Tiene la palabra
El equinoccio de la Justicia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Algún día habría de llegar la primavera. Y como ocurre muy de vez en cuando en la historia de algunos pueblos, ésta que se viene es una primavera anticiclón, una primavera que se instala para terminar de una vez para siempre con todos los vientos que han arrasado y dejado a este país en ruinas, obra magna de tanto gobierno blanquicolorado que hemos debido padecer por décadas. Pues sí, una primavera anticiclón que termina con el viento desolador, que lo frena y lo transforma en una cálida brisa que se instala en la piel de la gente, que se le mete por los poros a todos los uruguayos, para que andemos por las calles como perfumando nuestro paso con olor a jazmín. Y mucho más aún, este tiempo de cambio no sólo hace que reverdezcan los campos, sino que nos transporta a ser parte de la naturaleza misma, y también en cada uno de nosotros comienza a crecer dentro de nuestro pecho aquel retoño de esperanza que guardamos junto al corazón por más de treinta años, para disfrutar, desde ya, la aplastante victoria progresista que está a punto de concretarse. Pero allí no termina todo, y hasta como que de nuestro alma se escapa un resplandor que da luz a nuestro futuro, que hasta ayer nomás fue el más oscuro que jamás vivió nuestro Uruguay. Claro que sí. Por eso, estos días vamos a andar mucho más juntos, codo con codo, dándoles el envión final para que blancos y colorados se vayan para nunca más volver, al tiempo que al mirarnos las caras las notemos como pintadas por la alegría. Y a pesar de tanto sufrimiento, de tanta decepción por tanta politiquería barata, como que hasta el más descreído abre su pecho y deja que le entre un poco de la esperanza que el cambio progresista abriga. Como que las familias divididas y alejadas ya comienzan a soñar con el reencuentro. Como que los jóvenes comienzan a planear proyectos para arraigarse y no excluirse, o pensar que el pasaporte sea su única salida. Como que nuestros mayores anhelan reencontrarse con aquel gran país que ellos mismos edificaron y que la política neoliberal se ha encargado de esquilmar. Aquel gran país que fue la Suiza de América, un país integrado, con un Estado benefactor y un aparato productivo que echaba humo por todas las chimeneas, donde la educación abría las puertas para todos por igual, y donde hasta el más humilde de los uruguayos tenía acceso al trabajo, a la salud y a la vivienda. Hemos vivido el más terrible y largo de los inviernos. Ya todos los sabemos. Se han sembrado las peores tempestades que han arrasado la industria nacional dejando cientos de fábricas cerradas y vacías. Se han cosechado los peores índices de pobreza, de marginación y de desigualdad en el ingreso, que ni siquiera hubiera imaginado el más pesimista de los orientales. Para colmo de males, cada nuevo día nos asombra alguna información de la triste realidad que padecen nuestros niños menores, que en más del cincuenta por ciento vive en la indigencia y al borde de la desnutrición. Más de la mitad del Uruguay del futuro crecerá condenado por las nefastas políticas de los partidos tradicionales aunque éstos ya hayan dejado de gobernar. En cambio, algunos se empeñan denodadamente en conservar este invierno glacial a como dé lugar. Sin ir más lejos, el más destacado representante de este penoso Uruguay que da sus últimos estertores, luego de dormir una larga siesta en el parque jurásico retorna la luz pública atizando viejos fantasmas, desatando los miedos de siempre y azuzando piqueteros que ni siquiera han llegado. Pero, por si no estaba informado el doctor Sanguinetti, se comenta que el 31 de octubre impactará en todas las urnas de nuestro país el más grande de los meteoritos, el de la insobornable voluntad popular, que no dejará ni vestigios de los políticos de su especie. Y para otros, estos últimos días siguen siendo de gélidas contrariedades. El más eximio abanderado en la hora actual de este modelo que fenece, -el mismo que hace muy poco recordaba a Saravia llenándose la boca con sus palabras- ha solicitado un subsidio para solventar sus gastos como desocupado luego de su renuncia. En cambio, sus pares progresistas, en igual circunstancia han hecho otra cosa: han pedido licencia sin goce de sueldo. Una pequeña diferencia, pero de estas pequeñas diferencias se construyen los verdaderos cambios. Y con la mano en el corazón le pregunto, doctor Larrañaga: ¿quién estará haciendo honor con estas actitudes a aquello de «La dignidad arriba y el regocijo abajo»? El propio pueblo blanco, en las urnas, dará la respuesta que usted se merezca. Pero para los uruguayos, como decíamos al principio, esta será una primavera para andar de buenas. Y aunque los conocedores digan que el equinoccio de Libra acaba de llegar a todo el mundo, por aquí recién se asoma. Es así nomás, mal que le pese a algunos. De acuerdo a la latitud de los profundos cambios que comenzaremos a construir, y conforme a la longitud que dichas transformaciones alcanzarán en nuestra sociedad, en este rinconcito del mundo, el equinoccio de Libra, o dicho más claro, el equinoccio de la Justicia llegará a partir del próximo 31. Por fin se acabará la noche interminable de este siniestro invierno. Por fin comenzarán los días largos que llenaremos de trabajo, de honestidad y de solidaridad luego de la victoria progresista. Serán días tibios y luminosos en los que, a cada hora y sin descanso, reafirmaremos nuestro compromiso con todos aquellos que dieron la vida pro este sueño, y que a nosotros tocará hacer realidad para bien de todos, y en especial para mejor de los uruguayos siempre olvidados: los más necesitados.
