Tras Nobel, Elfriede Jelinek enfrenta su mayor fobia: la fama

La austríaca Elfriede Jelinek ganó el Premio Nobel de Literatura el jueves pasado por sus controversiales novelas y obras de teatro en las que ataca la violencia contra las mujeres, y también explora la sexualidad y el extremismo político en Europa.

Ahora, la escritora teme que el galardón la convierta en algo que nunca quiso ser: una celebridad.

Nacida en 1946 e hija de un padre de origen checo judío y una madre vienesa, la autora es reconocida por su novela autobiográfica de 1983, «La pianista,» que fue adaptada para el cine en la película «La profesora de piano» de 2001.

Su editor, Alexander Fest, recibió con sorpresa la noticia del premio, pues Jelinek no era considerada como una de las favoritas para el Nobel.

La Academia Sueca, al otorgar el premio a una mujer por primera vez desde 1996, elogió «su flujo musical de voces y contravoces en novelas y obras que con celo lingüístico extraordinario revelan el absurdo de los clichés de la sociedad y su poder subyugante».

Jelinek ha abordado el legado de la era nazi además de las relaciones humanas.

En su obra, los temas destacados son la sexualidad femenina, su abuso y la guerra de los sexos en general, sacudiendo a los lectores con descripciones frías de brutalidad y juegos de poder. Su novela «Lujuria» es una descripción de sexualidad, agresión y abuso.

Jelinek dijo que no acudirá a la ceremonia en diciembre para recibir el galardón porque tiene fobia a las multitudes.

Una figura polémica en su país, Jelinek perteneció al Partido Comunista de Austria de 1974 a 1991. En la actualidad vive en Viena y en Munich y su obra también abarca guiones de películas, el libreto para una ópera y traducciones. *

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