Gilberto Gil: embajador cultural
Faltan cinco meses para que se inaugure el año de Brasil en Francia. ¿En qué punto se encuentran los preparativos?
-El trabajo se ha intensificado en las últimas semanas. En total hubo 800 proyectos presentados en los ámbitos de las artes plásticas, música, danza, cine y otros. Una comisión eligió entre ellos a un centenar y el proceso de selección continúa. Paralelamente, grandes empresas brasileñas participan en este proyecto y se asocian con firmas francesas para llevar a cabo su propio programa, que no sólo abarcará París sino otras ciudades francesas.
-Desde el punto de vista económico, ¿el gobierno brasileño ha previsto ya recursos suficientes para financiar este evento?
-Garantizamos que este proyecto tendrá lugar como está previsto. El gobierno federal brasileño pondrá a disposición los recursos necesarios pero hay dos aspectos que se deben subrayar: Primero, recurso no quiere decir sólo dinero, también los hay técnicos y humanos. En segundo lugar, el gobierno está buscando recursos en el sector privado, en las empresas de turismo y en cada una de las secretarías estatales de Cultura y Turismo, desde Ceará (noreste) hasta Rio Grande do Sul (sur) para financiar el año de Brasil.
-Este acontecimiento será una oportunidad de estrechar lazos culturales pero también de fomentar el comercio bilateral. ¿Cuáles son realmente los objetivos de Brasil?
-Francia tiene un interés particular en intensificar las relaciones con Brasil en el ámbito político y cultural. El año de Brasil en Francia será un momento de gran convergencia en este proceso.
Desde el punto de vista político, la invitación del presidente francés Jacques Chirac al presidente Luiz Inácio Lula da Silva para que venga a Francia el próximo 14 de julio para asistir a la fiesta nacional francesa nos parece muy importante. Es un gran honor que ha dado una mayor dimensión a este evento.
Aprovechando la presencia de Lula en París se prepararon una serie de seminarios y debates sobre las posibilidades de intercambio comercial entre ambos países.
-¿Cuál ha sido la finalidad de su viaje a Francia en estos días?
-En los últimos cuatro días he participado en reuniones con el comisario francés del evento, Jean Gautier, para discutir los últimos ajustes, evaluar la participación de los dos gobiernos y de los diferentes sectores empresariales. Además, he conversado con el alcalde de París Bertrand Delanoe sobre la participación de la capital, que va a ser muy intensa. El programa estará listo antes de que acabe el año y volveré a París dos veces antes de marzo. Nos gustaría que el último encuentro preparatorio de febrero se celebre en Brasil y a él asista mi homólogo Renaud Donnedieu de Vabres.
-Por último, dos años después de su llegada al ministerio, ¿cómo concilia su lado político con su faceta artista?
– Me ha resultado bastante fácil. Mi función ministerial se vio favorecida por mi relación previa con el público. Hubo ciertas reservas al inicio sobre todo en los círculos políticos, pero ahora se han superado y creo que mi gestión es considerada útil. *
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