JOSE MIGUEL GARCIA – CI: 1.210.481-0 – [email protected]
Carta abierta
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En primer lugar quiero darle las gracias al señor Director, por permitirme editar en su prestigioso diario, ya que no escatima, ni recorta comentarios que puedan lesionar la susceptibilidad de algunas autoridades que se sientan afectas o identificadas por esta sana crítica, la misma es de carácter personal sin querer comprometer la opinión de mis camaradas. En segundo lugar quiero pedir disculpas a mis compañeros de trabajo o camaradas, decirles que por este hecho no vayan a pensar que soy un comunista, terrorista o traidor a ellos o al sistema, sino que ya estoy harto de la situación en la que estamos sumergidos social y económicamente, tanto mi familia como el 90% de las familias del personal subalterno, que tiene que sobrevivir en zonas marginadas compartiendo sus días con delincuentes, esos mismos que nosotros tenemos que apresar, sufrir la discriminación de la gran mayoría de la población por ser la esposa o el hijo de un milico y ni hablemos de la parte psíquico-emocional para nuestros seres queridos, que saben que salimos de casa, pero que no tienen la seguridad de que volvamos con vida, a cambio de un salario tan bajo que no alcanza a cubrir las mínimas necesidades. A pesar de que nuestro trabajo sea insalubre en ocasiones lidiamos con enfermos afectados de sida, sin la mínima protección sanitaria -ya que no contamos con ella- y muchas veces por falta de información, si bien nuestra tarea es full time nos pagan por 8 horas diarias, un sueldo ínfimo en comparación a los salarios que percibe cualquier empleado público (UTE, OSE, Antel, BROU), en los puestos más bajos de dichos escalafones, ejemplo choferes, porteros, conserjes, etcétera, sin desmerecer su labor.
Ellos no están expuestos a la difícil tarea del mantenimiento del orden público, ni a enfrentar
se a delincuentes armados en riesgo de nuestra propia vida, al no poder vivir con ese vergonzoso sueldo nos vemos obligados a recurrir como tabla de salvación (a medias) a cumplir más horas contratadas por el artículo 222 de la Ley 13.318 u horas extras, lo que acarrea que estemos más tiempos fuera de nuestros hogares, prohibiéndonos de ver crecer a nuestros hijos, no pudiendo compartir con ellos cosas tan simples pero tan emotivas como un cumpleaños o una reunión en la escuela, por ejemplo, retirar su carné de calificaciones o tener una breve charla con sus educadores y si hablamos de nuestro desempeño en la labor, como podemos estar en vigía como lo simboliza el gallo de nuestro escudo policial, si en ocasiones pasamos casi 24 horas sin dormir, alimentándonos mal, más la presión sicológica que acarreamos de saber que nuestra familia está al acecho y acoso de algún delincuente de la zona en que vivimos. Nuestra labor nos obliga en mínimas de segundo a convertirnos en médicos, enfermeros, parteros, sicólogos, jueces y jefes operativos, sin olvidar nuestro deber como policías el salvaguardar la integridad, la vida y la propiedad de todos los ciudadanos, sin importar que estemos en horas francas o en camino de nuestro hogar para poder ver a nuestros hijos aunque sea durmiendo, descansar un par de horas y volver a la actividad diaria. Aunque todo esto nos cueste o tengamos que pagar con nuestra propia vida para defender los derechos antes mencionados y las instituciones mismas. Si bien nuestro servicio es esencial para la ciudadanía en genera, también tendría que haber un parate, ya que si bien nuestra solemne Constitución dice que todo ciudadano es igual ante la ley, nosotros sabemos que no es así, por la cantidad de leyes especiales, disposiciones, decretos que están establecidos para todas las Fuerzas lss que nos vedan y nos separan de la Constitución y del resto de la población. Lo único que se nos permite es el voto artículo 77 de la Constitución, se nos prohíbe cualquier acto público o privado que sea de carácter político, también se nos prohíbe el derecho a tener un gremio el cual nos represente, defienda y exija nuestros derechos, como los demás empleados públicos inclusive los considerados servicios esenciales como los funcionarios de la Salud. Al carecer de la posibilidad de agremiarnos ¿a quién, cómo y cuándo? podemos exponer nuestras inquietudes y necesidades, si es por los mandos naturales serán o no recepcionados quizás hasta una sanción tengamos como premio e inclusive ser excluidos de las filas policiales y si son oídas en ocasiones están tan limitados e ignorados como nosotros.
