Cuando el cantar tiene sentido
El multitudinario concierto se denomina «Montevideo canta» y estará signado por tramas cancionísticas veteadas por la hondura y por el humanismo irreprochable de estos cantores y músicos nunca seducidos a las posibilidades de concesiones éticas y estéticas. Muy lejos de eso están estos representantes de la cultura popular uruguaya.
El espectáculo del Estadio Centenario, hoy a la noche, presentará a una manera de andar, un modo de plantarse ante la vida en un mensaje acústico, sonoro y a la vez poético de relatar el mundo y la comarca desde el escenario.
Por supuesto que tanto como Pepe Guerra, Pablo Estramín, Héctor Numa Moraes, el dúo Larbanois-Carrero, Marcos Velásquez, Jorge Nasser, Ezequiel Fascioli, el grupo Cerno y la murga Falta y Resto, tienen un recorrido, un fluir y un influir en la canción popular que se constituye en uno de los motores emocionales de los uruguayos, con canciones que rastrean la noción de colectivizarse para ir del yo hacia el nosotros como medida de crecimiento, de madurez, de rigor y de pintar en el aire la evocación para decir el hoy, el aquí y ahora con voces cargadas de tanta vida: el canto popular uruguayo en voces y melodías en movimiento perpetuo y afirmando el concepto expresado por Violeta Parra: «El cantar tiene sentido, entendimiento y razón»
El espectáculo debió realizarse el martes pasado pero el mal tiempo obligó a su postergación para hoy. Es así que se presentarán ante la Tribuna Olímpica a partir de la hora 19.00, en un festival que seguramente será recordado al igual que aquellos multitudinarios festivales que se realizaron sobre los estertores finales de la pasada dictadura. Sin duda habrán pasajes de alta emotividad, con encendedores y linternas mostrando su luz, por ejemplo cuando Pepe Guerra entone «La albada» o, cuando a modo de cierre todos los artistas juntos sobre el escenario y también la gente, interpreten la emblemática canción del maestro olimareño Ruben Lena «A Don José». Allí estaremos todos, reencontrándonos en el abrazo fraterno, celebrando el rito de la canción de texto y, al mismo tiempo, festejando esta primavera que preanuncia los cambios ineludibles que deben procesarse para la felicidad pública, para que cada uno y todos los habitantes de este territorio oriental finalmente construyamos una nación no sólo libre de, sino libre para, una nación justa y solidaria. Como expresamos el martes pasado, será con todas las banderas unificadas en una sola bandera, la bandera de la libertad, de la dignidad, la bandera de la justicia social, la bandera progresista. La de esta noche será una verdadera fiesta popular y allí habrá que estar. *
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