Cono de sombra
El escritor uruguayo Lauro Marauda ha desarrollado una intensa y prolífica actividad, tanto en su faceta de profesor de Literatura cuanto en su tarea de crítico y creador. Además, ejerce la docencia en su taller literario, ámbito transmite cotidianamente su saber en las diversas técnicas de la escritura.
Marauda ha publicado varios libros, en los que transitó géneros tan variopintos como la crítica, la poesía, el ensayo y la narrativa, ya sea en formato de cuento o de novela.
En «Cono de sombra», el autor trabaja nuevamente la materia creativa, en una selección de veintitrés cuentos que ratifican su indudable oficio de inquieto narrador.
Estos relatos nos conducen -una vez más- por diversas vertientes expresivas, como la fantasía, la parodia, el policial, el drama y hasta el cuadro costumbrista, entre muchas otras no menos elocuentes inflexiones literarias.
Independientemente del tema abordado, la materia prima de cada historia es siempre fruto de una minuciosa observación de la realidad. En medio de esos territorios de ficción, Marauda emerge como un creador sarcástico e inteligente, que salpica sus narraciones con sutiles apuntes críticos y una cuidada utilización de la metáfora.
El primer cuento breve, titulado «Jano bifronte», es un logrado ejercicio de monólogo interior, en el cual un anciano repasa rápidamente un conjunto de acontecimientos relevantes de su vida, mientras busca el complejo e inasible significado del destino en la mera acción de revolear una moneda.
El segundo, «El triturador de sueños», es un relato de corte futurista, en el cual Marauda nos muestra un amargo futuro, supuestamente ideal, de la misma forma que ya lo planteó Huxley en «Un mundo feliz».
La cuarta historia, «Tarde de sol», narra la historia de una muchacha que se escinde de la sociedad escudada tras sus gafas de sol y su aparato de música y que acaba comprendiendo -de un modo por demás amargo- el precio del individualismo y la indiferencia.
La séptima de la historias que componen el cuerpo de la obra, que se titula «Al rojo vivo», es un breve relato que explora con extrema sensibilidad las confusas fronteras entre la vida, el deseo y la muerte. El autor se vale de una sencillez descarnada, para conducirnos pausadamente hacia un raudo e inesperado desenlace.
En tanto, «Obsesión» nos demuestra nuevamente la densa variedad narrativa y discursiva que puede alcanzar Marauda en sus composiciones. En este cuento, el autor trabaja con el recurso de la metáfora, para componer un tejido literario en el que se entrelazan la magia de la sensualidad más extrema, poética y violenta, con el misterio de la creación.
«Los dos tesoros», la novena historia de esta selección de cuentos, es, además de un bien logrado relato policial, una amarga reflexión en torno a la brecha que separa inexorablemente la fugacidad y la vacuidad del mundo material de lo inasible y lo espiritual. Este relato denuncia -desde un ángulo insospechado- la perdida de valores y la decadencia moral que está horadando a la sociedad contemporánea.
Por su parte, en «La puerta corrediza», una vez más Marauda mixtura, con particular sutileza y sin caer en excesos, el más salvaje y a la vez puro erotismo con la fugacidad del tiempo y la inexorabilidad del final.
Las siguientes historias transitan nuevamente los escenarios de la fantasía, una fantasía por momentos deliberadamente absurda pero que el autor logra tornar verosímil, el fatalismo de la vida cotidiana y el más sarcástico humor en torno a algunos íconos culturales ajenos a nuestra idiosincrasia e implantados en el imaginario por la parafernalia mediática.
El autor se nutre también de la cotidianidad en sus formas más sencillas y al mismo tiempo más profundas, proponiendo una vasta variedad de situaciones y personajes que construye con indudable oficio para la creación literaria.
Lauro Marauda propone diversas voces narrativas y explora distintos perfiles psicológicos, poniéndose, a su vez, bajo la piel de diversos personajes, tan ajenos entre sí como a la propia personalidad del autor, que evita caer en la vanidad de retratarse a sí mismo.
(Editorial Rumbo)
Compartí tu opinión con toda la comunidad