Tiene la palabra

El legado de Federico Mertens

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Muchas veces pensamos que las tenemos y/o sabemos todas. Craso error. Ayer, en casa de mi hija Elena, hurgando en su biblioteca, un libro único. Fabuloso. Lo estoy devorando.

«Vida y obra de Federico Mertens» un grande del teatro rioplatense (Jorge Arias), editorial Arca.

Siempre me gustó leer, escuchar historias de vidas. Esta es la historia. ¡Qué historia! Estoy impactado. Siempre le he dicho (le consta), que usted doctor Fasano, escribe como los dioses.

Ahora lo entiendo todo. Su prólogo, lo dice todo, «Légole a mi nieto Federico, la misión de ser escritor…». Créame. Cumplió con creces este legado. Creí que lo conocía a usted. Recién ahora puedo comprender (una millonésima), su multifacética trayectoria. ¡Qué historia la de su familia antecesora! ¡Cómo la describe usted!

Al lector (los orígenes) la familia… Realmente, el embrujo de la escena. Nunca había leído algo semejante a…. «Ha hecho obra, obra, revolucionaria, arte social subversivo…» (J. Arias). Sí, usted puede estar orgulloso de su querido abuelo. Pero… él puede estarlo con usted. El resto de los personajes… su familia, también, cada uno y cada cual una apasionante historia. Hace 4 horas ininterrumpidas, estoy leyendo… Mi sincera admiración. Muy pocas veces un legado se puede cumplir al pie de la letra.

Atentos saludos

CARMI RAUCH

 

El mundo de los eunucos: Drama para 6 mil millones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Es muy difícil escribir sobre la economía de grandes proporciones, como la economía regional o mundial. Sin embargo hay fenómenos que son fáciles de comprender, por repetidos y porque responden a una lógica simple. La sociedad humana es cada vez más consumidora de energía y una de las principales fuentes, todavía, es el petróleo y, detalle muy importante, éste es un recurso finito, con su volumen y sus días contados.

El país mayor consumidor de energía del mundo es Estados Unidos. Es fácil también comprender que sus dirigentes traten, por todos los medios, de asegurarse el suministro de tan vital elemento. Y «todos los medios», incluye algunos por demás conocidos y usados como el sometimiento por la fuerza de las armas, de los territorios en los cuales existen yacimientos.

Hasta aquí las cosas son tan obvias que parecería innecesario volver sobre ellas. Es a partir de este razonamiento no obstante, que llegamos también a otras conclusiones.

Estados Unidos es el mayor consumidor pero no el único. Europa debe ubicarse en el segundo lugar, luego Japón (el sudeste asiático) y después, todavía una serie de importantes naciones cuyo desarrollo (al igual que el de todas las demás), va en directa proporción al consumo de energía y de petróleo. Al fin y al cabo, el mundo entero se ve seriamente afectado por cada dólar que aumente el precio del oro negro.

La guerra de conquista y ocupación por las existencias petrolíferas en Irak ha provocado el aumento del precio del petróleo al doble en pocos meses, llegando a la histórica cifra de los 50 dólares por barril. Nuevamente el Imperio subestimó la capacidad de respuesta de un pueblo agredido, y lo que se pensaba iba a ser un paseo y una demostración de nuevas tecnologías de guerra, se ha convertido en un pantano.

Lo que no se comprende y menos se puede aceptar, es la indolencia por parte de los más diversos gobiernos del mundo, que se limitan a constatar pasivamente cómo se ven afectadas sus economías (hoy ya se reconoce que el crecimiento a nivel mundial ya está siendo afectado), sin siquiera hacer un gesto de desconformidad. Mucho más que eso tendrían que, unilateral y multilateralmente, exigirle a la administración norteamericana el cese inmediato de las hostilidades en Irak y, por otra parte, la sustitución de las fuerzas de ocupación «aliadas» por contingentes de las Naciones Unidas, que pudieran impedir la lógica guerra interna que sobrevendría entre los que han resistido a la ocupación y los que han colaborado con ella.

Pero entre todos los gobernantes del mundo: ¿Dónde los hombres? Adónde dejaron su hombría todos esos gobernantes que se dejan avasallar por un puñado de matones representados por un, evidentemente, retardado mental.

Michael Moore tiene material todavía para hacer revelaciones acerca de Bush.

Tendrá que ir hasta su infancia. Es muy posible que la niñez del actual presidente norteamericano haya sido parecida a la de Hitler, con un padre que lo molía a palos. Pero Moore podría levantar la mira y mostrar al mundo de los eunucos, a toda esa sarta de pseudohombres encaramados en los gobiernos que son, con su inacción, cómplices en la más grande conspiración contra la humanidad de todos los tiempos.

CARLOS MEDINA VIGLIELM  – [email protected]

 

La esclavitud, ¿ya no se abolió en el Uruguay?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Tal vez este título pueda hacernos pensar en diferentes situaciones que se van suscitando en nuestro país. Pero en realidad lo que me llevó a volcar en el papel lo que sentía fue el ver a una figura pequeña de estatura y menuda de cuerpo frente al erguido palo de un lampazo que la saludaba desde un sitial más alto.

