La otra mirada cinematográfica
La película iraní Las tortugas pueden volar, del director Bahman Ghobadi, ha ganado la Concha de Oro del Festival de San Sebastián. Trata las vivencias en un campo de refugiados kurdos, entre Irán, Irak y Turquía, donde este pueblo vive en condiciones inhumanas desde hace décadas.
El palmarés de esta edición del festival donostiarra dejó sin premios a las películas latinas, siendo el filme argentino Bombón. El perro, de Carlos Sorín, el que recibió un único premio menor, el que otorga la crítica internacional.
Mientras, Ulrich Thomsen y Connie Nielsen han logrado las Conchas de Plata a las mejores interpretaciones. Thomsen por su trabajo en el filme danés Brothers y Connie Nielsen por su papel en la misma película. El Gran Premio Especial del Jurado fue para la película Sueño de una noche de invierno, de Goran Paskaljevit.
El Jurado otorgó el galardón a este filme «por el modo en que evoca las trágicas consecuencias de un conflicto civil a través de la relación entre un superviviente y una niña autista», como leyó el presidente del Jurado, el escritor peruano Mario Vargas Llosa.
El premio a la Mejor Dirección recayó en la cineasta china Xu Singlei por el filme Carta de una desconocida, mientras que la única película latinoamericana que obtuvo un galardón fue la argentina Bombón, el perro, de Carlos Sorín, que fue distinguida con el Premio Especial de la Crítica.
Excepto estos dos galardones, algo polémicos, el palmarés de esta edición hizo coincidir, por primera vez en los últimos años, a la opinión del Jurado con las quinielas de la crítica y la opinión del público, que habían aplaudido con fuerza tanto a la Concha de Oro para Las tortugas también vuelan, que dio la sorpresa en la última jornada de competición, como los premios conseguidos por Omagh, y Sueño de una noche de invierno, las otras dos favoritas.
Vargas Llosa, presidente del Jurado, explicó que todos los galardones se habían decidido por mayoría. «Todas las decisiones han sido muy discutidas, aunque siempre dentro de un ambiente de cordialidad, He oído bastantes aplausos y poquitos silbidos en la lectura del palmarés», señaló Vargas Llosa, quien comentó respecto a la Concha de Oro para Las tortugas también vuelan. «Esta película nos ha conmovido a todos, no sólo por las condiciones terribles en las que se ha filmado, sino también porque esta historia nos ha impactado, ya que, a pesar de la tragedia que cuenta, está cargada de humanidad, poesía e, incluso, humor».
El hecho de que en el palmarés no haya ninguna presencia ni española ni latinoamericana le hace decir al presidente del jurado: «Ningún premio se ha dado por criterios de país, lengua o cultura. Ninguna ha representado nada más que ella misma. El objetivo siempre ha sido la película».
El director del festival donostiarra, Mikel Olaciregui se congratuló de que este año, el palmarés tuviera un final feliz. «Si por final feliz entendemos que el jurado haya coincidido con la prensa y el público. Pero un final feliz es el elevado nivel de las películas exhibidas, como lo demuestra el hecho de que la gran mayoría de los filmes en competición han conseguido distribución, no sólo en España, sino también fuera».
Olaciregui comentó que en la Sección Oficial ha habido «grandes nombres y nuevos valores. Y estos nuevos valores se han impuesto en el palmarés, como es habitual. Aunque hay nombres como el de la actriz Connie Nielsen que ya ha hecho sus pinitos en Hollywood».
El hecho de que el palmarés esté cargado de filmes comprometidos con la realidad social de nuestros días le hace decir a Olaciregui. «Al hacer la selección no buscamos un tema concreto, pero cuando la tienes hecha ves que hay temas recurrentes, que son las grandes preocupaciones del ciudadano de la primera mitad del siglo veinte». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad