, griferías, mármoles, ajos, papas, morrones, etcétera, etcétera. Pero queda demostrado que el señor gobierno protege a los obreros del mundo, todo eso prospera, funciona. Pero nuestras fábricas y obreros se funden. Saluda atentamente.

NESTOR REBELLA – CI: 847.795-8

 

¿Dónde está Alem García?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Estoy sorprendido de que en la lista de posibles colaboradores de un gobierno del Partido Nacional si triunfa el doctor Larrañaga, cosa que dudo, no figure una personalidad de la talla del ex diputado doctor Alem García. Doblemente me sorprende el hecho, dado que he visto a lo lar
go de las principales avenidas, enormes murales del conocido ex legislador del Movimiento Nacional de Rocha, adhiriendo a la causa de «El Guapo».

Conociendo al doctor Alem García, sabiéndolo un hombre de bien y luchador de todas las horas al servicio de los blancos, su ausencia de la lista de «los 39″ me resulta francamente increíble. Mientras gente muy cuestionada en su momento, como la otrora ministra de trabajo doctora Ana Lía Piñeyrúa, de cuya gestión al frente de la cartera no quedó conforme ningún trabajador uruguayo, esté encabezando la lista, el hecho de que el querido y muy respetado Alem ni siquiera la integre, lleva a preguntarse… ¿quién fue el autor de la nómina, la que según ya ha trascendido, ha motivado serios cuestionamientos desde distintas agrupaciones partidarias? Saluda cordialmente.

MARINA VENDITO – CI. 3.990.615-1

 

Me sorprendió gratamente la actitud del inspector Navas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Le escribo desde Argentina, ya que el día 11 del corriente visité su hermoso país, para conocer el sistema carcelario y aportar humildemente nuestra experiencia en las Cárceles de la Provincia de Buenos Aires. Quedé gratamente sorprendido al ver la disposición y buena voluntad del inspector Navas, hacia el cambio y la reinserción social de los internos, junto a mi equipo hemos visitado más de treinta países en distintos continentes y pocas veces, vi el esfuerzo y la tenacidad del personal penitenciario a pesar de los pocos recursos, falta de personal e ineficiencia del Estado en la materia (pendiente) penitenciaria. Ha surgido un nuevo día para muchos internos que desean cambiar no solamente de actitud si no de vidas, y hemos observado que la ONG Vida Nueva Uruguay, presidida por Wilson Brun, ha entendido la visión para la transformación de la República Oriental del Uruguay, comenzando con los más humildes, creo señor Director, que esta ONG al igual que usted, desde este periódico, se están esforzando más allá de sus recursos, para que se oiga una nueva y necesaria voz en su país. Por último deseo agradecer la nota publicada el día 13/10 en páginas 14 y 15 del diario LA REPUBLICA. Quedando a su entera disposición, para cualquier consulta que surja y si en algún momento viaja a nuestra nación no dude en escribirme, para recibirlo como Ud. se merece. Atentamente.

REV. JUAN R. ZUCCARELLI  –   PRESIDENTE, FEDERACION PASTORES DE BUENOS AIRES

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