Murió Richard Avedon, fotógrafo de la moda
En 1993, con 70 años, Richard Avedon publicó su autobiografía (An Autobiography- Richard Avedon, Randon House, Nueva York, edición gran formato, cuatro quilos, dos páginas de texto y 400 fotografías). De inmediato el Whitney Museum le consagró una retrospectiva, preanuncio de otras futuras (Metropolitan de Nueva York y National Gallery de Washington, 2002).
Avedon procede de la moda, creó la moda y estuvo de moda. Entre las primeras tomas, en las que hacía posar a su joven hermana Louise, y las más recientes, se produjo un distanciamiento progresivo de la composición convencional y un interés creciente por determinadas modelos (morenas de cuello largo que irradian serenidad, Coco Chanel, Audrey Hepburn) pasando del estudio a la puesta en la calle. De las carátulas de Harper´s Bazaar, Vogue, Egoïste pasó en exclusividad a The New Yorker, en la cual ningún otro fotógrafo podía publicar mientras él estuviera allí.
Nada fue accidental en Avedon. Hasta su espontaneidad fue calculada. Desde los libros a los catálogos y el diseño de las exposiciones. Por detrás estaba Alexey Brodovich, diseñador gráfico de Harper’s Bazaar. Pero no se sujetó a su influencia. Su producción revela a un fotógrafo inapresable. Por un lado, se inclinó, hasta la condescendencia, ante ricos y famosos, aquella fauna especial que adoró Andy Warhol. Por otro, indagó en el país profundo. Sus retratos son inconfundibles. Derivan del fotomaton tipo pasaporte y de la literatura de los años cincuenta. Aniquila el fondo, siempre blanco, que le permite la concentración en el paso del tiempo sobre un cuerpo, como en el caso de la degradación física de su padre.
El antecedente más notorio de Avedon es Cecil Beaton, el fotógrafo de la corte británica, del teatro y cine. Avedon fue encarcelado en una de las manifestaciones contra la guerra en Vietnam y dejó desgarradores testimonios de las víctimas del napalm, colaboró con su amigo James Baldwin e introdujo el retrato de grupo en The generals of the Daughters of the American Revolution, 1963, así como In the American Wets, 1985, seleccionó a desempleados, mineros, vaqueros, alcohólicos y drogados. La deuda con los realizadores cinematográficos (Dreyer, De Sica, Antonioni, Bergman) fue importante para obtener la fluidez plástica y captar la dimensión social y cultural de la moda, figuras recortadas donde se elimina todo lo accesorio («Debe ser algo que tiene que ver con mi miopía, aseveró, los detalles de fondo siempre me distrajeron. Demasiada información irrelevante»). En 1957, Fred Astaire se inspiró en Avedon para el protagonista de la comedia musical Funny Face. *
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