Quisiera ser grande
Jennifer Garner es una actriz que parece estar desafiándose permanentemente. Ha sido, más que nada, reconocida a nivel popular por roles de un carácter si se quiere duro o de heroína (Alias, la serie televisiva, donde caracterizaba a una agente de la CIA; o la baby-girl de las cornisas partenaire de Daredevil), y a la vez, directores prestigiosos como Steven Spielberg -por ejemplo- le han convocado puntualísimamente para la recordada Atrápame si puedes.
Si hay una cierta tendencia a la diversidad en Jennifer Garner, pues es más que comprobable desde que arrancó en algún comedia de tono zafado al promediar los años noventa. Ahora, aparentemente, vuelve a la superficie de comedia más bien light y edulcorante, más bien previsible y superpoblada de lugares comunes y casi un plagio de Quisiera ser grande (aquella inolvidabe con protagónico de Tom Hanks) que viene a ser su reciente Si tuviera treinta, de Gary Winick.
Si la actriz, o algún productor ebrio, por decirlo así, pretendió con esta historia -que puede tirarse tranquilamente por el inodoro- transformar a Jennifer Garner en una versión de Julia Roberts se equivocó de cabo a rabo. No da la talla y, en rigor, la Garner en todo caso para abordajes de otra índole.
Si tuviera treinta, pues, propone la historia de Jenna Rink, una preadolescente que en su cumpleaños número 13 inesperadamente cumple su más caro deseo: transformarse en una mujer de treinta años, decidida y bellísima, dueña de sí misma y con un control emocional que parece haber dejado muy atrás a la chica tímida de entonces. En rigor, a partir de la transformación que permite la fábrica de sueños (Hollywood), Jenna Rink (Garner) interiormente no se sabe. Así acudirá a la búsqueda de su viejo amigo (el notable Mark Ruffalo a quien ya viéramos en gran performance en En carne viva, de Jane Campion) y, sí, desde luego que sí, siempre el amor es más fuerte aunque el muchacho esté a pocos días de contraer matrimonio.
Todas las convenciones, todos los lugares comunes, todos los tics, todas las presivilidades las acumula un guión escrito a los porrazos. Es tan pobre en matices, en tonalidades, en ambientaciones que solamente el gran compromiso de la dupla Garner-Ruffalo salvan del absoluto desastre a esta comedia menor y harto descartable. Terrible, sí. *
SI TUVIERA TREINTA (Going on 30, Estados Unidos, 2004). Dirección de Gary Winick. Guión de Josh Goldsmith, Cathy Yuspa, Rita Hsia, Niels Mueller. Elenco: Jennifer Garner, Mark Ruffalo, Kathy Baker, Samuel Ball, Mark Patrick Gleason, Judy Greer.
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