LA MALA EDUCACION: PEDRO ALMODOVAR CONSTRUYE UN POTENTE ALEGATO CONTRA LA HIPOCRESIA

La sexualidad y la doble moral

No en vano, a fines de la década de los noventa, la reputación del carismático presidente norteamericano Bill Clinton fue seriamente afectada por un affaire con una becaria, que se transformó en un escándalo de proporciones de proyección internacional.

El cuestionamiento público a la conducta del hoy ex mandatario asumió un sesgo cuasi político, porque, de algún modo, fisuró la arquitectura moral del sistema.

Pese a la dogmática actitud de sociedades que conservan fuertes anclajes con un pasado de represión y pacatería, el sexo es un tema cultural que admite diversas lecturas en torno a los límites de la tolerancia y el respeto de los derechos ciudadanos, particularmente en lo relativo a la homosexualidad.

La mala educación, el último filme del talentoso pero controvertido cineasta manchego Pedro Almodóvar, ingresa en el ojo de la tormenta del debate en torno a la diversidad sexual, con su habitual tono osado e irreverente.

Nacido artísticamente al calor del «destape» que detonó tras la muerte del dictador Francisco Franco y su represor modelo político, Almodóvar se transformó en el director español más exitoso de la década de los ochenta.

Sus propios guiones, que destacaron por su originalidad, marcaron el curso cardinal de la primera etapa de su filmografía, que mixturaba el sexo, la marginalidad, el humor y una suerte de estética underground.

El primer reconocimiento internacional le llegó con ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, que constituye un contundente retrato de la sordidez de la periferia urbana.

Su paleta artística adquirió luego matices aún más controvertidos con Matador, tras lo cual, trabajando ya en su productora El Deseo, sorprendió con la revulsiva La ley del deseo.

Sin embargo, su mayor éxito lo alcanzó recién en 1988 con Mujeres al borde de un ataque de nervios, una ácida comedia impregnada de pasiones desenfrenadas, conflictos y paranoias.

Su obra posterior, artísticamente más ambiciosa, retornó al folletín dramático, salpicado de melodrama y sátira: Átame, Tacones lejanos, La flor de mi secreto, Carne trémula, Todo sobre mi madre y Hable con ella.

En La mala educación, el realizador prepara otro infalible cóctel de alta graduación, que contiene casi todos los ingredientes habituales en su exitosa producción: amores prohibidos, sexo, religión, represión, sátira social y música.

El famoso realizador construye una comedia negra de trazo sardónico, que explora los territorios más escabrosos de la condición humana, las pasiones más desenfrenadas y los siempre insondables abismos de la tragedia.

Inspirándose en algunos personajes y situaciones de La ley del deseo  su filme hasta ahora más polémico  Almodóvar transita por los pretiles de un universo masculino y homosexual, cargado de conflictos, secretos, dobles morales e hipocresías.

Empleando una estructura narrativa que se bifurca en dos historias paralelas, el relato discurre entre las tumultuosas vicisitudes de un director cinematográfico que padece un trance de sequedad creativa y un oscuro actor que busca obsesivamente su papel consagratorio.

Almodóvar explora los tortuosos laberintos de la sensibilidad, cuando integra a escena a un cura pedófilo que corrompe a un niño en un colegio religioso, un escritor travesti y drogadicto que aspira a transformarse en mujer, un director de cine homosexual y un enigmático actor inescrupuloso.

Mientras va demoliendo mitos y tabúes, el realizador construye una suerte de tragedia griega a la española, en la cual fustiga ácidamente a la moral dominante y a determinadas modalidades de marginación social aún subyacentes.

Aunque los personajes del filme parecen moverse en un universo cuasi subterráneo y a menudo impregnado de sordidez, comparten las mismas pasiones de un mundo exterior que seguramente cuestiona sus hábitos y conductas.

Pese a que el relato está deliberadamente despojado de alusiones políticas, su ambientación en los autoritarios tiempos del franquismo, admite múltiples lecturas subliminales.

El cineasta fustiga nuevamente a la Iglesia como estructura institucional hermética y aliada del poder, reflexionando en torno al doble discurso de los vicios ocultos y las públicas virtudes.

Nutriéndose de materia prima autobiográfica, Pedro Almodóvar construye un elocuente y desenfadado ensayo sobre la sexualidad, la dicotomía entre la libertad y la represión, la marginalidad, las morales ambivalentes, las pasiones y la tragedia.

El filme, que posee la potencia de un alegato contra la hipocresía, está concebido con el habitual envase folletinesco que caracteriza a la obra del realizador manchego, quien maneja siempre con maestría el humor y la tensión dramática.

Un reparto actoral profesional y solvente, donde sobresalen Gael García Bernal, Fele Martínez, Javier Cámara y Daniel Jiménez Cacho, transforman a La mala educación en una película tan subyugante como controvertida.

 

LA MALA EDUCACIÓN. España 2004. Dirección y guión: Pedro Almodóvar. Música: Alberto Iglesias. Reparto: Gael García Bernal, Fele Martínez, Javier Cámara, Daniel Jiménez Cacho, Francisco Maestre, Juan Fernández e Ignacio Pérez.

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