Lo lamentable de todo esto, es que existimos como ciudadanos cuando se aproximan las elecciones nacionales, allí quieren nuestro voto, nuestra aprobación y nos pisan como peldaños de una escalera la cual los conduce a la cima y si no encuentran nuestro apoyo nos tildan de corruptos, de desleales o que tuvimos problemas con la ley. Quisiera que hagan un poco de memoria y recuerden qué ministro del Interior, trabajó, luchó y defendió a sus funcionarios y cuando lo hizo a causa de un operativo con trascendencia internacional, de una forma muy elegante fue reemplazado y jamás se le dio protagonismo a nivel de gobierno como castigo. El resto de los ministros que hemos tenido en los últimos 20 años lo único que sabían de nosotros, los policías, es que vestíamos uniformes azules, no se han preocupado de saber cuáles eran nuestras necesidades, ni como funcionarios (falta de armas, uniformes, equipos de comunicación, etcétera) y mucho menos lo que precisábamos como seres humanos, es decir queremos sueldo dignos, no canastas ni tiques alimentación como limosna, queremos que nuestro trabajo sea valorado y como tal bien remunerado. Sé que nuestro Ministerio no es un ente recaudador, pero me pregunto si no hay seguridad podrá haber inversionistas que apuesten a un país sin ella, y los turistas vendrán y los mismos contribuyentes ¿qué opinan?. Soy policía por decisión, elegí esta carrera como profesión y la amo; como profesional quiero ser reconocido y respetado, al igual que mis camaradas tanto administrativos, especializados, técnico y sin olividarme de los que han pasado a retiro luego de haber dado, sí dado, 30 años de sus vidas a esta noble y sacrificada función y hoy tienen que estar cuidando coches para poder comer, ya que su jubilación es de miseria, en ella se contabiliza solamente el sueldo base unos $1.400 aproximadamente y algunos artículos que significan unos pesitos más, las horas trabajadas por contratación del servicio. Art. 222 a los contratantes por hora hombre, efectivo con can, efectivo con equino, con arma larga, móvil, y la diferencia que no es volcada al funcionario actuante ¿adónde va? Al mantenimiento del Instituto se supone que no, en la Rendición de Cuentas se prevé la alimentación de los animales, armamentos, uniformes y la flota automotriz. Tampoco me quiero olvidar de aquellos camaradas que se han suicidado por vergüenza de no poder mantener a sus familias luego de su retiro como policías. Mi intención no es dramatizar, pero saben cuántos de nuestros efectivos llegan al desequilibrio mental o atentar contra su integridad física o la de sus seres queridos a consecuencia de la gran presión que se padece, quién puede soportar después de haber dedicado tantas horas y años al trabajo y no poder llegar a tener a sus familias en un mínimo bienestar económico. Señores políticos, futuros y actuales gobernantes no intenten captar nuestro voto endulzándonos los oídos con hermosas promesas, que ya hemos escuchado en otras oportunidades y han quedado en eso, en puras promesas.
Como ya lo mencioné antes soy policía por elección, quiero al instituto policial y a lo que aspiro para mis camaradas, para mí y las próximas generaciones de funcionarios es tener una policía reconocida en su labor como profesionales que somos y con salarios acorde, no tener que recurrir al servicio contratado por el artículo 222. Para poder sobrevivir, ello tendrá beneficio no solo la familia policial, sino toda la ciudadanía, de esa forma podríamos cumplir en un 100% nuestro cometido, estar siempre alerta, como es debido. A mis camaradas y a los de todas las armas cuando hagan uso del único derecho cívico que nos permiten es decir votar, háganlo con total responsabilidad y conciencia, los cucos ya no existen y de este futuro gobierno va a depender nuestro bienestar porque la Policía y las FFAA, guste o no, siempre van a existir en defensa de la ciudadanía y sus derechos. Señor director agradezco nuevamente por el espacio que me ha brindado para poder expresar algunas de aquellas cosas que me inquietan y que por otros medios me es imposible hacer.
UN POLICIA EJECUTIVO
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