Luna paraíso

Esta nueva novela del autor uruguayo Juan Scuarcia, nos introduce  de forma sutil y mágica  en un universo pródigo de aventuras, más allá de cíclicas historias cotidianas y de repetidos rituales.

A través de una prosa poética en la cual el escritor va desgajando lentamente ricas metáforas que conforman poderosas imágenes literarias, «Luna paraíso» narra la historia del entrañable amor entre dos hermanos  Daniel y Raquel  quienes, ajenos a la frialdad y la indiferencia de unos progenitores emocionalmente distantes e irresponsables, escapan a una situación tan impensada como peligrosa.

Daniel tiene una relación muy especial con Raquel, quien, debido a un desdichado accidente cuando era niña, perdió el movimiento de sus miembros y prácticamente la capacidad del habla.

Los padres  Marcelino y Verdún  son seres distantes, que no conocen otra estrategia de acercamiento a sus hijos que gastar considerables sumas de dinero en ellos, en lo que es naturalmente una interpretación errónea del afecto.

Desde el comienzo de este relato, podemos apreciar que la distancia no es únicamente hacia los hijos, sino que, bajo la cuidada apariencia de pareja consolidada, se oculta una oscura trama de infidelidad que no tardará en eclosionar.

Abrumado por el peso del secreto amante de su madre, con quien la mujer planea marcharse, Daniel enfrenta además el dolor de que su hermana Raquel haya sido recluida por orden materna en una clínica para discapacitados, lejos de los amorosos cuidados del joven.

Con su armónico mundo desmoronándose, el protagonista de esta novela descubre, además, que su progenitora ha retirado una abundante suma de dinero depositada en una cuenta familiar, quizás para financiar la «huida» de su hogar.

Sin meditar demasiado, Daniel asume el papel de salvador de su frágil hermana, y la rapta de la clínica en la cual la ha recluido, apropiándose también el dinero que su madre retiró.

Un viejo marinero, cansado y soñador, ofrece a los hermanos su ayuda para cruzar el océano desde Italia hasta Uruguay, país natal que sólo recuerdas por dispersas imágenes de la infancia.

La primer escala en su azaroso viaje es una recóndita isla, deshabitada y casi inaccesible, en la cual el solidario hombre de mar, sobreviviente de incontables y duras travesías y tiene una especie de refugio.

En este paraje perdido en la inmensidad del planeta y rodeados únicamente del aroma y el rumor del mar, los hermanos logran encontrar el «paraíso» tan anhelado, alejados de los problemas y las intrigas de su progenitores.

Daniel puede allí profundizar su relación con Raquel, en peculiar vínculo de comunicación que discurre por senderos intangibles, más allá de la comprensión del mundo exterior.

Los hermanos inventan un intimo lenguaje de miradas, gestos apenas insinuados y una suerte de telepatía, que les permite transmitirse su amor y su afecto.

El marinero, un hombre duro, curtido por la soledad y la angustia de la vida en alta mar, revive viejas memorias de sus hazañas pasadas, para sumergir a los muchachos en un mundo que siempre creyeron únicamente reservado al terreno de la fantasía literaria. De esta forma, los tres personajes se van nutriendo mutuamente de afecto y comprensión.

Mediante su afinada pluma, Juan Scuarcia construye otros universos humanos lejanas a sus atribulados seres, en un itinerario existencial a menudo poblado de conflictos.

El autor exhibe una prosa rica pero no abrumadora, en la cual las imágenes emergen como de un manantial, pero siempre sabiamente dosificadas.

Más allá de la mera peripecia de los protagonistas, el narrador rescata personajes anónimos, que en algunos casos no participan mayormente de la trama de la novela, pero que están allí para infundir cotidianidad y para enriquecer los paisajes en los cuales se desarrolla la acción.

«Luna paraíso» condensa en su obra emociones compartidas y valores lastimosamente devaluados, en una sociedad contemporánea que asiste a una grave crisis espiritual.

(Ediciones Ideas)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje