BRAULIO LOPEZ HOY Y MAÑANA EN CONCIERTO EN SALA ZITARROSA

Buscándole las patas a la sota

Con qué expectativa en cuanto a temática se encontrará la platea en estos recitales?

–El público verá un trabajo que empecé el mes pasado con grabaciones de canciones que están evaluando un poco toda la parte social, política que estamos pasando los uruguayos. Y también otros textos que han quedado sin musicalizar de Ruben Lena. Por lo que me he tomado el atrevimiento de ponerles alguna melodía para que la gente las conozca. Además he tomado, en algunas canciones, textos muy viejos, que de tan viejos, son nuevos. Hay algún texto de tango de los argentinos Delfino y Vacarezza. Es un tango un poco álgido, rozando el humor. Pensamos que el recital va a tener un lenguaje bastante heterogéneo, que no será una cosa homogénea sobre un tema determinado, sino que vamos a tocar por block. Cuando interviene un instrumento, llámese acordeón o flauta, o arpa se va ir dividiendo por block.

–Hoy no es muy común ver el arpa acompañando al artista. Recuerdo a Jorge Gurasier y Aníbal Sampayo, entre otros, usando este instrumento sobre el escenario

–Sí, no es muy común. Creo que en este caso el arpa está bien trabajada por Lilián Píriz, que es una gran artista, de mucha sensibilidad. Estoy tratando de revivir, de reincorporar el arpa al canto nuestro.

–Anduviste cantando por varios lados el año pasado y en lo que va de este.

–Sí. Este añó anduve moviéndome bastante por el exterior. Estaba un tanto retraído, no salía de Uruguay. En la época de Los Olimareños me pasé de gira por todos lados, y como que no tenía ganas de salir. Este año que pasó, y en lo que va de este he estado haciendo escenarios por afuera. Estuve en el festival de Cosquín y de Jesús María en Argentina, fui a Ecuador tres veces a unos festivales grandes que hizo la Fundación Guayasamín. Ahí se compartió escenario con artistas de la talla de León Giecco, Alberto Cortés, Mercedes Sosa, Víctor Heredia. Ahora últimamente anduve por el norte de Francia, lindando con Suiza, en Grennoble, donde había un festival de música latinoamericana. Se invitó a músicos de distintos países, de acá fui yo. A la vez, hice una especie de recorrida por Suiza, donde hice dos recitales en Ginebra, otro en Grennoble y otro en Bodeville.

¿Cómo se está recibiendo la música de este continente en Europa?

–Yo ya había estado hace muchos años en Europa en la época de Los Olimareños, pero hacía mucho que no iba. El interés de los europeos por la música latinoamericana es un poco cíclico. Estuvo muy fuerte la música latinoamericana, después decayó y apareció la música africana, la que se mantuvo por mucho tiempo. Y ahora de vuelta vuelve la música latinoamericana a tener interés en Europa.

–Muchos se preguntan cuáles son los caminos por donde debe transitar el canto popular de ahora en adelante. Como que hay que hacer una decantación para los tiempos que vienen.

–Yo pienso que hay una carencia en eso. Creo que la culpa la tenemos nosotros mismos, los que elaboramos y trabajamos con el canto popular. Como que hay una especie de cansancio en algunos artistas. Yo trato de mantener eso muy vivo, porque no me gusta renegar de mi pasado. Al contrario creo que es una referencia muy fuerte, y aparte como decía Yupanqui: «Cantor que cante a los pobres ni muerto se ha de callar». Entonces, creo que hay razones para mantener eso. Y que sea coherente lo que uno está cantando. Yo pienso que las canciones son un reflejo del momento que el hombre vive. Los vientos golpean de distintas formas a veces en las mismas zonas. Nosotros en Uruguay estamos viviendo cosas que, por decirlo, ya la vivimos de otro forma. En este momento en que la gurisada se va masivamente del país, las familias están desgarradas, separadas, pienso que hay como un desalojo. No solamente estamos desalojados de la parte territorial como país, estamos desalojados en los afectos, en los amigos. La familia uruguaya está disgregada. Que la gente haga cola por un plato de comida es algo muy fuerte.

