EL CINE DE PORTO ALEGRE PODRA VERSE DESDE HOY EN LA LINTERNA MAGICA

Desembarco del cine brasileño

La muestra, organizada por el Area do Audiovisual de la Prefeitura de Porto Alegre, Casa do Cinema de Porto Alegre y Cinemateca Uruguaya, con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay, la Intendencia Municipal de Montevideo y la Embajada de Brasil, estará acompañada por una delegación que incluirá, entre otros, al animador Guerra y la productora Luciana Tomas.

Durante años el cine nacional en Brasil se estructuró sobre el eje Rio-São Paulo. Los grandes laboratorios se instalaron en esas ciudades, y el centro de distribución y los organismos nacionales también funcionaron desde los años 40 en ambas metrópolis. En la década del 70, sin embargo, se produjeron algunas novedades y comenzaron ciertos cambios. El Festival de Gramado, en Rio Grande do Sul, convocó y premió al cine nacional, y allí aparecieron filmes realizados en Porto Alegre.

En los años ochenta, ese cine gaúcho estaba mostrando ya síntomas de creciente vitalidad. Más cercano al espectador uruguayo que otras manifestaciones culturales brasileñas, ese cine fue en Montevideo un descubrimiento en la primera muestra que tuvo lugar en Cinemateca a comienzos de 1993.

Realizadores como Nelson Nadotti, Carlos Gerbase, Werner Schunemann, Sérgio Silva, Tuio Becker o el excelente animador Otto Guerra se hicieron notar entonces, y el contacto con ellos se mantuvo en muestras y festivales posteriores.

Ahora llega esta muestra de cine de Porto Alegre centrada en dos de sus principales creadores (el animador Guerra, Jorge Furtado que fue una de las revelaciones del reciente Festival Internacional), más el añadido del largometraje Invierno (1983) de Carlos Gerbase, que fue hace dos décadas uno de los iniciadores del movimiento. Guerra y Furtado requieren, por otra parte, una presentación especial.

Quién es quién: Otto Guerra

Filmando en diferentes direcciones, Otto Guerra ha combatido largamente por el cine brasileño de animación. Como muchos otros, comenzó su carrera en un curso de dibujo animado del argentino Félix Follonier. Cinco años más tarde, en 1978, abrió su propia compañía productora para hacer comerciales. Ha colaborado en las comedias de golpe y porrazo del grupo Os Trapalhoes, y también ha producido filmes institucionales para el Ministerio de Salud Pública de Brasil. Al mismo tiempo ha desarrollado un estilo innovador y creativo en sus trabajos más personales. Su western animado Gay rock y Hudson llegó a adquirir en Brasil un estatus de culto. El paso del tiempo no ha amortiguado su entusiasmo. Hace no mucho tiempo afirmó: «Estamos en un giro. Los gráficos por computadora han significado un gran cambio para el cine, como el paso del mudo al sonoro. Esto ha sido particularmente dramático para el cine de animación, desde que trabajamos con técnica pura». En sus más de veinte años de carrera, Otto ha vivido algunas experiencias fascinantes. En 1991 viajó con un grupo de brasileños a São Tomé y Principe, en la costa de Gabón, para rodar un video encomendado por el Banco Mundial para una campaña contra la malaria. Todos enfermaron, y nadie vio el video en la isla, porque todavía no había televisión. En realidad, ni siquiera había electricidad. Sin embargo, afirma Otto «eran los tipos más felices que he conocido».

Quién es quién: Jorge Furtado

Los grados de humor, inventiva, desenvoltura e imaginación cinematográfica desplegados por Jorge Furtado en los dos largometrajes suyos que se vieron a comienzos de este año en el Festival Un Cine de Punta y más cerca en el Festival Internacional del Uruguay, Hubo una vez dos veranos y El hombre que copiaba constituyeron para mucho público el descubrimiento del director.

Nacido en Porto Alegre en 1959, Furtado tenía una extensa carrera previa como cortometrajista, e incluso había ganado un Oso de Plata en esa categoría en el Festival de Berlín con su filme Ilha das Flores (1990). Sus dos largos, también apoyados por la Casa do Cinema de Porto Alegre, constituyeron otro paso adelante en su carrera, y la confirmación de un talento cierto.

El jueves pasado se entregaron en Río de Janeiro los premios de la Academia Brasileña del Cine, que pretende ser el Oscar del cine brasileño. Allí El hombre que copiaba de Furtado, que será uno de los filmes vedette esta semana en La Linterna Mágica, arrasó con todos los premios: Mejor Filme, Mejor Director, Mejor Montaje (Giba Assis Brasil), Mejor Actriz (Luana Piovani), Mejor Actor (Pedro Cardoso), derrotando al favorito, Carandirú de Héctor Babenco que tenía en su favor haber llevado casi cinco millones de espectadores a las salas.

Los premios fueron recibidos por el actor Lázaro Ramos, que representó a Furtado, quien no pudo viajar a Rio de Janeiro por estar en los trabajos de finalización de su nuevo largometraje, Meu tio matou um cara. En la ocasión Lázaro agradeció a Jorge «por haberme dado la oportunidad de besar en la boca y no tomar un arma, como es común a los actores negros en el Brasil». Este mes El hombre que copiaba se estrenará en Estados Unidos, un hecho inédito para una producción gaúcha de Porto Alegre.

El hombre que copiaba, y los dos largometrajes previos de Jorge Furtado, el nuevo gran realizador del cine brasileño (Anchietanos y Hubo una vez dos veranos) integran la Muestra Desembarco de Porto Alegre en Montevideo Todas las exhibiciones serán en La Linterna Mágica. *

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