Reaparición de la serie negra
Era difícil creer que la refutación vendría a vuelta de correo, con esta «La extraña desaparición de Lorna Mac Kay». La crítica también entrevió una escuela en los actores; tampoco pudo adivinar que era la escuela de teatro «Anglo Ombú», de Ricardo Beiro y Ana Pañella.
Dos obras en cartel el mismo año no es frecuente entre nuestros autores; y así como hay que considerar al Old Mazz como un nuevo teatro, y no sólo como un restaurant de excelente cocina casera, a cargo de la señora Mazza, hay que considerar a Javier Mazza y Christian Zagia como dos nuevos dramaturgos. «La extraña desaparición de Lorna Mac Kay» pertenece al género de la parodia de la novela policial. El modelo es Raymond Chandler, con su dejo de superioridad literaria y sus detectives cansados; algún personaje tiene un toque de Woody Allen de «Aspirina para dos», que también era una parodia, y hay otro poco de «Psicosis», de Hitchcock. A Marlowe lo sucedieron, en diminuendo, el Travis Mac Gee de John D. MacDonald y Columbo en la televisión; a Chandler siguieron James Hadley Chase y Mickey Spillane.
Todos ellos tenían ya algo de parodia; quizás el paradigmático Humphrey Bogart era ya una parodia de sí mismo, como lo sugirió en la escena Alberto Félix Alberto en uno de los episodios de «Lulú ha desaparecido», donde Bogart es homosexual y travesti. Entre nosotros, Jorge Elías, que tiene puntos de semejanza con Mazza y Zagia, parodió con gran habilidad y similar sentido crítico las seriales norteamericanas en «Â¡Locahisto… como en las películas!». El argumento de «La extraña desaparición de Lorna Mac Kay» es ingenioso. Mazza y Zagia colocan pistas falsas, sugieren culpabilidades, insertan interludios engañosos; todo estallará como una burbuja en el sorpresivo desenlace. La dirección de Zagia muestra que las escenas de la pieza, que parecen reclamar un ámbito mayor que el de «Old Mazz», tienen buen armado y resolución; el total es divertido, excitante y plenamente satisfactorio. Hay un muy notable apoyo de la interpretación: Carlín, como actor invitado, hace una interpretación deliciosa del pintor homosexual Benny DeLadier; Javier Mazza como el protagonista Paul Mac Kay está impecable, Gerardo Rojas compone a la perfección el detective Víctor Logan, heredero de Bogart y de los detectives de la «serie negra» y Mariana Pagani, que ya actuó en «Arpías», muestra a la vez su belleza física y su buen arte de intérprete.
LA EXTRAÃA DESAPARICION DE LORNA MAC KAY, de Javier Mazza y Christian Zagia, con Javier Mazza, Carlín, Gerardo Rojas, Mariana Pagani y Natalia Quinteros. Luces de Román Varela, vestuario y maquillaje de Selva Fernández, dirección general de Christian Zagia. En Old Mazz, 21 de Setiembre 3090. *
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