–Estamos a escaso tiempo de que pueda haber un cambio importante en el país. ¿Creés que ganando el Frente la temática del canto popular pueda estar comprometida en su mensaje?

–Porque gane el Frente no quiere decir que todas las cosas estén resueltas. Al contrario, yo creo que hay que comenzar a subrayar las cosas mucho más masivamente. Por lo menos los que estamos en eso. «Yo no traiciono a los míos por palmas ni patacones», decía Yupanqui. Nunca lo voy a hacer. Voy a ser coherente conmigo, y con la sociedad que me parió, que fue este país que se llama Uruguay. Hay mucho compromiso, es según como lo quiera tomar, y la proyección que quiera darle cada intérprete. A mí que gane el Frente y ojalá sea así, yo soy frentista, no lo niego, lo digo en todos lados, pero justamente creo que el trabajo va a tener que ser mucho más intensivo y mucho más comprometido para el cantor, por una cantidad de razones.

Las cosas vienen, pero se elaboran en el día a día. Es como la libertad. Salimos de la dictadura y entramos a la democracia, está todo bien. No, no está todo bien. Tendremos que ser totalmente autocríticos para que eso sea puro y para que eso realmente sirva.

Yo pienso que todos los trabajadores del arte tienen mucho que ver en esto, mucha responsabilidad, y ojalá el gobierno del Frente que venga pueda poner un ministro de Cultura como hizo Brasil, alguien que realmente sepa de cultura, y un ministro de Deporte que sea deportista, que sea idóneo en la materia, no cargos políticos.

–En los últimos tiempos hay como un acercamiento, por lo menos aparente, entre el rock y el canto popular. ¿Cómo observás este fenómeno?

–Yo pienso que hay gente que hace mucho tiempo que viene trabajando en eso como Fernando Cabrera, tratando de limar las diferencias que hay en un lenguaje y en un estilo de música como es el rock y el canto popular. Yo creo que ese acercamiento se está dando. Hay mucha gurisada que tiene bandas de rock y cantan cosas de Zitarrosa, lo cual me parece fantástico, buenísimo. Y nosotros que tenemos más años y más tiempo trabajando que hagamos cosas al revés, del rock al canto popular, me parece bien también. Esas cosas no se tienen que programar, se tienen que dar naturalmente. Y bienvenido sea. Yo creo que en este momento están apareciendo las puntitas del verdadero rock uruguayo.

–No puedo dejar de citar a Los Olimareños. Con Pepe había una forma de trabajar. Ahora estás como solista. ¿Te costó mucho encarar esta otra forma de cantar?

–Uno venía trabajando desde hace muchos años en una determinada forma. Y claro, estás jugando de solista y pasás a cantar en el coro. Hay una nueva cosa, un nuevo movimiento, indudablemente. Pero bueno, yo pienso que lo he podido sobrellevar, canalizar. Por lo que va del tiempo, y por las demostraciones que te da la gente en los festivales, en los recitales, pienso que ha sido positivo. Los Olimareños fueron una cosa muy grande. El canto de Los Olimareños fue una obra muy gregaria; y yo no compito contra eso. Lo tengo como una referencia como te lo dije antes, y lo digo con mucho orgullo.

–¿Qué te importa hoy como cantor y como ciudadano de este país?

–A mí lo que me importa es que nuestra sociedad pueda recuperar esa especie de diáspora masivamente carnívora que estamos viviendo. Que pueda volver, no digo todos, la gurisada que se ha ido.

Que puedan regresar al país por lo menos con trabajo. Que puedan volver con su familia. A esta cultura que los parió, que los engendró, los educó y los canalizó. Eso es lo que me importa. Que la vida me permita verle, por lo menos, las patas a la
sota.

En el recital de esta noche y mañana sábado en la sala Zitarrosa, Braulio López estará acompañado por Cacho Roldán en acordeón, Paulo Martínez en percusión, Gonzalo Varela en bajo, Mario Martinelli en guitarra y segunda voz, y Camilo López en batería. *

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