Hace unos días yo estaba en la recepción de un complejo de esparcimiento sentado en un cómodo sillón, cuando frente a mí apareció una figurita delgada y con tristeza en el rostro que trataba de acompasar con la cadencia de sus movimientos el vaivén de su útil de trabajo.

Esa tristeza y ese cansancio me llamó la atención. Traté entonces de entablar un diálogo con ella el cual fue posible sí, pero lo hacíamos tal cual espías, en voz muy baja por parte de ambas y tratándose de cuidar por parte de ella, ya que nadie podía percibir el hecho.

Fue ahí que me di cuenta de su verdadera tristeza y cansancio, cansancio no sólo por su labor que se tornaba inhumana por las presiones a las que estaba sometida, sino también cansancio por el hecho de haber perdido los derechos inherentes al ser humano y por lo tanto el de ser tratado como tal y no como un animal de fajina al que al final de la jornada se le tira con una migaja mientras que el «amo» se llena la panza con el sacrificio de su esclavo.

Lo que yo vi se diferenciaba con la esclavitud en que para que el acto fuera completo, al que no cumpliera se le llevaría al tronco y se lo castigaría.

Todo me pareció dantesco. Eran mujeres que habían perdido su dignidad para poder llevar algunas migajas a sus casas.

Sí, entiendo que el que lea esta última apreciación se pregunte, ¿trabajar honradamente es indigno?, y yo respondo, lo indigno no es el trabajo, lo indigno y lo que me causa indignación es que pase frente a nuestros ojos la explotación del hombre por el propio hombre y que nadie haga nada frente a esto.

¿Dónde están los que tienen en sus manos el poder? Tal vez contratando a esos «amos» o que por $ 8 o $ 9 exigen, ordenan y controlan como si estuvieran brindando un mundo paradisíaco a todos los que tienen bajo su yugo, o tal vez haciendo la vista gorda porque de esa manera las estadísticas hacen que baje el nivel de desempleo del país a la mirada del mundo o a la mirada de aquel que no quiere ver la realidad que le golpea todos los días.

Hoy siento rabia, hasta conmigo misma por no poder hacer algo frente a tanta injusticia, porque si jugar con la necesidad de la gente no es injusticia entonces ¿la in
justicia dónde está?

Será que tendremos la suerte de ver aparecer otros Artigas para que así los «más infelices sean los más privilegiados» y no tengamos que recurrir a mendigar un vintén a esas «empresas» que han pululado como hongos después de una gran lluvia, con la diferencia de que hay hongos en la naturaleza que sirven de alimento, en cambio, esos otros «hongos» se alimentan de las necesidades de sus propios hermanos. No sé qué hará usted con esto, si desea publicarlo o no, pero creo que hoy por hoy sus medios de comunicación son abiertos como para que por lo menos a través del lápiz podamos volcar lo que sentimos los ciudadanos comunes y con sentido común.

La vida no me ha dado grandes riquezas materiales, junto a mi esposo la luchamos todos los días, pero me dio dos tesoros invalorables: en primer lugar una hija y en segundo lugar el poder instruirme, tener un título y continuar cultivándome todos los días para que así por medio de lo aprendido y de lo que me resta aprender, poder mantener encendida la llama de la libertad de expresión que también es una forma de luchar y pelear por sus ideales.

MARIA CRISTINA DI   LUCA DE SARAVIA – CI: 1.522.989-9

 

¿Quién es el dueño del Hospital Español?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Tras muchos meses de «padecimiento», finalmente el Hospital Español, viejo pero excelente establecimiento hospitalario de Garibaldi y Pando, ha cerrado sus puertas, dejando un tendal de funcionarios técnicos y no técnicos, a los que se adeudan muchos meses de sueldo. La Federación Uruguaya de la Salud ha venido informando en las últimas horas, sobre actuaciones judiciales que terminaron por desmantelar totalmente todos los enseres de valor de dicho nosocomio, agregando un eslabón más a la cadena de irregularidades y quiebras en la asistencia de la población. Hace un tiempo el Hospital Español, se dice que pasó a manos vinculadas al Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas. (Incluso se mencionó a un ex canilla, que con grandes sacrificios llevó a cabo la carrera de Medicina, recibiendo el título y al que se había puesto al frente de dicho hospital). Algunos organismos oficiales, caso de la Central de Servicios Médicos del Banco de Seguros, se dice requerían a menudo el uso de su CTI en tanto otro tipo de estudios, algunos de elevado valor, le permitían al «Español» tener buenos ingresos.

Con denuncias de graves atrasos en el pago del personal, con reiterados actos de la FUS frente a dicho nosocomio, la situación se siguió agravando, hasta llegar a esta situación actual, a todas luces deplorable. Nadie sabe (o lo que es peor, se oculta) quiénes son los verdaderos dueños del Hospital Español, los que se dice tendrían «fondos» necesarios para evitar el estado de cosas actual, lo que increíblemente (y vaya a saber por qué causas) no se hizo. Al cierre de muchas mutualistas, cuyos edificios muestran hoy un estado de abandono total, tras años de prosperidad, se agrega ahora el cierre definitivo de este, por muchos años, excelente centro de asistencia e internación agravando una situación que, desde todo punto de vista, es no sólo grave sino en toda la extensión de la palabra, ¡trágica!

PAU

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