La construcción de la identidad en América Latina
Es un mundo contemporáneo despiadadamente globalizado, la identidad es sin dudas una de las materias más cruciales del debate filosófico.
Este fenómeno atañe directamente a la historia de los pueblos, su sentido de pertenencia, su matriz original y su razón de ser y existir.
No se trata obviamente de un mero reflujo de nacionalismo, sino de la indispensable reafirmación de un conjunto de pautas culturales instaladas en el imaginario de los pueblos.
Esos valores, que son naturalmente intrínsecos, no afectan el proceso de diversidad cosmopolita, que se nutre permanentemente de las corrientes migratorias y las mixturas étnicas.
En el caso concreto de las ex colonias, la emergencia de la construcción identitaria es una suerte de imperativo ético, que nace de la compulsiva necesidad de adquirir la soberanía y la independencia de las potencias conquistadoras de ultramar.
El nacimiento de América latina se operó al calor de las gestas emancipadoras, que trascendieron al fragor de los campos de batalla para instalarse también en el territorio del pensamiento.
Sin embargo, actualmente, los fuertes lazos de dependencia con las potencias contemporáneas y el capital trasnacional, ponen en seria controversia a las propias democracias y la posibilidad de alcanzar modelos de desarrollo realmente sustentables.
En nuestro Uruguay, el debate sobre la identidad adquiere un significado aún más relevante, por tratarse de un país de raíces aborígenes amputadas, que se ha nutrido abundantemente de la inmigración de origen europeo.
En este ensayo, la docente universitaria uruguaya Andrea Díaz Genis interpela intensamente al pasado y al presente, con el propósito de ir decodificando los diversos aspectos de la problemática identitaria de América Latina.
Pese al propósito académico de su producción, este trabajo procura transformarse en una herramienta de interpretación de la realidad, partiendo del minucioso análisis de los procesos que han ido transcurriendo a través del tiempo.
La primera parte de esta obra está dedicada, en lo fundamental, al desarrollo de la identidad narrativa, a partir de la cual la autora intensa determinar su hay realmente una cultura latinoamericana definida.
Partiendo de la noción de «hibridez», la autora va construyendo el corpus de su tesis sobre otro concepto a menudo controvertido, que atañe al «otro» o lo ajeno.
En la segunda parte de este ensayo sin dudas singular, Andrea Díaz propone un novedoso análisis desde la literatura, vinculando la peripecia del continente concretamente a «La tempestad», una de las obras cumbre del genial dramaturgo británico William Shakespeare. En ese contexto, la investigadora uruguaya desarrolla un nuevo debate, centrado en dicotomías shakespeareanas: civilización-barbarie, Ariel-Calibán o Calibán-Próspero.
Incluyendo referencias a autores de la talla de Arturo Ardao y Hugo Achugar, la docente propone un ensayo inteligente y provocador, que articula diversas reflexiones destinadas a interpretar fenómenos históricos y culturales y determinar quiénes somos.
(Editorial Nordam)
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